Básicamente, en el atletismo se enseña a correr, a saltar y a lanzar. Esa enseñanza puede estar condicionada por numerosos factores, pero puede seguir siendo exitosa desde el punto de vista de los resultados. Esa es una breve síntesis de lo que pasa en el atletismo salteño, donde la infraestructura no es la mejor, pero nuestros atletas siguen sumando podios en torneos nacionales e internacionales. 
El atletismo salteño tiene un punto flojo, muy flojo, que no es el humano, sino la infraestructura. La referencia es a la pista que se encuentra en el Legado Güemes, que está en pésimas condiciones, no de ahora sino desde hace más de una década.
Cualquier atleta de elite foráneo pensará al ver esa pista que claramente no está en condiciones para realizar el entrenamiento que necesita y su próximo paso será buscar otra opción. Pero en Salta hay atletas de altísimo nivel profesional que entrenan a diario en esa pista, que la siguen eligiendo a pesar de todo, pero de seguro desearían que esté en mejor estado para hacer lo suyo sin riesgo de lesionarse.
La pista de atletismo del Legado Güemes se inauguró el 25 de abril de 2001. Tiene una base asfáltica y por encima una goma, que se origina a través de la mezcla de diferentes elementos. Esa mixtura permite que en principio los clavos (zapatillas especiales de los atletas con clavos de unos 5mm) se adhieran correctamente a la superficie para una buena largada y tener firmeza para completar la distancia en la que se compite o entrena.


Hoy la pista presenta enormes baches, la goma que se colocó hace 22 años desapareció en ciertos sectores y queda en evidencia la base asfáltica que no permite la adherencia a la superficie que necesitan los atletas, que Salta los tiene en todos los niveles: principiantes, en formación y de elite. 
En el mundo hay tres empresas que están relacionadas con la construcción de pistas de atletismo: Forbex, Polytan y Mondo. Hace diez años los tres fabricantes, a través de sus filiales en Argentina, evaluaron las condiciones de la pista con la intención de renovarla. La conclusión fue devastadora: una renovación ya no iba a ser posible debido al gran desgaste y mal uso que se produjo desde su inauguración hasta ese momento. 
Ya hace diez años el diagnóstico de la pista era terrible. Pero el tiempo pasó, políticamente se fueron sucediendo los funcionarios sin poner sobre la mesa la idea concreta de hacer algo con la pista de nuestra capital. Sobre su superficie se fueron multiplicando los baches, cada vez más grandes, mientras tanto atletas y entrenadores salteños siguieron poniendo lo mejor que tienen para alcanzar destacados resultados en competencias oficiales de las Confederaciones Argentina y Sudamericana.
El costo de hacer una nueva pista ronda entre 600.000 y un millón de dólares, solo si se tiene en cuenta la goma que se coloca por encima de la carpeta asfáltica, que en el caso de la salteña también necesita una renovación que elevaría el gasto final. Tal vez el costo asusta demasiado a quienes tienen la responsabilidad de llevar a cabo la tarea (funcionarios provinciales y nacionales), pero a decir verdad, en el deporte salteño se gasta mucho cuando el reparto podría ser mejor para el beneficio de todos.
Hasta hace un tiempo atrás solo la buena voluntad de algunos empleados de la Secretaría de Deportes de la Provincia hizo que algunos baches sean tapados, pero sin ser esta la solución definitiva a un problema que lleva décadas y que por lo pronto seguirá así algunos años más. 

El éxito salteño

El mal estado de la pista contrasta con los éxitos que han acumulado los atletas salteños en el certámenes nacionales desde 1999 hasta el último, el campeonato U-20 realizado en San Luis. Las estadísticas demuestran lo bueno que son nuestros representantes, aún en años difíciles como el vivido en 2020, el de la pandemia que paralizó al mundo entero. 
Desde 1999 a la fecha el atletismo salteño ha cosechado 320 medallas con el siguiente desglose: 112 de oro,104 de plata y 104 de bronce. Entre lo más destacado del último tiempo hay que resaltar que Maximiliano Díaz llegó a conquistar su título argentino número 12 en salto triple, que fue dos veces campeón sudamericano, que compitió en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y que estuvo peleando la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. 


Dentro del rico historial del atletismo salteño se destacaron Esteban Brandán, Matías Usandivaras, Andrea Morales, Bárbara López, Sebastián Lasquera; todos alguna vez disfrutaron la gloria de ser campeones argentinos. El presente se representa en Maxi Díaz, Federico Guerrero, Belén Carrazán, entre otros, mientras que la fuerza que emerge tiene a Lucho Méndez, Luciana Gennari, Tomás Machuca, Esteban Angulo, Milena Salim, por nombrar a algunos. 
De las 320 medallas ganadas, 96 se lograron en los campeonatos de mayores, 63 en los torneos U23, 72 en los nacionales U20, 69 entre los U18 y 20 en U16. Como decíamos, aún en el mal año que significó la pandemia de COVID-19, donde solo compitieron los mayores en diciembre de 2020, hubo razones para festejar: un oro, una plata y un bronce. 
A diferencia de la pista, lo que no se desgasta en el atletismo salteño es la pasión que le ponen decenas de atletas que van en camino a pertenecer a la elite del deporte argentino. Ese es un recurso inagotable que hay que cuidar, comenzando con tener un centro de atletismo a la altura de los resultados obtenidos en los últimos 24 años. 
 

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