El Centro de Empresarios  cuenta con una joven profesional como titular

Ana Rosa Muñoz es ingeniera industrial, vicepresidenta del Centro de Empresarios de Tartagal a cargo de la presidencia de la institución local que resguarda los intereses de un importante sector comercial y de la pequeña y mediana empresa, y ejerce el cargo desde la renuncia del ingeniero Ernesto Restom, actual concejal.

Bisnieta de uno de los fundadores de la institución, se refirió a la situación del sector, uno de los más afectados desde hace prácticamente un año y medio a consecuencia de las restricciones que impone la pandemia de COVID-19.

Al sector comercial y de las pymes locales, impedidos de despedir empleados, con las ventas que han disminuído en algunos casos en un 50 por ciento, pero con las obligaciones -pago de alquileres, de impuestos- intactas, le preocupa la informalidad que de la mano de la pandemia ha crecido en forma exponencial.

La importancia de las instituciones

En ese sentido la profesional precisó: "Me tocó ejercer este cargo que coincidió con la pandemia y si bien nadie -profesional ni empresario o comerciante- había tenido la experiencia de desempeñarse en este contexto, para mí fue una doble dificultad porque tenía solamente 5 años de haber salido de la universidad y 3 de estar frente a un negocio".

"Yo tenía muchas ideas de lo que se podía hacer al frente de una institución de tanta solvencia como el Centro de Empresarios de Tartagal, pero en este contexto es muy difícil poder concretar ideas y proyectos", expresó la joven, que se encuentra al frente de un comercio de ventas de maquinaria industrial.

La ingeniera Muñoz, sin embargo, consideró que "es en estos momentos cuando la organización y las instituciones cobran una mayor importancia; durante la pandemia y bajo el amparo del centro de empresarios pudimos avanzar y gestionar beneficios para el sector, algo que de manera individual hubiera sido muy difícil de concretar. Siempre hemos tenido un buen diálogo con las autoridades municipales de Tartagal y creo que eso ha posibilitado que se tomen medidas que son favorables para el sector comercial".

Particularidades

En esa línea mencionó "las medidas de flexibilización que logramos que se dicten para nuestra zona en pandemia, siempre presentaron algunas particularidades. Nosotros el año pasado tuvimos prácticamente todo cerrado durante un mes, y cuando la situación se complicó en la zona de Capital se dispuso que en Tartagal se continuara con las restricciones más severas, cuando la situación epidemiológica indicaba que por el descenso de casos, el comercio, la pequeña y mediana industria de nuestra zona ya podía volver a trabajar. Por las gestiones que realizamos junto a la Municipalidad local conseguimos que Tartagal sea prácticamente el único municipio que estaba funcionando con una nueva normalidad y con los comercios abiertos".

Pedido por gastronómicos

Actualmente el pedido del Centro de Empresarios de Tartagal al COE provincial "es que se permita que el sector gastronómico pueda trabajar hasta las 2 de la mañana, porque al igual que sucedió el año pasado la situación epidemiológica de esta ciudad no es la misma que en el resto de la provincia; podemos decir que en comparación, acá estamos bastante más tranquilos; pero hasta el momento no hemos obtenido respuestas".

Lucha contra la informalidad

El Centro de Empresarios, según la opinión de la ingeniera Muñoz, ha hecho un largo camino "en materia de capacitación a comerciantes, emprendedores y a los jóvenes que quieren insertarse en el mundo laboral. Durante la pandemia lo que hicimos fue darle gran difusión a los cursos que proponían empresas que operan en la zona y fundaciones, porque la formación y el conocimiento son fundamentales para aquel que tiene una idea de negocio y quiere concretarla. Ese trabajo coordinado con entidades dedicadas a esta temática son fundamentales, porque como Centro de Empresarios podemos ayudar a que los jóvenes se inserten laboralmente en cada oportunidad que surja".

Pero el comercio lo que más demanda "es la lucha contra el comercio informal, porque si resulta perjudicial en tiempos normales, con las restricciones por la pandemia genera aún más perjuicios cuando este tipo de comercios que no tributa, no cumple con las leyes ni reglamentaciones que están vigente, pero prolifera. En definitiva, el cierre de los comercios formales trajo como consecuencia que la informalidad, que no hace aportes, que no tienen condiciones apropiadas de trabajo y tampoco los requerimientos sanitarios, como el caso de los dedicados a la venta de comidas, crezca mucho más. Es muy lamentable que se prohíba el trabajo de los locales que funcionan de noche y que podrían cumplir todas las normativas; pero a la vez escuchamos en forma permanente sobre la gran cantidad de fiestas clandestinas, donde se producen aglomeraciones y realmente nadie cuida que se cumpla con nada", concluyó.

 

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