Francisco Soria, el cosechador de grandes talentos en el cuadrilátero

Francisco Soria fue boxeador, árbitro y, con sus siete décadas de pura pasión, continúa siendo tan querido como reconocido técnico y preparador de grandes púgiles salteños que “alimenta” permanentemente de “hambre de gloria”. Nunca bajó los brazos y no se le pasa por la mente hacerlo, pero sueña con seguir cosechando grandes exponentes para devolver la cima del boxeo a los salteños.
Y el turno de exprimir sus conocimientos quedó hoy en las manos de Ricardo “Ricky” Cruz, el chico de Villa Lavalle que hace unos días cosechó en Santa Fe su segundo título profesional y que sueña a lo grande.


“Yo estoy entrando a los siete años que estoy con él y desde el primer momento fue un gran potencial y a veces remontamos a esas épocas en donde la sangre estaba, la garra estaba y también el corazón, pero faltaba la técnica”, aseguró Soria,
Luego de recordar su trabajo junto a Javier “La Cobra” Mamaní o Durval “El Bombardero” Palacio recordó sus inicios con Cruz: “Indudablemente no tenía ninguna clase de técnica y a veces rememoramos sus comienzos y en la forma de pelear, que era muy callejera. Revoleaba las manos y se iba de lleno a pelear. Un desastre” (risas).
“Nos llevó mucho tiempo que llegue a tener buenas técnicas. Hubo unos Juegos Evita que no pudo concurrir y a partir de allí le dio tiempo para enfocarse directamente en su futuro. Es una persona muy dócil y asimila el aprendizaje enseguida. Fue cuestión de concientizarlo y hacerle ver lo bueno y lo malo”, resaltó.
“Enseguida agarra el ritmo pero fundamentalmente tiene una humildad, su disciplina y ansias de superación que le permite pensar en crecer permanentemente. Así estamos frente a un deportista que demuestra tener lo fundamental “hambre”, que se le suma a esa sangre innata que tiene un guerrero”, destacó Soria.


“Para mí es más fácil en el ring, centrarme directamente en el ritmo, que nunca lo tuvimos, ni en el amateur, a raíz de su trabajo, las lesiones o diferentes circunstancias ajenas al profesionalismo” aseguró el técnico.
“De todos modos a esto se suma los costos de los exámenes que debe hacerse cada deportista, como radiografía o tomografía, que se le suma a la falta de obra social. Afortunadamente ahora tenemos un coordinador de boxeo en Salta, como es el expromotor Sergio Oliver Calvet, que siempre está a disposición dando soluciones a los diferentes problemas que enfrentamos”, dijo Soria al mostrar la diferencia entre la “cal y la arena”.
Pero, cuál es el estilo de “Ricky”. “En el boxeo tenemos 3 estilos en cada boxeador: el técnico, de golpeador y de noqueador. Incluso hasta hay un contragolpeador. Afortunadamente Ricky tiene un poco de esos cuatro estilos, a pesar que en sus comienzos solo tuvo un peleador”, resaltó.
“Aún así siempre le dije que el boxeo cambio mucho y hoy un boxeador tiene que retirarse de esta hermosa disciplina “entero”, para que la sociedad lo pueda disfrutar de diferentes maneras”, concluyó.

Un currículum ejemplar

Soria trabajo con Javier “La Cobra” Mamaní, el salteño de la categoría mediano que en sus 61 peleas profesionales, entre las que estuvo frente al campeón mundial Carlos “El Potro” Abregú y a otro campeón mundial como el kazaco Gennadi Golovkin, logró 42 triunfos, la mitad por la vía rápida y también lo hizo con Durval Palacio, quien el próximo fin de semana tendrá en el Luna Park una nueva oportunidad de quedarse con el título latino mediopesado frente a Brian Suárez en una pelea que promete ser “una guerra”.
Pero en 1972 tuvo un pupilo diferente en su especie: “el trotamundo”, cuyo nombre original es Oscar Antonio Aguilar y que fue campeón argentino y sudamericano. Aguilar tuvo la oportunidad de ganarle a Carlos Monzón y sacarle el invicto. Después partió a Italia y fue sparring del excampeón mundial Nino Benvenuti (quien en 1970 fue derrotado por nocaut por Monzón) y peleó frente a Tony Mundini, Joan Clar Montiel, Rodrigo Valdez o Tony Lescata, entre otros.
Pero finalmente y después de tanto esfuerzo y talento, Soria no dejó pasar lo que más le preocupa: la unión de la dirigencia salteña, algo que todos los sectores reclaman hace mucho tiempo para terminar con las diferencias que solo le dan constantemente golpes de nocaut al boxeo salteño.

"Sueño con llenar el Delmi"

Ricardo “Ricky” Cruz viene en alza. Acaba de ganar en Santa Fe su segunda pelea profesional supergallo frente a Gonzalo Figueroa y ya piensa en el compromiso del 16 de abril en Buenos Aires, mientras espera conocer a su contrincante.
De una familia humilde de Villa Lavalle, en donde en su casa viven 5 de los 8 hermanos, con sus 22 años de edad “Rocky” logró entrar al profesionalismo luego de unas 35 peleas amateur, que le dejaron 32 triunfos.
A los 14 su primo Franco le abrió las puertas al boxeo. Hoy trabaja en una sandwichería y durante la semana entrena en doble o triple turno en el microestadio Delmi.
Fanático de Sugar Ray Leonard, y después de Mike Tyson, Julio Chávez, Canelo Álvarez o Manny Pacquiao, da su golpe de vida: “Vamos despacito, paso a paso, escalón por escalón, pero sueño con pelear y llenar el estadio Delmi”. “Todo se puede solo con trabajo. El técnico Soria es una máquina y le doy gracias a Dios por ponerlo en mi camino”, concluyó.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Deportes

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...