Caso Jimena Salas: Vargas se movía con 5  líneas telefónicas y 4  cuentas en Facebook

En momentos previos al crimen de Jimena Salas, Sergio Horacio Vargas consultó a vecinos del barrio San Nicolás sobre una mujer con dos nenas. Dijo que tenía sandalias para ella. Fue acusado de realizar inteligencia para marcar la casa y oficiar de campana de los asesinos y terminó absuelto por el beneficio de la duda.

Informes policiales revelaron que Vargas utilizó varias líneas telefónicas, con una "actividad inusual" de intercambio de tarjetas SIM de distintas compañías, de "manera permanente y llamativa", con impacto en la zona donde residía Salas, días previos al del crimen.

En febrero de 2017 declaró que tenía un solo celular y que el día del crimen lo había dejado en su casa, en la zona sudeste de la ciudad de Salta.

Informes de telefónicas dieron cuenta de que, en realidad, tenía cinco líneas telefónicas y que usó cuatro hasta poco antes del crimen. En meses posteriores al sangriento hecho se le detectaron otras más.

También se determinó fehacientemente que Vargas estuvo el 4 de enero de 2017 en la zona con un equipo telefónico distinto a los numerosos elementos secuestrados.

Pericias telefónicas establecieron que se movilizaba sobre todo en la zona sudeste de la capital y que sus desplazamientos no se correspondían con el rol que adujo de vendedor ambulante.

La exmujer de Vargas declaró en el juicio que su relación con él concluyó en 2012 y que existía una perimetral por violencia de género. Aclaró que su expareja no tenía un trabajo fijo, pero que cada tanto aparecía con fajos de dinero en su mochila.

El hijo de la mujer manifestó que el acusado cargaba cuchillos y que tenía conocimiento de que robaba en obras en construcción donde trabajaba junto a su abuelo. Relató que una vez lo vio sacar fajos de billetes de $100 y $500, y que le comentó que eran producto de un robo cometido en Villa Pa lacios.

El día posterior al asesinato de Jimena Salas, Vargas consultó la web del diario El Tribuno, sin que existiera en su celular registro alguno de ingresos anteriores al sitio de este diario.

En el juicio uno de los peritos criminólogos resaltó que horas después del crimen hubo en Vargas "un marcado interés en conocer una noticia" en particular. Especialistas del Gabinete de Informática Forense del CIF la definieron como "una conducta atípica en los motores de búsqueda utilizados", ya que sobre 2.672 cookies recopiladas en el dispositivo peritado, apenas seis se correspondieron con sus exploraciones de búsqueda en El Tribuno digital, y todas, el 28 de enero de 2017. En el juicio, Vargas no solo reconoció que entró a la web de este diario únicamente para ver qué se decía sobre el asesinato de Jimena Salas, sino que declaró que lo hizo porque estaba convencido de que sería citado de un momento a otro.

Por otra parte, un informe de la empresa Facebook dio cuenta desde los Estados Unidos que Vargas usaba cuatro cuentas validadas a través de cuatro líneas telefónicas diferentes.

En la noche del 27 de enero de 2017 el presunto partícipe del crimen entró a Facebook. No se pudo precisar qué búsquedas realizó, pero sí que no había ingresado por varios días a esa red social. Ante el tribunal, el criminólogo Juan Pablo Sánchez estableció una relación probable con el intento de Salas de postear, poco antes de ser asesinada, las fotografías de un caniche supuestamente extraviado.

En las imágenes recuperadas de su celular apareció sosteniendo al pequeño perro uno de los presuntos autores del asesinato, cuyo rostro quedó fuera de las tomas. En esas imágenes sí pudo verse la elegancia de su camisa, pantalón y zapatos. Testigos lo describieron como un joven de tez blanca, trato amable, confiable, bien vestido y tonada norteña.

 

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