Docentes y alumnos de la  UNSa valoran la vacunación

.Luego de que ayer El Tribuno publicara la decisión que tomó el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) de exigir el carné de vacunación con las dos dosis contra el coronavirus y de volver a la actividad presencial plena, docentes, personal de apoyo universitario (PAU) y estudiantes dieron a conocer sus visiones sobre esta medida que repercute en toda la comunidad educativa.

Todas las voces se manifestaron a favor de la vacunación como medida primordial para disminuir la transmisión viral, aunque algunos cuestionaron que esta medida no se hubiera tomado en diálogo con las entidades gremiales ni se hubiera comunicado de manera oficial y oportuna a estas instituciones ni a la comunidad educativa: muchos se enteraron de esto el martes último.

Otros consideraron que la decisión se tomó en el marco de un ambiente en el que prima "la sensación de que la pandemia se está yendo", y evaluaron que se debe partir de un análisis "real y concreto" de lo que se vive en la universidad.

También plantearon dudas sobre cómo se va a recibir a decenas de miles de personas de los distintos ámbitos, luego de dos años en que la actividad presencial en la casa de estudios estuvo bastante restringida.

Luego de una reunión del Consejo Superior el 29 de diciembre del año pasado, al día siguiente se publicó la resolución N§ 429/2021, que decidía, entre otras cuestiones, volver a la actividad presencial plena y exigir a estudiantes y trabajadores la presentación del carné de vacunación para COVID-19 con dos dosis aplicadas.

Para quienes hubieran decidido no vacunarse, se preveía una alternativa: dirigirse a la Dirección de Salud Universitaria, recibir asesoramiento sobre vacunación y, de continuar con la decisión de no inmunizarse, firmar una declaración jurada, expresando los motivos de la elección y comprometiéndose a respetar los protocolos, además de presentar un test negativo de virus SARS-CoV-2.

Desde el gremio de los PAU, Apunsa, consideraron que esta medida apunta al bienestar general y que ,"si bien puede colisionar con el derecho a estudiar, no es restrictiva".

El secretario general, Martín Corregidor, evaluó además que esta medida se tomó en un contexto en el que está latente "la sensación de que la pandemia se está yendo". "Hay una sensación de que todo anda bien, cuando no es tan así", planteó.

El dirigente consideró que es clave partir de "un análisis real y concreto de lo que se vive en la universidad", y se preguntó cómo se hará para recibir a 12 mil o 15 mil estudiantes y a cientos de docentes: "Debe haber un replanteo. Hay que analizarlo seriamente".

El referente destacó que este tipo de resoluciones dejan un margen de decisión a cada facultad de acuerdo con el contexto epidemiológico.

Si bien la posición del gremio de docentes, Adiunsa, se resolverá en una asamblea, desde la comisión directiva reconocieron que la medida los tomó por sorpresa, ya que no recibieron ningún comunicado oficial por parte del Consejo Superior de la universidad. Recién lo supieron el martes último, un día antes de que se publicara en el diario.

Manifestaron que las declaraciones de las autoridades en este medio provocaron "inquietud e incertidumbre" entre los docentes. Con relación al aforo, que sería del 70 por ciento, se preguntaron sobre qué base se decidió ese porcentaje.

Desde el Centro Único de Estudiantes de la Facultad de Humanidades valoraron como positiva la medida del Consejo Superior y destacaron que no se le niega a nadie el ingreso a la casa de estudios. “La gran mayoría quiere volver a clases presenciales sabiendo que va a estar cuidado y protegido. Es necesario que se pida la vacuna”, expresó Lucía Soria. 

 

Cuestionaron que se hablara de aulas en las que los docentes darían clases presenciales y virtuales al mismo tiempo: "Para nosotros eso parece ciencia ficción o una expresión de deseo: no sabemos si va a ser factible". Se preguntaron cómo se dará abasto con la infraestructura.

El titular de Adiunsa, Diego Maita, cuestionó que estos temas no se debatan con los gremios de estudiantes, de PAU, ni de docentes: "No dialogan, no buscan construir protocolos de prevención ni decidir cómo se vuelve desde el consenso".

Maita opinó que la comunidad universitaria sabe poco, a semanas del inicio de clases. "Muchos quieren volver a la presencialidad, pero no a cualquier precio", señaló.

 

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