Israel y las milicias de Gaza, en una  impredecible espiral de violencia

Aunque el titular de la ONU, António Guterres, exigió ayer el "cese inmediato" de la escalada violenta en Medio Oriente, el intercambio de fuego entre las milicias palestinas de Gaza y el Ejército de Israel se intensificó, en la peor escalada de los últimos años, con al menos 30 palestinos muertos, entre ellos 9 niños, y tres víctimas mortales en Israel.

Las milicias dispararon ayer 130 cohetes hacia el área de Tel Aviv, una de las más pobladas de Israel, que obligaron a suspender las operaciones del aeropuerto de Ben Gurión.

Las Brigadas Al Qasam, brazo armado del movimiento islamista Hamás, habían anticipado que dispararían hacia Tel Aviv si Israel atacaba el conocido edificio de 14 plantas de Hanadi, en plena ciudad de Gaza, que albergaba oficinas de portavoces y miembros del rango político de Hamás, y que fue bombardeado ayer. Otros edificios recibieron órdenes de desalojo por inminentes bombardeos.

Desde las 3.00 GMT del lunes, las milicias han disparado más de 600 cohetes desde el enclave costero, que castigaron especialmente la ciudad israelí de Ashkelón, donde dos mujeres murieron.

Del total de cohetes disparados, cerca de una cuarta parte cayó dentro de la Franja, y un alto porcentaje fue interceptado por el sistema de defensa antiaérea israelí Cúpula de Hierro.

Israel, por su parte, respondió con más de 500 bombardeos de represalia contra objetivos de las milicias.

Las alarmas antiaéreas no pararon de sonar durante todo el día en las comunidades israelíes cercanas a Gaza, mientras que los habitantes del enclave también buscaron resguardo en múltiples ocasiones ante los bombardeos del Ejército israelí.

Además de los bombardeos contra instalaciones de las milicias, el Ejército llevó a cabo ataques selectivos contra miembros de alto rango de los brazos armados de Hamás y de la Yihad Islámica, y estima que mató al menos a una veintena de milicianos.

Durante el día, decenas de aviones de combate atacaron a milicianos y un túnel subterráneo desde donde una unidad de Hamás intentó cruzar a Israel, según Jonathan Conricus, portavoz militar.

El Ejército anunció además que amplió la intensidad de las represalias, como ya había anticipado el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Una de las mayores ráfagas de disparos de hoy totalizó 137 cohetes en cuestión de minutos, algunos de los cuales impactaron en las ciudades de Ashdod y Ashkelón, dos urbes israelíes al norte de Gaza y que estuvieron entre las comunidades más afectadas durante la jornada.

Según medios, las dos víctimas mortales en Ashkelón fueron una anciana israelí y su cuidadora extranjera, que fueron encontradas entre escombros tras impactar un cohete en el edificio en el que se encontraban.

"Esta campaña tomará tiempo. Con determinación, unidad y fuerza devolveremos la seguridad a la gente de israel", declaró Netanyahu, quien amenazó directamente a los líderes de Hamás y de la Yihad Islámica.

La actual escalada de violencia comenzó anteayer con disturbios y protestas en Jerusalén y se han extendido a comunidades árabes de Israel, donde ayer volvieron a encenderse las manifestaciones.

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