"La economía funciona por expectativas y las expectativas hace mucho dejaron de ser buenas"

En diálogo con El Tribuno, el empresario nacional hizo un extenso análisis de la coyuntura del país y del sector. Expresó que todavía no hablaría de "recesión", pero aclaró que el mes pasado se vio un "freno" en la actividad económica.

¿Cómo está el sector que usted representa?

El sector ha recuperado bastante terreno después de lo que fue la dura pandemia del 2020 y parte del 2021. Aún así, todavía estamos por debajo del 2019 a igual mes, uno o dos puntos abajo. Lo que más notaba en estos dos últimos meses es que esa recuperación como que se ha frenado y las ventas de agosto respecto a julio son inferiores. O sea que hubo un freno, pero no quiero decir un amesetamiento. Hay sectores que se han recuperado muy bien como el sector hotelero y gastronómico donde hubo un crecimiento del 40%, pero también hay que entender de donde venían ellos. Ese sector fue el que más sufrió porque estuvo totalmente paralizado prácticamente durante 12 meses. La recuperación fue buena, lo que pasa es que esos sectores lo que perdieron de vender, no hay manera de que lo puedan recuperar.

Muchos economistas dicen que Argentina va a entrar en una recesión ¿Está de acuerdo con ese diagnóstico o a qué causas atribuye esa paralización?

Yo no me aventuraría a hablar de recesión. Si bien la microeconomía, que es el movimiento diario que uno ve, la gente en la calle que gasta, más o menos anda un poquito bien, la macro anda muy mal y tiene que ver con todos los otros valores. Tiene que ver con el déficit fiscal, el gasto público, con la recuperación de reservas, con la brecha que hay en el dólar. Es una locura lo que pasa donde creo que en Argentina ya tenemos como siete tipo de cambios distintos si le sumamos el dólar soja y el dólar tecno. El problema de Argentina es político porque la economía funciona por expectativas y las expectativas hace mucho tiempo que dejaron de ser buenas. Y por lo tanto, cuando dejan de ser buenas, no hay confianza, y cuando pasa eso no se generan los negocios.

Tocó el tema de las expectativas, ¿cuál es la expectativa del sector para el resto del año o hasta las elecciones?

La vemos muy complicado porque por más que el ministro de Economía, Sergio Massa, tenga muy buena voluntad, tiene capacidad y ganas de hacer las cosas, tiene muy pocas herramientas. Ni Mandrake ni Copperfield juntos pueden hacer caminar una Argentina en este momento, tal como está. Acá se necesita una década, como mínimo, de buena gestión, haciendo las cosas que hay que hacer para revertir esta situación. Es muy grave lo que pasa en Argentina, además porque es un país con un tremendo potencial. Fíjese Salta, una provincia con una potencialidad, no sólo turística sino en el sector minero y lo comparemos con lo que pasa del otro lado de la cordillera. Chile es un país que exporta más de 60 mil millones de dólares anuales en minerales, y en Argentina 3.400 millones. Y así le podría decir otros sectores. Cuando el mundo demanda gas y petróleo, producto de la irracionalidad y la locura de la guerra que Rusia desató contra Ucrania, nosotros estamos importando gas porque no tenemos. Pero en nuestro territorio está el segundo yacimiento más grande del mundo, que lo anunciamos con bombos y platillos hace nueve años, y venimos discutiendo, desde aquel entonces, si el caño para sacar el gas tiene que ser redondo o cuadrado. O sea que pasan esas cosas en Argentina y la política ha fracasado rotundamente, pero no es de ahora, sino desde hace 90 años.

Esas son las ambigüedades que presenta este país...

Como dirigente empresarial ninguno podemos decir que no tenemos un grado de responsabilidad en la decadencia de la Argentina, pero obviamente es mucho mayor la responsabilidades de aquellos que nos gobernaron desde 1930 hasta ahora, porque no supieron construir un modelo económico sustentable. Fíjese lo que pasa en países vecinos, lo que pasa en Chile, Paraguay, Bolivia y Brasil que tienen una economía muy tranquila, donde ellos tienen en un año la inflación que nosotros tenemos en un mes. Entonces ¿por qué ellos si lo pueden hacer y nosotros no? Entonces, hay una sola explicación... la dirigencia. Acá tenemos todos los recursos extraordinarios, pero somos un país pobre.

De los problemas de la macroeconomía que mencionó, ¿La inflación es lo que más preocupa al sector?

La inflación es un problema gravísimo y es estructural de Argentina. Desde 1943 hasta ahora, el promedio de inflación en el país es de 167% anual. Si le sacamos la hiperinflación de (Raúl) Alfonsín, quedamos en el 64%. O sea, que es un problema estructural del país. Hay muchos factores y uno de ellos es la falta de credibilidad en nuestra moneda. Desde su creación hasta ahora cambiamos cinco signos, le sacamos 13 ceros a la moneda y los argentinos no confiamos en ese papelito de color. Entonces, atesoramos en divisas extranjeras, ese es el punto numero uno. Después, la alta emisión, es decir, tirar más papelitos de colores, eso a su vez aumenta la inflación. Y la clase gobernante: ha convertido un país rico, como lo éramos en los primeros años del Siglo XX, en un país pobre. Toda la riqueza está en el subsuelo y en la agricultura y la ganadería, pero tenemos cepo para todo y para exportar. Es terrible lo que hacemos porque los gobiernos son propensos a gastar mucho más de lo que ingresa y esto es como una economía doméstica, si gastamos más de lo que ingresa, por algún lado, tenés que ajustar, sino terminás fundiéndote. Los países no se funden, pero son cada vez más pobres. Todos los países, desde 1922 a la fecha, han crecido y la Argentina es el único país que ha decrecido en todos los valores. Hay demasiada ideología en Argentina, pocas ideas y poco pragmatismo.

Vino a la provincia para disertar en una charla de la Cámara de Comercio de Salta ¿Cómo ve la provincia?

Obviamente que la Cámara de Salta es una institución muy importante y su presidente, Daniel Betzel, hace muchos años que integra el Consejo Directivo de la Cámara Argentina de Comercio. Salta es la generalidades de las provincias argentinas que tienen enormes potencialidades. El tema es que producto de gobiernos desacertados, no solo tienen que ver con gobierno provinciales porque por ahí el gobernador tiene muchas ganas o ímpetu para hacer las cosas, pero lo frenan políticas y leyes nacionales como en este caso de la minería y cuestiones de tipos ambientalistas que hoy en día ya están superadas. Salta tiene un enorme potencial, que hay que llevar adelante, pero es imposible llevar adelante el potencial de una provincia si no parte también desde el Gobierno nacional las iniciativas que se lo permitan.

¿Está de acuerdo con un gran acuerdo nacional que incluya a referentes de distintos sectores?

Absolutamente, nosotros lo estamos impulsando y lo vengo diciendo públicamente. Tiene que haber un gran acuerdo nacional entre todos los sectores. Los políticos tienen que dejar de lado sus egos, principalmente, sus intereses personales e intereses partidarios y pensar un poco más en el interés de cada uno de los argentinos, más en aquellos que menos tienen. Hay que hacer esto si queremos progresar como lo han hecho los países de la región y han salido de la pobreza.

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