Internados: Salud reconoce que están en alerta y niegan un desborde    

El nivel de ocupación de las camas de terapia intensiva para pacientes con COVID-19 viene en aumento las últimas semanas en Salta, en el marco de la tercera ola de coronavirus y de la circulación comunitaria de la variante Ómicron, que es más contagiosa que las anteriores.
Desde el Ministerio de Salud Pública reconocieron esta situación y dijeron que es lo que se esperaba tras el aumento exponencial de contagios que hay en la provincia desde el 19 de diciembre. Dijeron que están “en alerta” y descartaron que se trate de un “desborde”.

Autoridades sanitarias recordaron que, por esta previsión, se decidió hace una semana suspender las cirugías programadas no oncológicas, con el fin de disponer de camas de terapia intensiva para la posible internación de pacientes con cuadros graves de COVID-19.
Desde los hospitales generales advirtieron que la mayoría de las camas están ocupadas por pacientes con otras patologías que no son COVID-19 y dijeron que este es el problema en esta etapa de la pandemia.

La ocupación de camas de terapia intensiva en Capital tanto en instituciones públicas como privadas ronda el 81 por ciento, con 107 camas ocupadas y 47 pacientes en asistencia respiratoria mecánica.

A nivel provincial, la ocupación es del 83 por ciento. Hay 234 camas de terapia intensiva para COVID-19 tanto en el ámbito público como en el privado. De estas, 118 están ocupadas y 97 están en asistencia respiratoria mecánica.
De las personas que están internadas en unidades de terapia intensiva (UTI), el 60 por ciento no están vacunadas o tienen un esquema de inmunización incompleto. La mayoría de las personas son mayores de 60 años.

Tras notar el crecimiento de ocupación de camas de terapia intensiva, desde el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Provincia se dispuso una “vigilancia centinela” en instituciones públicas y privadas. Esto permitirá conocer el comportamiento de la circulación comunitaria en las internaciones, cuáles son las variantes del virus que predominan, la cantidad de internaciones que se producen y los días que demandan, entre otros aspectos.


Expectantes y en alerta

La subsecretaria de Gestión de Salud de la Provincia, Silvia Cardozo, reconoció que “hay mayor aumento de camas UTI”, pero advirtió que “no es un desborde”. 

Mencionó que de a poco los hospitales generales se están adaptando a la situación que había en la segunda ola, para disponer de más camas de terapia intensiva. Explicó que paulatinamente tienen que suspender las cirugías programadas y la atención de patologías que no son COVID-19.
“Nuestra posición es la de estar expectantes, en alerta y prever esta situación”, pronunció Cardozo.
Mencionó que la conducta de la variante Ómicron y la de la circulación viral aumentaron la ocupación de camas UTI y no tanto la de camas de piso, por el tipo de síntomas que predominan.

Comentó que les preocupa la alta transmisión de la cepa y los contagios que produce en embarazadas, puérperas y niños. Señaló que esto afecta también al personal de Salud y de Seguridad, que está en contacto directo con la población infectada.
Por esta razón, advirtió que son importantes las nuevas decisiones que tomó el Consejo Federal de Salud en relación con la reducción de los tiempos de aislamiento tanto para personas con COVID-19 como para sus contactos estrechos. 
La doctora pidió a la comunidad reforzar las medidas de cuidado y no concurrir a eventos sociales masivos.

La mayoría, no COVID-19

El gerente del hospital Dr. Arturo Oñativia, Marcelo Nallar, reveló que el 80 por ciento de las camas del centro sanitario que administra están ocupadas por personas que tienen patologías que no son COVID-19.
“El problema en esta etapa de la pandemia lo tenemos con los casos no COVID”, expresó el doctor y dijo que esta situación es similar en casi todos los otros hospitales generales de Salta que no se abocan solo a atender esta enfermedad.

El médico mencionó que los pacientes internados tienen distintas situaciones de salud, como cáncer, insuficiencia renal y enfermedad crónica no transmisible, como diabetes, entre otras. Se trata de pacientes obesos, inmunosuprimidos, trasplantados o descompensados por alguna otra razón.
“Salvo quizás el hospital Papa Francisco y el Señor del Milagro, que están más abocados a COVID, el resto de los hospitales tienen una inmensa mayoría de pacientes internados con patologías no COVID”, señaló el experto.

El gerente consideró que sería importante que los pacientes se queden en los hospitales de origen, en los centros de salud o, si tienen obra social, en el subsector privado. “Si es así, las camas de hospitales se van a descongestionar automáticamente”, pronunció.    
En el Oñativia tienen un 100 por ciento de ocupación. Están colmados de trabajo y tienen mucho personal con COVID-19. En este momento, evalúan levantar licencias de gente que estaba de vacaciones para reemplazarlos.    
 

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