AgTech y ganadería en Australia

Australia -uno de los países con mayor desarrollo e investigación en la calidad de la carne-, en materia productiva, genera 10 de los principales productos agroindustriales y satisface la demanda regional de alimentos de primera calidad: limpios, verdes y seguros. AgTech, biotech, genetech y foodtech son elementos importantes de la cadena de valor de ese país.

Para construir un desarrollo sólido en la agroindustria, Australia sigue de cerca los pasos de Israel: incentiva el emprendedurismo, busca hacer más eficientes los modos de producción y promueve la adopción de tecnologías. Además, tiene bien identificados sus desafíos en materia de agricultura digital; el Estado y el ecosistema emprendedor apuestan al desarrollo de las tres “C”: la conectividad, capacidad y realidad comercial. 

Los avances que proporcionan las tecnologías exponenciales son indispensables para el desarrollo productivo, pero para que esta potencia impulse de lleno a la agricultura digital es prioritario lograr la mayor conectividad posible, acelerando así la aplicación de AgTech en los campos. Esta transformación significa un cambio en la fisonomía del productor agroindustrial que, además de conocer lo agronómico, debe ser capaz de conectarse y analizar datos provistos por diferentes máquinas e industrias dentro de su propio campo. Sin embargo, el productor necesita trabajar codo a codo con un asesor técnico que colabore en el procesamiento de datos.

Hoy las tecnologías utilizadas en la ganadería en Australia se enfocan en mejorar la productividad, rentabilidad, sostenibilidad, bienestar y salud animal, y la vida en el campo haciendo que la misma esté conectada al mundo. Hay tecnologías que se utilizan para monitoreo de animales: caravanas electrónicas, caravanas inteligentes, pesaje y aparte automático en el campo, comederos electrónicos y collares inteligentes. 

Las caravanas y collares inteligentes se utilizan para geolocalización, comportamiento (tiempo en pastoreo y descanso), temperatura, implantes vaginales para detectar pariciones, medición de enfermedades y mortalidad. 

Los comederos electrónicos para medir eficiencia de conversión. Lo que se está comenzando a implementar es el uso de espectometría infrarroja (NIRS) en el alimento y materia fecal para medir la composición química del alimento, la digestibilidad y calidad de la dieta. 

Por otro lado, lo último en selección genética o en el desarrollo de productos certificados, es el analizador del aliento de la vaca: medición de la concentración de metano (gas de efecto invernadero) que produce la vaca en el eructo luego de la fermentación ruminal. Los productos certificados llevarían el sello de amigables con el medio ambiente. 

El metano es un gas que producen los bovinos por la digestión aeróbica de la materia orgánica. Sin embargo, no hay consenso en la emisión mundial de este gas, ya que el rango reportado es muy amplio. Por esta razón, se requiere conocer la emisión real del mismo en los bovinos para desarrollar maneras de reducirlo sin disminuir la producción animal. La producción de metano por fermentación entérica está relacionada con el alimento consumido. Sin embargo, el nivel de consumo y las características del alimento, como la digestibilidad, son factores importantes y determinan la cantidad de metano producido. El mejoramiento en el aprovechamiento de la energía puede incrementar la ganancia de peso o la producción de leche y reducir la emisión de metano. 

La técnica de medición de este gas permite cuantificar su emisión en animales individuales en pastoreo, sin causar ninguna alteración en su comportamiento y con la dieta usual. La cuantificación directa del metano gas es importante, ya que permite mejorar considerablemente las estimaciones para el inventario provenientes del sector pecuario.

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