Virna Molina: “El tiempo de pandemia que vivimos fue una ventana al futuro”

El documental nació de la filmación de una película interrumpida por el confinamiento, sobre las trabajadoras del subterráneo de Buenos Aires. Varias protagonistas murieron por Covid y Virna convirtió ese proyecto inicial en un ensayo filosófico y existencial sobre la nueva "normalidad" que afecta a la humanidad.

Acerca de la experiencia de trabajar por primera sin su compañero en el cine y en la vida, Ernesto Ardito, junto a quien dirigió durante 20 años, Molina contó a Télam que "Retratos del futuro" tuvo un proceso traumático en lo personal, "porque fue de alguna manera cortar con una forma de ver el cine colectivamente y pasar a hacerlo en soledad".

"Podríamos decir un triunfo del individualismo -continuó-, y eso en mi concepción política y filosófica suena como algo nocivo". Luego de exhibirse en noviembre pasado en la competencia del Festival Internacional de Documentales de Amsterdam, el filme siguió su recorrido internacional pero hasta el momento no se había visto públicamente en Argentina.

¿Cómo vivís el hecho de haber realizado tu primera película en tiempos tan difíciles para el mundo?

Quizás ese punto de partida me obligó a mirar desde un lugar que nunca había mirado y narrar de una forma diferente. Esto en un contexto de aislamiento mundial y pandemia se volvió un tanto más desolador, pero a la vez fue un motor para concentrarme cada día de ese aislamiento en hacer la película. Ahora a la distancia lo siento como un aprendizaje que me dio más herramientas a la hora de pensar y hacer un próximo film. Al principio lo extrañé bastante a Ernesto en el proceso de construcción de la película, pero luego me fui acostumbrando a esa soledad creativa y me gustó mucho en otros sentidos, en especial en el de explorar y avanzar casi impulsivamente en un proceso confuso para finalmente encontrar el resultado deseado.

¿Podemos decir que en "Retratos del futuro" de alguna manera volcás tu mirada sobre el sistema y una generación?

Creo que en todos nuestros filmes siempre hemos volcado nuestra mirada personal sobre el universo que narramos. En este en particular hago de lo personal algo extremadamente político, porque en pleno aislamiento era la única manera de hacer un relato político y humano que dimensionara lo que nos estaba pasando. Creo que el balance sobre nuestra generación, la niñez setentista, lo habilitó la pandemia y la necesidad en ese "tiempo muerto" de hurgar en lo que soy, de dónde vengo, cuál fue el recorrido para hice estar ahí en ese momento preciso narrando lo que está aconteciendo. Y eso es obligatoriamente un quiebre, un antes y un después, en la línea de tiempo.

¿Cómo fue el proceso de filmación, teniendo en cuenta que en principio ibas a enfocarte en las trabajadoras de subte de Buenos Aires, que a pesar de la interrupción de la pandemia tienen un lugar importante en la película?

Los documentales son así, absolutamente dinámicos. Eso es lo maravilloso del cine documental. Nada está muerto, todo se transforma, muta y en ese recorrido vertiginoso que es el proceso de realización del filme documental, se va construyendo la película. No antes en el papel o la hipótesis, sino ahí en el espacio de registro y luego más aún en la sala de montaje. Esta película se re filmó en la sala de montaje, para crear el tejido estético necesario para construir el relato.

En el documental hablás de tu historia, destacás la importancia de la lucha de los trabajadores organizados y hacés referencia a un futuro que es presente y que la pandemia cambió...

Creo que el filme es un gran retrato de futuro. El tiempo de pandemia que vivimos fue una ventana al futuro. Fue la chance que tuvimos como humanidad de ver una de las posibilidades que el futuro nos ofrece. El aislamiento dictado por los Estados o las organizaciones mundiales, las enfermedades masivas que pueden afectar al planeta simultáneamente, la concentración violenta de riquezas en tiempos cortos y la agudización del desequilibrio social, la virtualidad como único vínculo activo entre seres humanos, la desaparición del mundo material a través de la destrucción del medio natural (incendios masivos, etc.). Tuvimos esa chance, está en nuestras manos construir un paradigma distinto de futuro, pero no podemos decir que no experimentamos lo que sería vivir en una lógica así.

La película, en la que además de material de archivo de la historia argentina y del mundo, cuenta con imágenes tuyas, de tu familia, de tu vida, ¿fue una suerte de catarsis para vos como realizadora?

No, catarsis no. Yo me uso como personaje en este relato para hablar de cosas muy íntimas que no lo haría retratando a un tercero. Mi vida como vehículo para universalizar algo que nos pasa a muchos y no podemos hacerlo imagen, ponerlo en palabras. Diría, un aporte más a la lucha reflexiva por indagar en nuestra existencia humana y como colectivamente nos repensamos para construir paradigmas diferentes de futuro.

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