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Con la carne por las nubes, no  sube la venta de  pescado y pollo

Es muy tentador pensar que los salteños haya migrado sus preferencias alimenticias al pollo, al cerdo o al pescado tras los aumentos generalizados en los cortes de carnes vacunas que se vinieron luego del cese de comercialización de hacienda, en rechazo al cierre de exportaciones por parte del Gobierno nacional.

Sin embargo, hay indicios sobre una baja en el consumo, también, en las ventas de pollo y de pescado. El cerdo se mantiene más estable, pero sin explosión de ventas.

Habrá que indagar un poco más para saber qué están comiendo los salteños ante la caída en las ventas por falta de pesos en la calle.

En el último año, el precio de los cortes vacunos aumentó un 65% y en estos último días las subas llegaron al 20% de promedio.

Así, una colita de cuadril en algunas carnicerías puede llegar casi a los 1.500 pesos. Un kilo de picana a 1.000 o el peceto a "módicos" 1.300 pesos. Esos precios son prohibitivos para la gran mayoría de las familias salteñas que vienen golpeadas por una larga crisis social y por la pandemia.

Cualquier desprevenido puede llegar a pensar que las ventas de pollo y pescado se hayan disparado. Pero eso no sucedió y lo dicen los que venden.

"Estamos vendiendo menos", dijo el encargado de la sucursal de una gran distribuidora de pollos ubicada al frente del Cofruthos. Los precios no lo ponen ellos, porque vienen impuesto desde una casa central.

Una caja de pollo fresco entero de 20 kilos cuesta 2.900 pesos. En la división da 145 pesos el kilo.

La otra opción muy buena es la caja de 15 kilos de patamuslo a 2.200 pesos con precio final del kilo a 146 pesos.

"Esos precios tienen una suba de un 15 por ciento en el último mes. Es decir que no aumentó tanto como la carne y en valores en pesos no hay comparación. Sin embargo en esta segunda ola bajaron muchos las ventas; mucho más en la semana del confinamiento. Los muchachos de los parripollos casi no compraron y los comerciantes de barrio ya bajaron sus pedidos. Pensamos que es porque no hay dinero en la calle, pero es preocupante la situación", dijo el encargado.

La cuestión es que el pollo en algunos barrios supera los 250 pesos el kilo en promedio. Un animal chico de un poco más 2 kilos supera los 500 pesos fácilmente y quizás no rinde en las familias como la carne vacuna.

Pescado

La segunda ola y su confinamiento es un fenómeno que también está golpeando al pescado.

En el comercio ubicado en Islas Malvinas y Urquiza aseguran que la semana de confinamiento fue un duro golpe para las ventas de pescado que hasta ahora solo experimentaron el 10 por ciento de suba por Semana Santa por lo que sus precios son los más estables y recomendables en cuanto a carnes para la dieta familiar.

El confinamiento tuvo la disposición de cerrar todo por la tarde y eso tiró las ventas al suelo por una semana.

"Nosotros tenemos la merluza a 580 pesos fresca y 530 la congelada por lo que está muy bueno si tenemos en cuenta los valores a los que llegaron los cortes de carne vacuna. Tenemos a 370 pesos el kilo de los productos rebozados. Sin embargo las ventas siguen igual y veremos si repuntan en lo que queda de la semana", dijo Gabriel Sabio, propietario del comercio.

En los últimos tiempos las costumbres de los salteños se fue yendo para el placer de comer el pescado a la parrilla, al horno o en las sartenes como paellas. El negocio tiene una bandeja de "surtido de mariscos" que cuesta 630 pesos y que con la cual se puede preparar una paella pequeña que comen hasta 3 personas. Es decir que hay opciones para comidas "rendidoras". Luego tienen las opciones para bolsillos más amplios con rabas por los mil pesos, cornalitos en algo más de 600 pesos y el kilo de salmón a 2.300 pesos.

La pregunta es preocupante. Si estamos ante una histórica baja en el consumo de carne vacuna y los comerciantes de Salta aseguran que las ventas de pollos, cerdos y pescados no suben, entonces, ¿qué carnes estamos consumiendo los salteños?

La restricción afecta la venta de cerdo

Lo que anda bien es el chancho. “Tres kilos de pechito de cerdo equivale a uno de vaca”, dijo Ramiro, quien trabaja en un mayorista del rubro ubicado en la zona del Cofruthos.
Y los carteles le dan la razón porque venden el kilo de la costilla de cerdo, con su manto, a 370 pesos. El monto final sería 1.100 pesos y al día de hoy venden las costillas de vaca a ese precio.
Entonces los gustos van cambiando y los parrilleros salteños se van aggiornando a los nuevos tiempos de conflictos de grandes intereses que suben los precios de las carnes.
Bondiolas, solomillos, costeletas, vacíos de cerdo y perniles van mutando el paladar de la salteñidad. Sin embargo, tampoco las ventas explotaron ante la suba de la vaca. Se mantienen igual y los precios también siguen sin variables. “No pensamos que en lo inmediato vayan a aumentar los precios”, dijo el hombre que provee a las carnicerías salteñas.
“El tema hoy son las restricciones a los gastronómicos. Antes del confinamientos yo le vendía a un local del Paseo Güemes 100 mil pesos semanales de mercadería. En la última semana le vendí 10 mil pesos. Y así son varios los locales que están en las mismas condiciones. Esas ventas a los gastronómicos desaparecieron y por ahora no se van a reactivar porque las disposiciones siguen restringiendo su actividad. Lo mismo sucede con los carros, que venden sándwiches de lomo de cerdo o bondiolas; como no veden no vienen. Toda una gran cadena se afecta por las     restricciones”, concluyó.
 

 

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