Sergio Federovisky: “El cambio climático puede  traer pandemias peores” 

 Sergio Federovisky, reconocido biólogo, periodista y ecologista argentino, presentó el sábado último “Punto de no retorno”, un documental que expone las consecuencias del cambio climático.
Como periodista, el actual viceministro de Ambiente de la Nación tuvo una activa participación en la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río de Janeiro, donde el conjunto de las Naciones Unidas se comprometió a avanzar en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. 
 
Pasaron casi 30 años desde la Cumbre de la Tierra ¿Qué se hizo? 
Tres décadas después, habiendo pasado en el medio una cantidad de compromisos como el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París y otras manifestaciones de la presunta voluntad de los Estados en la reducción de los gases de efecto invernadero, todos los indicadores están empeorados. El volumen que se ha volcado sobre la atmósfera en los últimos 30 años ha sido el mayor de la historia. De hecho, todos los años se baten marcas de incremento en la temperatura promedio de la tierra. Cada año es el más caluroso de la historia y el que sigue lo supera. En los últimos 20 años se han concentrado los 18 años más calurosos desde que se tiene registro. Por lo tanto nadie puede decir que se acertó con la receta y afirmar, sin una profunda autocrítica, que los compromisos hayan sido cumplidos. 

Desde Salta, como en otros rincones del país, por mucho tiempo se vio al cambio climático como un problema ajeno, lejano... 
El cambio climático ya está ocurriendo y tiene efectos reales y concretos sobre la vida de cada uno de nosotros. 
Observarlo como algo lejano puede llegar a ser un error serio, porque Argentina está dentro del tipo de países que mayor afectación van a tener por consecuencias, como la elevación del nivel de los océanos. El nuestro es un territorio con un litoral marítimo extensísimo. En lo que tiene que ver con el agravamiento de los extremos, sequía e inundaciones, el país padece ambos fenómenos reiteradamente. Dos tercios de su superficie es árida y se empieza a vislumbrar un futuro próximo en el cual las olas de calor y el aumento real de temperatura van a ser un impedimento para las actividades productivas y la vida de la gente.

En el documental “Punto de no retorno” científicos pronostican un preocupante aumento de temperaturas en el norte del país ¿Me ampliaría sobre esto? 
Los modelos matemáticos basados en la evolución climática predicen que las provincias del noroeste del país, principalmente aquellas que están desde La Rioja hacia el norte sobre la Cordillera de los Andes, serán las que más van a sufrir el aumento absoluto de las temperaturas máximas. Se estima que, solo en 20 o 30 años los valores podrían llegar a estar en la región entre 5 y 6 grados por encima de los registros actuales. Estamos hablando de localidades que pueden llegar a tener, además, 200 días al año con olas de calor. Esto es con temperaturas francamente intolerables y máximas reales del orden de los 47, 48 e incluso 50 grados en diferentes momentos del año. Además, paradójicamente, coexistirían olas de frío muy intensas en invierno.

Las máximas que se predicen, ¿hasta qué punto podrían llegar a impactar en la vida de las personas y la biodiversidad? 
Los efectos extremos del cambio climático traen aparejados perjuicios concretos y un desafío para poder adecuar la vida de los seres humanos y sus actividades a registros de temperaturas a los cuales no estamos acostumbrados.

En provincias como Salta, ¿podría el cambio climático impactar de modo severo en los cultivos y la producción de alimentos? 
Creo que esa es, efectivamente, una de las amenazas más concretas del cambio de régimen de lluvias. Es muy probable que zonas que hoy carecen de agua sufran aún más esa escasez. Las sequías, presumiblemente, van a ser más prolongadas, lo que obligará a imaginar e idear sistemas productivos alternativos a los que tenemos en la actualidad.

¿Esto será así en todo el mundo?
La política de adaptabilidad no es solo una acción individual para poder estar a resguardo de una calamidad climática, sino que tiene que ser una estrategia del Estado, y de los Estados, para poder enfrentar con alguna posibilidad de éxito las demandas económicas razonables y naturales que tiene la sociedad en un contexto tan adverso como el que presenta el cambio climático.
¿Qué supone el derretimiento de las barreras de hielo antárticas y el retroceso de los glaciares para zonas costeras y áreas cordilleranas del país?
El de los glaciares es un problema mundial porque, claramente, el derretimiento de los casquetes polares y las zonas de hielos permanentes provoca un ascenso en el nivel del mar y una amenaza directa hacia las poblaciones que viven en las costas. Estas representan prácticamente el 50% de la población mundial. 
En Argentina, simultáneamente, los glaciares abastecen el agua de más del 20% de la población e influyen, de manera directa también, en prácticamente dos terceras partes de las áreas agrícolas del país. 

¿Cuán cerca estamos del punto de no retorno?
En la última comunicación oficial que se hizo en Naciones Unidas, en 2018, científicos señalaron que en el transcurso de la década del 2030 probablemente se atraviese el umbral de un grado y medio de aumento de la temperatura promedio del planeta. Se predice que ese umbral puede llegar a ser un punto de no retorno, un límite que traspasado abriría un camino de incertidumbre respecto de la posibilidad de alcanzar un nuevo equilibrio con el clima. Ese no sería el fin del mundo, sino el fin del mundo tal como lo conocimos. Esta idea nos interpela, nos pone ante el desafío de pensar el mundo que estamos dejando.

¿Qué cambio de actitud podemos esperar de los gobiernos del mundo ante el cambio climático después de lo que vimos en plena pandemia con el “sálvese quien pueda” de las vacunas?
Es buena la comparación. El fracaso o imposibilidad de Naciones Unidas de dar una respuesta democrática y global ante una pandemia que afecta a todos los países se emparenta con la misma imposibilidad o incapacidad que ha tenido a lo largo de los últimos 30 años para enfrentar con éxito el problema del cambio climático.
Los líderes del mundo no han sido capaces frente al cambio climático ni la pandemia. 
No olvidemos que la pandemia es apenas otra cara de la misma moneda, porque su irrupción es consecuencia directa de la anómala relación que hay entre la sociedad y la naturaleza.

¿Podría el mundo efrentarse a otras pandemias como la del coronavirus en un futuro cercano? 
Si uno se guía por lo que ha ocurrido en los últimos 10 o 15 años, hubo una sucesión de zoonosis, es decir de enfermedades relacionadas con virus que saltaron de animales al ser humano a través de alguna mutación. No es descabellado pensar que podemos encontrarnos en un futuro cercano con otra pandemia igual o tal vez peor que la del coronavirus. No olvidemos que en los últimos tiempos hemos tenido el ébola, el virus del SIDA, la gripe aviar, la fiebre porcina, la vaca loca, el SARS, en una cantidad de episodios vinculados a zoonosis que de alguna manera presagiaron lo que fue finalmente el coronavirus. Por lo tanto es perfectamente posible pensar que el coronavirus es el antecedente de algo que va a venir y que puede ser peor.  

 

Una conferencia en vivo

Hoy, a las 18, en el cierre del ciclo “Hablemos de lo que viene: Nuestro hábitat”, Sergio Federovisky expondrá los aspectos del cambio climático que impactan sobre las actividades y la vida misma de las personas en Salta, el país y el mundo. Lo acompañará el botánico salteño Federico Colombo Speroni. Los invitamos a participar  en https:// www.eltribuno.com.ar /nuestrohabitat/. 
También habrá más información en las redes sociales de este medio. 
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