“Se hacen con óvulos donados casi el 50% de los tratamientos de reproducción” 

 

En el mes del cuidado de la fertilidad el director médico de Saresa, genética + reproducción humana, y especialista en medicina reproductiva (Mat. N° 3165) Juan Aguilera dialogó con El Tribuno sobre los desafíos de la fertilidad en la pospandemia.

¿Qué nos puede decir en el mes del cuidado de la fertilidad?
Este mes nos queremos centrar en la concientización sobre las consecuencias de postergar la maternidad. Por distintas razones como laborales, profesionales u otras, muchas mujeres deciden postergarlo. La idea es que tengan información acerca de qué consecuencias trae eso y que también sepan que hay herramientas como para dar posibles soluciones, como puede ser el congelamiento de óvulos a una edad adecuada, que sería entre los 30 y los 35 años. De esta manera esas mujeres que decidan postergar su maternidad van a tener una oportunidad muy concreta de ser madres con sus propios óvulos en el momento en que decidan descongerlarlos.

¿Cómo ve la situación de la fertilidad en general luego de la pandemia?
Con la pandemia mucha gente perdió mucho tiempo, por distintas razones, por la cuarentena, por miedo, por desconocimiento, por incertidumbre, por el no saber qué pasaría o cuánto duraría... Muchas mujeres, sobre todo, que tenían que hacer un tratamiento, lo pospusieron y eso las perjudicó.
Veo también que hay como un replanteo de la situación de cada uno después de la pandemia y eso también hace que la gente se pregunte qué quiero hacer, qué camino voy a tomar, como una reflexión que se hizo en este lapso de incertidumbre generalizada. 

¿Reflexión en qué sentido?
Hay muchas consultas de mujeres que quieren hacer su tratamiento que estaba postergado y jóvenes que se preguntan si en algún momento de su vida van a querer tener hijos.
Aumentó mucho la consulta por el congelamiento de óvulos que permite, de alguna manera, tener una oportunidad en otro momento en que la edad le da pocas chances para tener un hijo. Después de los 35 años las chances de embarazo disminuyen muy rápidamente y, después de los 40, más aun.
Cada uno decide qué quiere hacer, pero la idea es que, cuando sobre todo una mujer decide postergar, lo haga sabiendo que esas consecuencias pueden ser una dificultad para lograr el embarazo o una necesidad de hacer tratamientos quizás con óvulos donados. Esa consecuencia se puede evitar si congela óvulos a tiempo.

O si tiene hijos antes... 
Claro, pero, si vos le hablás hoy a alguien de 30 años sobre tener hijos, quizás la mayoría te diga que no, pero esa es la edad ideal para quedarse embarazada naturalmente y evitar después tener que hacer tratamiento.

¿Qué consecuencias tiene el no haber hecho el tratamiento a tiempo?
A una mujer de 35, 37 o 39 años el demorar uno o dos años ese tratamiento le baja mucho las chances de éxito. Esa es la consecuencia más importante de la gente que tuvo que postergar el tratamiento.
Si una tiene 30 años y deja pasar un año o dos no hay mucho cambio en cuanto a las posibilidades de éxito, pero, después de los 35, un año o dos es mucho tiempo.
Entonces, toda esa gente que ya tenía dificultad, estaba por hacer un tratamiento y lo tuvo que postergar, se vio muy perjudicada... 
Después de la pandemia vemos también que hubo un aumento de las consultas. Había una demanda contenida de alguna manera.

¿Observan que esta problemática se agudiza?
Mientras la conducta social sea postergar la maternidad, lo único que va a hacer es que van a aumentar los tratamientos de reproducción.
Este factor no es el único, pero es el más importante para las mujeres. Además, el tipo de alimentación, los contaminantes, el uso de agrotóxicos y fertilizantes. Todo lo que consumimos como alimentos, sin mucho control, también son factores que pueden afectar negativamente la fertilidad humana, tanto en mujeres como en varones.

¿Hay donación de material genético?
La postergación de la maternidad hace que cada vez haya más tratamientos y que cada vez más se necesiten óvulos o espermatozoides donados para hacer esos tratamientos.
Con el paso del tiempo llega un momento en que los resultados no son buenos con óvulos propios o porque directamente no hay óvulos.
La donación de gametas, ya sean óvulos o espermatozoides, es un tratamiento bastante común, sobre todo, el de óvulos. Casi el 50% de los tratamientos que se hacen son con óvulos donados, por lo mismo que dijimos antes.
Una mujer quiere desarrollar su carrera profesional, tener estabilidad financiera, quiere tener su auto, su casa, viajar... Cuando hace todo eso ya tiene 40 años y está en su última etapa desde el punto de vista reproductivo. Entonces, esto hace que cada vez sea más necesario el hacer tratamientos con óvulos o con semen donado.

¿Hay gente que dona?
Sí, hay mucha gente que dona. Incluso hay gente que no quiere tener hijos pero sí quiere donar óvulos o espermatozoides. A veces vienen chicos muy jóvenes que dicen que no quiere tener hijos pero sí ayudar a alguien a que los tenga...
 

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