Reconocimiento a la labor del Instituto Güemesiano en sus Bodas de Oro

El pasado viernes se recordó la creación del Instituto Güemesiano, con un acto académico que se realizó en el salón de conferencias del Cabildo Histórico de Salta. Como se sabe, la entidad fue creada el 17 de junio de 1972 por Decreto Nº5042, rubricado por el gobernador Ricardo Spangenberg. Fue en respuesta a una de las sugerencias que en enero de ese año le hiciera el Comité Ejecutivo del Sesquicentenario de la Muerte del General Güemes, presidido por el escribano Américo Cornejo.
Cuando se repasa la historia del Instituto es oportuno y justo recordar la propuesta que sobre su creación hizo en mayo de 1970, el profesor Víctor Savoy Uriburo, director del Departamento Universitario de Humanidades de Salta. Su iniciativa fue asumida por la Cátedra de Historia que presidía el licenciado Luis Oscar Colmenares, quien desde 1969 trabajaba junto a sus alumnos en la organización de las Primeras Jornadas de Estudios sobre Güemes. Estudios que en 1921 ya habían sido propuestos por el gobernador de Salta, Dr. Joaquín Castellanos, en el discurso que pronunciara en el teatro Güemes por el centenario de la muerte del general Güemes.

Las sugerencias

A días de haber concluido el Año del Sesquicentenario de la Muerte de Güemes, más exactamente el 29 de enero de 1972, el Comité Ejecutivo elevó al Gobierno de la Provincia las conclusiones sobre la labor realizada a lo largo de 1971 y a ello sumó dos sugerencias: las creaciones del Instituto Güemesiano de Salta y la “Orden de Güemes”.
A poco, la Dirección de Prensa de la Casa de Gobierno informó que el Instituto Güemesiano sería creado en febrero de 1972, con motivo del natalicio de Güemes. Posteriormente, la fecha fue postergada para el 17 de junio de ese año, día que el Gobierno de Salta efectivizó la creación del Instituto Güemesiano. Días después, el 19 de junio, el Boletín Oficial publicó el Decreto Nº 5043, mediante el cual se creaba la “Orden de Güemes”. 

El Cebil

Sobre los antecedentes de la distinción “Orden de Güemes” viene al caso recordar que el 15 de junio de 1971, mientras se desarrollaba la primera sesión de las Jornadas de Estudio sobre Güemes, el historiador Joaquín Gantier, delegado de Sucre, Bolivia, dijo: “Voy a pedir al Instituto de Investigaciones Históricas, que arranque un gajo del cebil de Salta para convertirlo en laurel y se confeccione una condecoración donde se lea: ‘1821 Güemes 1971’”.
Así es que cincuenta años después de la moción del historiador de Sucre, don Joaquín Gantier, el actual Gobierno de la Provincia, por expresa solicitud del Instituto Güemesiano y su Academia de Historia, dictó a fines del año del Bicentenario de la Muerte de Güemes, la Ley Nº 8284, norma que declara al Cebil Colorado “Árbol Histórico de Salta”.

Fines de la entidad

Volviendo a la historia del Instituto Güemesiano y según la norma que lo crea, la entidad debe “propender al estudio y la investigación de la figura del héroe, no solo para glorificar su recuerdo sino también para interesar a la población en exaltar su vida, trascendencia y obra”.
Y así fue que desde un principio, sus autoridades se dieron a la tarea de cumplir con los fines propuestos. Esas primeras autoridades fueron el escribano Américo Cornejo, el licenciado Luis Oscar Colmenares, Jorge Edmundo Macedo, el doctor Raúl Bravo Herrera, la profesora María Teresa Cadena de Hessling, la profesora Olga Chiericotti, y el presidente de la Agrupación Tradicionalista de Salta “Gauchos de Güemes”.
Con posterioridad, y a lo largo de estos cincuenta años, presidieron la entidad, además de Américo Cornejo, Luis Oscar Colmenares, Andrés Mendieta y Luis Arturo Torino, la profesora Ercilia Navamuel, el licenciado Leopoldo van Cawlaert y el escribano Víctor Fernández Esteban, quien actualmente preside el Instituto.

Labores del Instituto

Uno de los primeros trabajos encarados por la institución fue redactar sus estatutos los que fueron aprobados el 2 de noviembre de 1976, por Decreto Nº 2946.
Otra tarea fue la creación de la Academia de Historia y por otra parte, dar cumplimiento a la disposición aprobada en la primera sesión del cuerpo que consistía en publicar periódicamente un Boletín. En él se debían incluir “los trabajos sobre la vida y obra de Güemes y sus colaboradores, a fin de hacer conocer los resultados de las investigaciones realizadas”. Así fue que los escritos insertos en el primer número pertenecieron a la labor de cuatro integrantes de la Academia del Instituto. Tres de ellos, elaborados en las primeras épocas de la entidad, es decir antes que se sancionen sus estatutos, entre los años 1973 y 1976. Como se puede apreciar, la periodicidad de esos primeros Boletines fue anual y constituyeron -como afirma don Atilio Cornejo- “la expresión de la existencia del Instituto en aquel período”.
A partir de la publicación de los Boletines (impresos en la Imprenta de la Cárcel) se adoptó la costumbre de leerlos en los actos académicos organizados por el Instituto, especialmente en los aniversarios de la muerte del General Güemes. Luego, estas publicaciones comenzaron a ser obsequiadas a organismos o establecimientos educativos que organizaban homenajes a Güemes y en los cuales participaba el Instituto. Esta tarea de difusión de la vida y obra del General Güemes, lamentablemente se vio interrumpida en 2016 cuando el Ministerio de Gobierno dejó de solventar la impresión de los Boletines 39 y 40. Actualmente, y ya superados los efectos de la pandemia, el actual Consejo Directivo reinició las gestiones para que los números atrasados sean publicados como así también investigaciones, conferencias y charlas brindadas en estos últimos años.

Casa propia

Se puede afirmar que el sueño de la sede propia fue una de las inquietudes que siempre conservó el Instituto Güemesiano. Su peregrinar de casa en casa en estos cincuenta años fue permanente, pese a la fecunda labor que llevaron adelante los distintos Consejos Directivos. En sus inicios la entidad funcionó en la biblioteca del Dr. Atilio Cornejo, luego lo hizo en dependencias del Ministerio de Gobierno de Mitre 23. Más tarde y sucesivamente, en la Casa de la Cultura, en el actual inmueble del “Museo Güemes”, en la Biblioteca Provincial “Dr. Victorino de la Plaza”, en calle Caseros, y actualmente en los altos de Coordinación de Bibliotecas y Archivos, esquina de Belgrano y Sarmiento.
Lo cierto es que las sucesivas autoridades del Instituto iniciaron distintas gestiones ante autoridades provinciales a los fines de lograr una sede para la institución, pero lamentablemente eso nunca pudo concretarse. Oportunamente el licenciado Luis Colmenares gestionó el inmueble que integra el complejo del Monumento a Güemes, en avenida Uruguay. La petición no solo cayó en saco roto sino que tiempo después la casona fue cedida a una institución deportiva. Otro tanto ocurrió con la gestión de la profesora Ercilia Navamuel por la casona de la mayordomía del ex Colegio Nacional, que finalmente fue destinada para turismo.
En la actualidad, el Consejo Directivo inició gestiones para la sede de la institución, la casa que anteriormente ocupaba la Escuela de Música de la Provincia, en Zuviría al 100.

El Mantón

Como es de imaginar, a lo largo de los años el Instituto posee un importante patrimonio consistente en documentos, archivos, trabajos de investigación, bibliografía, boletines, objetos, cuadros y muebles. Pero lo más importante es que posee en guarda el “Mantón de Macacha”, prenda que merece ocupar un lugar acorde al destacado papel que cumplió doña Magdalena Güemes de Tejadas, hermana de nuestro héroe, el general Martín Miguel de Güemes. 
Pero más allá de todas estas vicisitudes, el Instituto Güemesiano de Salta siempre cumplió o trató de cumplir con sus objetivos fijados por la norma de su creación. 

 

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