Un corte en la ruta 13 arruina camiones de mercadería

Como si el norte no tuviese suficientes problemas con las temperaturas infernales, la pobreza, la falta de agua para beber y la sequía generalizada, también los cortes de ruta en reclamo por distintas necesidades de las comunidades más vulnerables se suman a la lista de hechos que hacen colapsar la situación socioeconómica salteña.

Ayer, decenas de familias wichis y criollas cortaban la desolada ruta 13, en La Unión, departamento Rivadavia, con 45 grados de calor. Se cree que pasaron la noche allí y que el corte continúa, al menos seguían apostados en el corte al cierre de esta edición sin que nadie los pudiera convencer de levantar la medida. Piden un pozo de agua, un cajero del banco Macro y médicos para el hospital de La Unión que, según dicen, no brinda atención ni de emergencia. Y en estos cortes, donde no hay reglas, donde el intendente Leopoldo Cuenca ni el flamante diputado aborigen Segundo pueden convencer a nadie de solucionar los problemas que exponen en la protesta, los más perjudicados son los vecinos que nada tienen que ver y que nada pueden hacer más que perder tiempo, salud y dinero. 

Es el caso del comerciante de La Unión René Alvarado, a quien se le arruinó mercadería perecedera que llevaba en un camión desde Salta capital al pueblo para vender en su negocio. “Mi equipo de chasis y acoplado está lleno de alimentos y bebidas, además de hortalizas, y a las 3 de la mañana, sobre la ruta 13, me detuvo el corte y son las 19 (de ayer) y no hay forma de que me dejen pasar el camión”, le informó Alvarado a El Tribuno.  

El corte se ubica a dos kilómetros de la entrada al pueblo de La Unión. “Yo les llevé cosas para que beban y coman en el corte, pero no quieren dejarme pasar. Tampoco puedo hacer marcha atrás con el camión porque están pavimentando la ruta y hay un cordón en el medio y es muy angosta la mano. Lo peor es que los que están en el corte me conocen, son wichis y criollos, yo no les puedo solucionar nada pero me castigan a mí”, señaló.

Los manifestantes no les creen a las autoridades políticas que ellos mismos eligieron. “Piden médico para el hospital y ha venido el diputado Segundo, de Banda Norte, y les dijo que ya les consiguió tres médicos; pedían cajero, ya tienen el cajero; piden agua y les han prometido hacer un pozo. Pero no le creen a nadie, quieren que venga el gobernador, parece”, dijo Alvarado. 

Sobre si la policía pudo hacer algo para salvar la mercadería del camión que estuvo todo el día bajo el sol con 45 grados, el comerciante expresó: “Hay un solo policía acá y no puede hacer nada, dice. Hay un montón de chicos en la ruta, incluso se han subido a las máquinas de la empresa que está haciendo la ruta a tocar los botones y uno ha quedado atrapado, incluso el maquinista reclamaba sus pertenencias. Hasta el intendente Leopoldo Cuenca fue a ver y dice que no ha llegado a un acuerdo. Como no les da solución, no los puede convencer”. 

La Unión es tierra de nadie, ni los que piden ni los que pierden arriban a una solución para sus problemas. Las autoridades no tienen autoridad, no los respetan, nadie les cree y los pocos que trabajan e invierten, terminan arruinados por la ausencia de ley. Ahí, el progreso es una verdadera quimera. 

Decisión política y judicial

Pero el corte actual de la ruta 13 en La Unión es solo una gota en este mar de injusticias que se mecen entre las costas de los que se manifiestan de este modo hostil y los que sufren el corte sin tener nada que ver en los problemas de quienes protestan ni en sus posibles soluciones. Son transeúntes involuntarios de la pesadilla. Y en esa experiencia es mucho lo que se pierde. Al menos así lo aseguran productores agropecuarios y empresarios que se unieron a personal de la Policía de Salta, de Gendarmería y del Ejército para formar un grupo de seguridad en las rutas del norte para lo que implementaron una aplicación para denuncias web.

“Este grupo comparte información y lucha contra la inseguridad en las rutas (delitos varios) y, principalmente, se da aviso sobre los cortes de ruta, los cuales afectan a la producción directamente, y no logramos solucionar esta problemática histórica. Entendemos que todo recae en una decisión política y judicial que nadie toma”, expresó Diego Solari, de una importante firma agropecuaria de Tartagal. Solari compartió con El Tribuno el resumen de denuncias por diferentes cortes de ruta en la provincia desde la implementación, en mayo de 2021, de la aplicación denuncias web. Solo desde entonces la ruta nacional 86 acumula 54 denuncias por cortes y la ruta nacional 34, solo en el departamento San Martín, 29 enuncias. Es decir que los transeúntes debieron soportar desde mayo, 83 cortes denunciados solo en dos rutas cruciales para el desarrollo productivo de Salta. 
 

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