Pymes, motores de la economía y generadoras de  empleo y calidad de vida

Las pymes son "la columna vertebral de la economía". Esta contundente definición fue formulada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas al declarar, hace cinco años, el 27 de junio como el Día de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas.

El pronunciamiento se fundamenta en el rol que desempeñan en "las economías locales y nacionales y al mantenimiento de los medios de subsistencia, en particular entre los trabajadores pobres, las mujeres, los jóvenes y los grupos en situaciones vulnerables".

En Salta lo sabemos por experiencia histórica. La presencia (y también la ausencia) de estos emprendimientos se hace notar inmediatamente en la actividad agropecuaria, en la minería, en la industria manufacturera, en los servicios esenciales, la construcción y el comercio.

Complementándose con las grandes compañías, las pymes dinamizan el desarrollo económico y contribuyen a la distribución equitativa de la riqueza. En nuestro país representan el 99% de las empresas y generan el 50% de los empleos.

Según estimaciones oficiales actualizadas, en Argentina trabajan unas 850.000 empresas de este rango, que generan más de seis millones de puestos de trabajo, aunque solo un tercio se encuentra oficializada.

Para Salta en particular, estas empresas, nacidas del espíritu emprendedor y la vocación por el trabajo, forman parte del patrimonio histórico y han realizado y realizan decisivas contribuciones a la calidad de vida y la modernización de la provincia.

La capacidad de las pymes para adaptarse a las condiciones económicas, a los cambios ambientales y a la modernización tecnológica es el reflejo de la cultura heredada de las generaciones que construyeron nuestro país y que se sustenta en los valores del esfuerzo, el sacrificio, la educación y la responsabilidad.

Ese legado que es orgullo de los argentinos, hoy aparece jaqueado como consecuencia de las crisis económicas y políticas tan recurrentes en las últimas décadas. Sin embargo, las tormentas y las incertidumbres requieren fortaleza y solidaridad para salir adelante y construir el futuro.

Hoy los emprendedores están obligados más que nunca a convivir con el riesgo, especialmente después de dos años de pandemia, en un mundo cuya economía parece desbocarse y donde los rumbos políticos aparecen en penumbras.

Por esa razón, El Tribuno dedicó la nueva edición del ciclo "Hablemos de lo que viene" a "La semana de las Pymes" que se desarrolló desde el lunes pasado en nuestra multiplataforma en vivo, con amplia cobertura en la edición de papel y un exitoso evento central el jueves 4 de agosto, en el Centro de Convenciones de Limache.

De ese modo fue posible conocer las experiencias de algunos emprendedores salteños, que representan a un gran número de comerciantes, productores, prestadores de servicios e industriales de la provincia.

El lema común a todos ellos parece ser "a mal tiempo, buena cara, y a trabajar para salir adelante".

La reunión del jueves en el Centro de Convenciones contó con la participación de economistas y empresarios y fue caja de resonancia de las enormes dificultades que atraviesa la economía nacional, y de las expectativas e incertidumbres que genera la incorporación de Sergio Massa como ministro.

Con cauta expectativa, todos destacaron el efecto paralizante que generan, para cualquier inversor, la inflación, la volatilidad del dólar y el déficit fiscal.

En esas condiciones, resulta muy riesgoso endeudarse para invertir en la ampliación del negocio, la renovación tecnológica o la diversificación, condiciones esenciales para los emprendimientos medianos o pequeños. Hacerlo supone poner en juego gran parte, sino todo el capital de trabajo.

La macroeconomía, un término técnico que comienza a volverse familiar para todos, es el gran problema y que afecta a todos, desde el Banco Central al más humilde comercio de barrio. Y es el gran problema para un país que en once años prácticamente no ha registrado crecimiento y que no logra brindar previsibilidad para importar insumos y exportar regularmente la producción.

Todas estas enormes dificultades se plantearon en el evento de las pymes, porque para comprar o vender mercadería, para planificar la producción o para formar stock, cualquier fábrica, servicio o negocio debe hacer una estimación de la demanda en el corto, mediano y largo plazo. Nadie puede sentirse seguro con una economía fluctuante, que no brinda certezas sobre cuáles serán los costos de sus insumos y sus servicios en el mes siguiente.

Cuando la macroeconomía funciona dentro de los criterios técnicos y no sujeta a las aventuras políticas, el desarrollo sustentable es posible. Y esto se torna más urgente para nosotros en un escenario como el actual, donde la destrucción de la actividad se vuelve progresiva.

Para nosotros es imprescindible la instrumentación de políticas concretas, que fortalezcan a las pymes salteñas, hoy más que nunca, piezas clave para recuperar la calidad de vida, el desarrollo sustentable y la satisfacción de las necesidades básicas de en toda la provincia.

 

 

 

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