El Pórtico Norte de la Patria celebró 74 años

Son pueblos de la Argentina más profunda, los más distantes de los centros urbanos. Las dificultades para sus poblaciones son casi el pan de cada día porque las distancias desde los lugares donde se adoptan las decisiones que rigen los destinos de la nación toda, realmente se hacen sentir.

Los pueblos como Salvador Mazza reclaman siempre por servicios que son esenciales como el agua, caminos en mejores condiciones y fuentes genuinas de trabajo que en la Argentina son escasas. Pero parece que en estos pueblos de frontera, la desocupación se ensaña aún más con hombres y mujeres que quieren una vida mejor para sus familias.

Pero si en algo coinciden quienes viven en estos lugares tan difíciles con quienes por cualquier razón -laboral, familiar, profesional, de estudios- han tenido que emigrar hacia otras ciudades, es que todos atesoran entre sus mejores recuerdos sus años de niñez, de adolescencia compartida y vivida con sencillez, en ese pueblos de calles de tierra, de plazas a las que se iba los domingos o en celebraciones patrias luciendo las mejores galas. Un pueblo en el que las familias se conocían todas y siempre había una mano tendida para quien lo necesitaba. 

El cariño por el lugar donde nacieron, en este caso Salvador Mazza, se expresa por parte de quienes viven y trabajan y cada día enfrentan la adversidad, como de quienes ya dejaron ese pueblo de frontera que nació -como casi todos los del departamento San Martín- espontáneamente, por el ir y venir de quienes en las primeras décadas del siglo XX comerciaban de manera informal con los pueblos de Bolivia -mucho más antiguos como Yacuiba- a los que llegaban con sus cargamento de mercaderías o sus animales en pie aún hasta la misma Santa Cruz de la Sierra. 

Según lo determinaron los trabajos de investigación histórica realizado por docentes de la localidad el 30 de agosto de 1947 se estableció como fecha de fundación de “El Pórtico Norte de la Patria” por la colocación de parte de pobladores de aquel entonces, de una piedra fundamental sobre la actual avenida 9 de Julio que por lógica era una ancha calle de tierra. Se dice que fueron las familias Figueroa, Lardié y Rupérez dedicadas a la cría de ganado los primeros que eligieron Salvador Mazza para vivir. La zona era lugar de paso, también desde Bolivia, de los carros que transportaban caucho, tan demandando en nuestro país.

Pasó el tiempo y a esos pioneros se sumaron otros apellidos tradicionales como Aparicio, Sanz, Carpio, Katz o James. El crecimiento de la población integrada por criollos provenientes de otras provincias y de inmigrantes de diferentes latitudes era sostenido a pesar de que este inhóspito lugar carecía de agua corriente, electricidad y caminos; solo “la ruta vieja”, un sendero abierto al pie de los cerros del oeste y que atravesaba varias poblaciones de sur a norte, era la opción. El mayor oleaje de pobladores arribó luego del descubrimiento de los pozos de petróleo en Madrejones al este del municipio y casi en la misma línea de frontera, y la llegada del ferrocarril. Su extensión hasta Santa Cruz de la Sierra aumentó el número de habitantes que hoy supera las 30.000 personas. 
Muchos años antes de la creación de la Municipalidad Salvador Mazza, ya contaba con el primer resguardo aduanero, que se ubicó en la margen sur de la quebrada internacional donde hoy está la cabecera del actual puente internacional.

El primer grupo poblacional se instaló en las inmediaciones de lo que años más tarde serían las vías del ferrocarril. Su primer delegado municipal (1930) fue don Ernesto Aparicio. Considerado el fundador de Salvador Mazza, con maderas de su aserradero hizo construir el primer edificio municipal de dos plantas y trasladaba agua de su aserradero mediante canaletas construidas en madera, al resto de las casas. En aquél tiempo, a Salvador Mazza se lo conocía más como Pocitos.
 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Municipios

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...