Economistas afirman que la inflación alta va a continuar

En la región del Noroeste, donde se encuentra ubicada Salta, la inflación superó los índices nacionales. El registro se ubicó en un 6,4%, por arriba de la media nacional que fue del 6%, de esta forma la variación interanual trepó a 58%.

El incremento de precios en los alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 6,3%, mientras que el resto del país fue de 5,9%. En el caso de las prendas de vestir y calzado, el incremento en el norte fue de 10,9% y en el resto del país de 9,9%.

Mientras una parte del sindicalismo cercano al Gobierno nacional acusa "al gran sector empresario" de ser responsable del alza de precios y la inflación y los denuncian siempre por "joder a los argentinos", la administración de Alberto Fernández sigue sin poder controlar la escalada de precios y muchos economistas aseguran que el proceso inflacionario alto se va a mantener durante el resto del año.

Julio Moreno, el exdiputado provincial y economista, se mantiene dentro de aquellos que piensan que la inflación no va a aflojar. En diálogo con El Tribuno expresó que en los "próximos meses largos" vamos a tener una inflación que va a ser "preocupante" para el país.

El economista aclaró que no va a haber un escenario de "hiperinflación" donde los precios aumentan sin control y la moneda pierde su valor porque durante ese período los índices inflacionarios superan el 50% de aumentos mensuales, que traen consecuencias nefastas y es ahí cuando se da una variación de precios incontrolable.

Un dato que tiene en alerta al Gobierno nacional y al Ministerio de Economía que dirige Martín Guzmán, es el componente núcleo, que no toma en cuenta variaciones estacionales ni precios regulados, y trepó 6,7% mensual.

Va a seguir la inflación

¿Por qué Julio Moreno asegura que el país va a seguir con inflación? Porque hay factores externos que van a continuar presionando ese índice. El economista comentó que hay una falta a nivel global de productos necesarios para la producción local cómo consecuencia de la pandemia ya que muchas empresas cerraron o producen menos.

"Al haber escasez, en un mundo que se rige por la oferta y la demanda, aumenta el precio. Con la guerra de Ucrania y Rusia ya sabemos todos que alimentos y energía son los dos rubros que están subiendo. En los alimentos podemos tener una ventaja importante porque somos productores, pero en el tema de energía con el déficit energético que tenemos de alguna manera vamos a tener que pagar más", expresó Julio Moreno, y agregó que Argentina tendrá que ver si se puede compensar la compra de energía con la venta de alimentos.

El economista hizo referencia que el mundo está atravesando un proceso inflacionario, pero destacó que en los países de la región, la inflación sigue siendo de un dígito. Las proyecciones para este 2022 dicen que después de Venezuela y Argentina, los países con más inflación van a ser Uruguay y Chile con un 7,3 y 7,2% respectivamente. Bolivia y Ecuador van a ser los países con menos inflación, 2,5 y 1,7%. La región está muy lejos de la realidad argentina.

Dentro de los factores internos que describió Julio Moreno que también van a generar inflación ubicó a la interna oficialista como uno de los motivos. Donde por un lado tenemos al presidente Alberto Fernández, junto a su ministro de Economía, Martín Guzmán que quieren respetar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y por el otro el kirchnerismo duro que no quiere saber "absolutamente nada" con este convenio porque los ajustes que pidió el organismo internacional "van a repercutir en las elecciones del año que viene".

"Dentro de las medidas que ellos van a tomar, las tarifas van a aumentar (especialmente la luz y el gas) porque quieren bajar los subsidios que se están entregando a las empresas energéticas. Esa quita va a generar aumentos que, obviamente, terminarán en más inflación. Otras de las condiciones del FMI es que los sueldos vayan aumentando al ritmo de la inflación, que haya una disminución en la emisión monetaria y que haya una corrección de la cotización del dólar oficial", expresó Moreno.

Mientras el presidente Alberto Fernández aseguraba desde París que "el programa económico va a ayudar a desacelerar la inflación", Julio Moreno afirma que nadie sabe cuál es ese plan. Mientras tanto la pobreza crece exponencialmente de la mano del aumento de precios, lo que agranda también la dependencia de las familias de esos planes sociales. Esa crisis social que vive el país se refleja en la inflación que se transformó en la más alta en 30 años quebrando los registros desde la hiperinflación previa a la convertibilidad.

Antonelli: “Hay que trabajar sobre el déficit fiscal”

El economista y exdiputado provincial Eduardo Antonelli analizó el proceso inflacionario que está atravesando el país. Destacó que más allá de los componentes propios que tiene la economía local, el factor político también incide en que los problemas de la inflación se puedan resolver.
“Esas decisiones políticas tienen que ver con tener un diagnóstico correcto sobre las causas de la inflación y luego disponer de la vocación y del poder político para hacer los cambios. Una parte importante de los economistas, atribuyen la inflación al déficit fiscal y al financiamiento de ese déficit que puede ser imprimiendo dinero (emisión monetaria) o endeudarse con el extranjero”, dijo.
Antonelli también destacó que hay otro aspecto de la inflación que tienen que ver con que hay grandes empresas que tienen una gran capacidad para “imponer precios” y eso ocurre porque hay poca o nula competencia. 
Hay una serie de ramas de la economía argentina en el sector industrial, que no están expuestas a competencia y en consecuencia pueden corregir sus precios sobre todo si los componentes de costos como la energía, las tarifas y los combustibles suben.
“Esas subas se trasladan al precio. Entonces, hay que trabajar sobre el déficit fiscal, eso es indudable, pero también hay que producir, aunque sea gradualmente tiene que haber una apertura de la economía”, señaló.
En este punto aseguró que se debe flexibilizar los aranceles y las prohibiciones directas a la importación que existe porque eso también impacta sobre la inflación.
El economista explicó que hay un combo de situaciones que se van a tener que ir corrigiendo “progresivamente”, pero sobre todo hay que “quitarle” el pie de encima al campo que es el principal generador de divisas, para que de la mano de las exportaciones se puedan ir sacando los cepos al dólar.
“Por supuesto que en una primera etapa, ese sinceramiento de precios no va a permitir una reducción instantánea de la inflación, pero si tenemos un freno por el lado de las importaciones que no les va a permitir a las empresas concentradas cobrar lo que quieren porque va a haber una oferta alternativa, las cosas se van a acomodar mejor”, expresó. 
El segundo paso que plantea Antonelli es tener la “decisión política” de hacer esas transformaciones y que se puedan llevar a la práctica. Pero aclaró que falta para que eso pase y es por eso que pronostica que las cosas “van a seguir igual”.
“El Gobierno no tiene ningún esquema de análisis para sostener que la tasa de inflación pueda ir bajando. Si además los componentes del costo van a aumentar y el Banco Central tiene que aumentar el ritmo de devaluación, no es muy creíble que la inflación va a descender, en el mejor de los casos se va a mantener como está, con suerte. Y si baja no creo que sea a los niveles que se necesitarían que sería uno o dos por ciento mensual para tener una inflación que esté en el orden del 20 o 25%, eso sería una maravilla pero yo no      lo veo probable”, finalizó.
 

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