Después de un mes sin verse, Alberto y Cristina se reunieron para limar asperezas y ver cómo siguen

Pasó un mes sin que se vieran y 24 horas desde que hablaron por teléfono para consensuar que Silvina Batakis reemplace a Martín Guzmán en el Ministerio de Economía. Anoche, poco después de las 21, el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner se reunieron en la residencia de Olivos para limar asperezas y definir si habrá más cambios en el gabinete, cena mediante.
Desde el domingo en la noche, luego de que acordaran la sucesión en la cartera económica, trascendió que Alberto y Cristina habían pactado reunirse ayer. Así, apenas terminó de tomarle juramento a Batakis, el jefe de Estado abandonó la Casa Rosada en helicóptero para dirigirse a la residencia presidencial. Con algunos minutos de diferencia, la vicepresidenta salió de su departamento de la calle Juncal y se dirigió con un rumbo que hasta ese momento se desconocía pero se sospechaba.
Finalmente, a las 21.15, Cristina arribó a Olivos para cenar, a solas, con el Presidente, algo que no ocurría desde hace bastante tiempo. 
De hecho, la última vez que se vieron las caras fue hace más de un mes cuando compartieron el acto por los 100 años de YPF. 
Fue en esa cita que la vicepresidenta le exigió al Presidente que “use la lapicera” ante Techint, que a través de una subsidiaria ganó la licitación para proveer de caños al gasoducto Néstor Kirchner.
La reunión entre los principales referentes del Frente de Todos sucede luego de la salida de Guzmán -el sábado pasado- reemplazada por Silvina Batakis, en una jornada que estuvo marcada por la suba del dólar libre que llegó a negociarse a $280 y finalmente cerró a $260. 

 El último cruce

La antesala de la renuncia del titular del Palacio de Hacienda sucedió en medio de un nuevo capítulo de la interna oficialista, en la que el Presidente y la vice encabezaron actos separados para homenajear a Juan Domingo Perón en un nuevo aniversario de su muerte y lanzar dardos hacia el interior de la coalición. 
Alberto Fernández se mostró en la CGT junto a sus ministros (estuvo Guzmán), gremialistas, dirigentes del Movimiento Evita y un puñado de gobernadores, donde le respondió a CFK, quien en el último encuentro entre ambos le pidió al jefe de Estado que utilizara la lapicera.
“El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, el poder pasa por ver quién tiene la capacidad de convencer. Convencer es una tarea mucho más ardua, pero es más segura”, sentenció Fernández el último viernes. Y agregó: “Perón convenció a millones de argentinos que hasta el día de hoy lo sienten vivo, nunca necesitó de una lapicera”.
La respuesta llegó 24 horas más tarde en Ensenada, donde Cristina Kirchner encabezó el otro acto del Frente de Todos. “¿Qué decía Perón? ‘Yo no persuadía con palabras, porque las palabras poco persuaden. Yo persuadía a la gente con hechos y con ejemplos’”, comenzó su discurso haciendo referencia a las palabras que el Presidente había pronunciado el día anterior.
“Perón llegó con la revolución del 43 y qué se le ocurrió para construir poder: pidió ir al Departamento Nacional del Trabajo, que no lo conocía ni el gato. Eso fue en junio. En noviembre consiguió transformarlo en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Y ahí, mis queridos y mis queridas, cazó la lapicera y no la largó más”, señaló la vice.
Mientras la vicepresidenta hablaba, Guzmán oficializaba su indeclinable renuncia a Economía. Recién el domingo, y tras tensas horas, consensuaron que Batakis lo sucedería. 
 

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