Las jóvenes rescatadas en Bolivia  habrían estado bajo amenaza

Para algunos cinco días podría ser poco tiempo, para otros una eternidad. Muchas veces depende del contexto, entre otro factores. Dos amigas de 14 y 13 años, oriundas de Salvador Mazza, se fugaron de sus respectivas casas el lunes 19 del corriente mes y fueron rescatadas el viernes pasado. Estaban en un domicilio del vecino país de Bolivia. Pasaron la frontera por caminos clandestinos para llegar hasta Yacuiba y seguir hasta la localidad de Monteros, donde al parecer vive el novio de una de ellas que sería narcotraficante. La madre de una de las adolescentes, desesperada, radicó la denuncia en la comisaría 40 de Salvador Mazza. Desde la institución policial se abrió el protocolo de búsqueda de personas y comenzaron las diligencias.

El calvario para la madre que radicó la denuncia por la desaparición de su hija comenzó durante la madrugada del lunes 19, cuando luego de esperar que diera señales sin demasiada suerte decidió trasladarse desde el barrio 1§ de Mayo hasta la mencionada comisaría, en la ciudad fronteriza de Salvador Mazza. La menor junto a una amiga se fugaron de sus domicilios sin motivos, al menos en ese momento se desconocía algún tipo de razonamiento acerca de la decisión de fugarse y trasladarse hasta Bolivia. Sin embargo, y a raíz de las primeras pesquisas de los policías junto a personal del Grupo de Investigaciones del Sector 43, colectaron información de algunos vecinos que al parecer las jóvenes habían cruzado a suelo boliviano.

Al establecerse la denuncia para dar con el paradero de las menores, desde ese momento no importa si ambas decidieron por su voluntad darse a la fuga; por ejemplo, el hecho reviste una gravedad suprema y el objetivo primario pasa a ser llegar a su identificación y su paradero. Luego habrá tiempo para saber el porqué de la fuga de dos adolescentes. Durante los días de búsqueda una de las víctimas se contactó, el parecer en más de una oportunidad, con un familiar, quien a su vez le contó a la mujer que radicó la denuncia, madre de una de las jóvenes.

En medio de esos contactos surgió el dato, no menor, de que una de ellas estaría de novia con el dueño de casa, en la localidad de Monteros, cerca de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. En el domicilio en cuestión hay una peluquería. La menor envió mensajes escritos, audios y algunas imágenes, material que sumado al diálogo que una de las jóvenes mantuvo con un familiar, habló con la denunciante quien no dudó en ampliar sus declaraciones y agregar todo lo que sabía. Presentó la información y el material en la comisaría 40 y a partir de entonces los efectivos de las Fuerzas Especializada de Lucha contra el Narcotráfico y personal de la Brigada de Investigaciones 4 condujeron la búsqueda hacia el domicilio del sospechoso.

Con el pasar de las horas, el hecho tuvo una enorme repercusión en las redes sociales y los medios de comunicación. La ampliación de la madre de una de las adolescentes fue clave para dar con la ubicación de las chicas. Al parecer, una de las jóvenes señalo que se fue de su casa por influencia de su novio, el hombre que al parecer es el dueño de la casa donde estaban en Monteros, y sería un narcotraficante. Según la información que recibió la señora, apuntó que al parecer estaban bien, las menores estaban en el domicilio "bajo amenazas".

¿Se fueron en busca de trabajo?

En medio de la desesperación por encontrar a su hija y su amiga, menores de 14 y 13 años, los familiares de las jóvenes no dejaron de insistir en la búsqueda. En el medio, alguien, un familiar, se logró contactar con una de ellas a la que le sacó información muy valiosa para la investigación, de hecho gracias a lo aportado luego por la madre de una de las víctimas en la ampliación de su denuncia fue que los sabuesos salteños y sobre todo los de las fuerzas bolivianas lograron llegar al domicilio del presunto narco, novio de una de las menores, según fuentes consultadas por El Tribuno.
De la información que una de las adolescentes le brindó a un familiar se supo que habían decidido escapar de sus casas en busca de trabajo en el vecino país, al parecer una de ellas fue inducida por el supuesto narco. “Hola, qué onda, dónde andás”, le preguntó el familiar a la menor, ésta sostuvo: “¿Por qué? Estoy trabajando en Cochabamba. Estoy bien”. Luego, el contacto insistió: “Pasame un número para hablar, tus hermanas y tu mamá están preocupadas, tu mamá ya puso la denuncia pendeja”.
“No, ñaca”, le respondió la menor. “Pendeja en serio, tu mamá está preocupada. Qué te pensás”, volvió a insistir el contacto. “Bay, me voy a dormir, mañana tengo que trabajar”, le terminó diciendo la adolescente poniendo punto final a la conversación.
El viernes pasado efectivos de Bolivia en conjunto con las fuerzas salteñas dieron con el paradero de las menores en el domicilio de Monteros, donde demoraron a una mujer.
 

 

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