Alumnos ingresan a diario a Aguas Blancas en gomones para ir a clases

Por Andrea Silvera/ Flavio Palacios

A cuatro meses de la tragedia en la que perdieron la vida varias personas que cruzaban en un gomón desde Bermejo a Aguas Blancas, o sea desde Bolivia a la Argentina, la precariedad y la falta de controles quedó de nuevo al descubierto al darse a conocer imágenes de niños bolivianos que cruzan la frontera en gomones todos los días e ingresan de manera ilegal a la argentina para asistir a clases en la escuela de Aguas Blancas, poniendo claramente en riesgo sus vidas.

Ante una consulta de los medios de Orán, las autoridades de la escuela informaron que son más de 40 los alumnos de nivel inicial y primario, entre los turnos mañana y tarde, que cruzan a diario la frontera porque tienen DNI argentino, a pesar de ser bolivianos y vivir en el vecino país, pero figuran con domicilio en Aguas Blancas.

Y aquí salta otra vez un problema complejo, que fue puesto ya de muestra varias veces sobre la generosidad de este maravilloso país con los hijos de ciudadano extranjeros no residentes: tienen DNI argentino, toman clases en las escuelas argentinas y necesitan esa certificación de estudios para que sus padres sigan cobrando la Asignación Universal por Hijo.

"Los culpables son los padres"

El comisario Mario Mealla, a cargo del destacamento de la Policía de Salta en Aguas Blancas, expresó en medios locales que "los docentes pueden acceder a dar clases virtuales y, además, los padres de esos chicos tienen mucho que ver. Es cuestión de sentido común, porque saben que cruzar el río Bermejo implica un peligro, sin embargo son los padres los que permiten esto".

Claramente el uniformado prefirió así no referirse a la razón última por la que los chicos bolivianos y sus padres necesitan que figuren y asistan a clases en la Argentina.

¿Frontera abierta o cerrada?

Otro punto sumamente sensible a recalcar es que a pesar del cierre oficial de las fronteras, que aún perdura por la pandemia, el tránsito entre Bermejo y Aguas Blancas funciona las 24 horas.

No hay control alguno para la circulación de mercaderías y personas todos los días y a toda hora, por supuesto, por pasos no habilitados, situación que se verifica a diario en los cientos de kilómetros que tiene de frontera común ambos países.

La realidad del cruce de los niños con guardapolvos blancos en gomones a diario dejó al descubierto una nueva problemática, además de comprobarse una vez más que los pasos fronterizos siguen funcionando ilegalmente a la vista de todos los funcionarios, no solo de Seguridad sino también ahora de Educación.

No hay PCR ni oficinas de Aduana o Migraciones que puedan parar el ingreso de personas o mercaderías por la frontera.

Un problema binacional

Y es lo mismo para ambos lados, porque por más que las autoridades del país altiplánico amenacen con cerrar sus fronteras con el ejército de su país y que la Cancillería argentina haya cerrado oficialmente las propias, en el norte salteño o jujeño, nadie puede controlar efectivamente nada en cuanto al tránsito de personas y mer cancías, que sigue fluido.

Puertos bloqueados por un conflicto entre chalaneros

Al irrumpir una cooperativa argentina estalló la “guerra”.

El tema de los chicos que cruzan en gomones logró visibilidad porque los puertos fluviales, es decir el paso por chalanas, se encuentran bloqueados desde el pasado jueves tras el intento de iniciar actividades de dos nuevas cooperativas que demandan trabajar en esta zona fronteriza.
Estos transportes, las chalanas, si bien son un poco más seguros que el precario gomón, son iguales de clandestinos, ya que como es de público conocimiento, las fronteras oficialmente están cerradas desde el inicio de la pandemia en 2020.
Por la disputa entre chalaneros, cientos de personas quedaron varadas en Bermejo y Aguas Blancas el jueves. Se trata de un conflicto entre las cooperativas de transporte fluvial. El Lapacho (argentina) inició sus operaciones y provocó reclamos de parte del monopolio que tenían los chalaneros bolivianos. Los trabajadores del vecino país señalan que esta nueva empresa no reúne los requisitos para trabajar y tampoco solicitaron autorización alguna para desembarcar en territorio boliviano. “Ni siquiera vinieron a comunicar a las autoridades nuestras ni a nosotros. Piensan que es llegar nomás al país y desembarcar”, manifestó a medios locales María Farfán, dirigente de una cooperativa fluvial de Bermejo.
Mientras que los argentinos, por su parte, manifestaron a los medios de Aguas Blancas que cuentan con todos los permisos oficiales para operar.
“Durante mucho tiempo trabajaron solo ellos, lo que pedimos es reciprocidad”, manifestó uno de los dirigentes de la cooperativa argentina. En resumidas cuentas, la informalidad e ilegalidad que perdura y se hace cada vez más visible en la frontera provoca desde hace mucho tiempo disputas no solo entre cooperativas de transporte, sino entre bagalleros.
 

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