Sigue el “aguante” a Cristina de los militantes “K” y prometen normalidad

Ayer se vivió otra jornada de vigilia frente al domicilio de Cristina Kirchner, con una militancia que volvió a copar y cortar la intersección de las calles Juncal y Uruguay.
Anoche, alrededor de las 20, la vicepresidenta volvió a su departamento. Los organizadores de la vigilia K abrieron la calle para que pase al auto que trasladaba a Cristina Kirchner, que volvió a su casa de Recoleta luego de almorzar con su hija Florencia. En su llegada, arengó a la militancia y luego ingresó a su domicilio. 
Fuentes de La Cámpora indicaron a medios porteños que no hubo una convocatoria a otra movilización en el lugar. “La gente que fue hoy es suelta. Nosotros no movimos nada. Mañana (por hoy) debería volver todo a la normalidad”, indicaron.

 “Hostigamiento”

En tanto, el interbloque de senadores nacionales del Frente de Todos expresó “su total repudio al cobarde hostigamiento” contra Cristina Kirchner “por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, mientras que la bancada oficialista de la Cámara de Diputados rechazó “la represión ejercida por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires” contra el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner.
“Los senadores y las senadoras nacionales del interbloque del Frente de Todos expresaron su total repudio al cobarde hostigamiento realizado contra la vicepresidenta de la Nación, la compañera Cristina Fernández Kirchner, por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, comenzó el comunicado del interbloque que encabeza el formoseño José Mayans y que tiene como vice a la camporista mendocina Anabel Fernández Sagasti.
Se señaló que esa acción “incluyó un intento de confinamiento simbólico, mediante un vallado policial en su domicilio particular, y represión contra ciudadanas y ciudadanos argentinos que quisieron brindar su apoyo a la dirigente peronista”.
Al caer la tarde del sábado, se generaron forcejeos y peleas entre manifestantes kirchneristas, incluidos dirigentes como Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Juan Grabois, y efectivos de la Policía de la Ciudad que intentaron sostener el vallado para contener la movilización, que el Gobierno de la Ciudad calificó como “un acampe” y una “ocupación del espacio público”.
Según manifestaron los senadores oficialistas, “con ese accionar lamentable se buscó impedir el legítimo derecho del pueblo a expresar sus opiniones y simpatías políticas, aislar a la vicepresidenta y, a la vez, instalar el miedo como advertencia en quien intente enfrentar los intereses de los grupos de poder locales y foráneos”.
 

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