Tras hacerse público el estado de Zaira, la  llevaron al hospital

Con un diagnóstico condenatorio como es la encefalopatía crónica evolutiva (que traducido significa que empeorará hasta morir), se echa por tierra la teoría de que Zaira dejó de alimentarse desde que murió su mamá hace cuatro años, y llegó por eso al estado en que se encuentra hoy. Sus manitos torcidas, su inmovilidad, su rigidez, su incontinencia, la pérdida del habla y otros signos, marcan un severo deterioro neurológico que una depresión no podría provocar desde cualquier perspectiva médica. Entonces toca cuestionar de nuevo el abandono, la desidia, la indiferencia, todas actitudes bochornosas complotadas en contra de un ser indefenso e inocente que al parecer no mereció una calidad de vida mejor a los ojos de nadie.

Si hace al menos cuatro años Zaira presenta este deterioro, toca preguntarnos ¿por qué llegó la imprescindible cama ortopédica recién hace dos o tres días a su tapera? ¿Por qué la niña no cuenta con una silla ortopédica y con una habitación adecuada con, al menos, piso de cemento (y no de tierra), con ventana, puerta y techo? Gracias a esta precariedad hace un año y medio los chanchos llegaron hasta su cama y le mordisquearon los dedos hasta comerle una falange del dedo medio de la mano izquierda.

Nadie de su entorno: familia, caciques de la comunidad, médicos y enfermeros, docentes de la escuela de Misión Chaqueña de la que Zaira fue alumna, funcionarios municipales, legisladores, justicia... nadie queda exonerado de la culpa por tanta indiferencia ante una situación tan penosa que todos conocían.

Que la niña no se va a curar, está claro. Que hay que dejarla morir sin dignidad, es imperdonable. Niños de segunda parecen estos que terminan sus días como Zaira, sin derecho a lo imprescindible.

Ayer, con cierta resistencia de su abuelo que quería que la internaran en el hospital Materno Infantil de Salta, enfermeros de Embarcación lograron convencerlo y llevaron a la niña al hospital San Roque, de esa localidad, donde le realizaron estudios para que el equipo médico del Hospital Materno Infantil, que llegará hoy al nosocomio norteño, pueda evaluar su cuadro.

Consultado por El Tribuno el gerente del hospital de Embarcación, Gabriel Orosco, dijo: "Puede ser que la niña haya tenido depresión por la muerte de su mamá, pero nunca llegaría a tener su deterioro neurológico por depresión. Ella tiene encefalopatía crónica evolutiva, es una enfermedad degenerativa, irreversible".

"Zaira puede mejorar su calidad de vida, pero mejorar su condición neurológica es imposible", sentenció.

El médico señaló que "la mayoría de los pacientes con este cuadro están en su domicilio con los cuidados que requieren. Necesitan sí o sí una cama ortopédica, una silla de ruedas, y movimientos posturales permanentes que la familia debe hacer porque estos pacientes no pueden moverse, para evitar infecciones. Yo creo que si ponen de su parte, sí la pueden tener en la casa".

Agregó: "La familia de esta niña tiene una casa de material al lado de la habitación donde la pusieron, que es precaria. No sabemos por qué la tienen ahí a la niña. Incluso desde el hospital dimos intervención a la Justicia cuando los chanchos le mordieron los dedos".

Finalmente dijo: "Además de control y atención, el hospital San Roque le provee los medicamentos, la leche especial y pañales. Por la valoración que hizo el pediatra, no necesitaba internación, pero ahora la internamos para hacerle unos estudios que servirán para que la evalúen los médicos que llegarán del Materno Infantil".

 

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