Entraron a robar a la casa del exintendente Méndez y se llevaron una fortuna

Una vecina de Salvador Mazza quedó imputada en forma provisional por el fiscal penal de esa jurisdicción, Jorge Armando Cazón, como presunta partícipe de un millonario robo que sufrió el exintendente Rubén Méndez, el pasado martes. La investigación se inició a partir de una denuncia en la que Méndez manifestó que esa noche personas desconocidas ingresaron a su domicilio, aprovechando su ausencia, y se llevaron una caja fuerte donde tenía una importante suma de dinero en dólares, pesos argentinos, bolivianos y joyas.
Con los datos aportados en la denuncia y la intervención de efectivos de la Comisaría 40, la Brigada de Investigaciones y personal de Criminalística, la Fiscalía Penal de Salvador Mazza imputó a una mujer de 39 años como principal sospechosa. La acusada, al conocer los cargos en su contra, prestó declaración con la asistencia del defensor oficial penal Nº 2 de Tartagal, Carlos Daniel Saifir, y dio una versión algo distinta a la de Méndez .
Cazón dispuso una serie de medidas para esclarecer el hecho y solicitó al Juzgado de Garantías interviniente que mantenga la detención de la acusada. Saifir, por su parte, solicitó que su defendida recupere la libertad. 
En la denuncia, Méndez señaló que el martes último, cerca de las 22,15, se retiró de su domicilio en su camioneta Ford blanca hacia el barrio La Pista, porque una conocida (la imputada) le pidió el favor de que la acompañara a buscar a su hija que había sufrido convulsiones en la escuela de Arenales. Méndez señaló que, ya en la camioneta, ella le dijo que una hermana le había comunicado por teléfono que llevó a su hija al hospital. El exintendente agregó que, tras dejarla en el nosocomio, volvió a su domicilio, aproximadamente media hora después, y se encontró con una puerta abierta y prendas de vestir revueltas en su habitación. Manifestó que, al revisar el placard, notó que le robaron una pulsera y tres anillos de oro y un reloj que allí tenía guardados. Declaró que, aprovechando su ausencia, también se llevaron una caja fuerte rectangular de hierro, de 70 por 50 centímetros, que contenía $2,5 millones en billetes de mil pesos, US$ 1.000 en billetes de cien dólares, 12 relojes “valuados en una gran suma de dinero” y 10.000 pesos bolivianos (en billetes de cien). En la denuncia, Méndez cargó sus sospechas contra la mujer a la que dijo conocer “desde hace mucho tiempo”. Afirmó que, tras el robo, fue a la escuela de Arenales “y no había nadie”, y que en la guardia del hospital le dijeron que allí “no había ingreso de la menor”.

Otra versión 

La acusada manifestó que la une a Méndez una relación de 18 años. Afirmó que él fue a su casa a cenar y que después, mientras ambos se dirigían al domicilio del exintendente en su camioneta, su yerno la llamó por teléfono y le avisó que su hija había sufrido convulsiones a la salida de la escuela. Dijo que en principio no le creyó a su yerno, pero que después recibió un llamado de su hermana y entonces le pidió a Méndez que la acercara hasta el hospital. Declaró que unos seis minutos después, mientras ella aún intentaba informarse en la guardia, Méndez la llamó acusándola falsamente de robo. Denunció que, entre insultos, el exintendente amenazó con matarla a ella y a su hija.
 

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