Tras una avalancha mortal en el Himalaya, el salteño Jaime Soriano evalúa continuar con el plan de hacer cumbre

Tras una avalancha en la montaña Manaslu, en el Himalaya, el salteño Jaime Soriano en comunicación con El Tribuno explicó: “Estamos con el plan de continuar, pero a la espera de las verdaderas noticias de lo acontecido con la avalancha y las condiciones de la montaña”. 

 


El hombre, oriundo de San Antonio de los Cobres buscará hacer cumbre en octavo pico más alto del planeta, con 8.160 metros de altura, junto al equipo conformado por los jujeños Sebastián Aldana y Matías Gómez, el sanjuanino Martín Espejo y el bonaerense Diego González.

 

 

El deslizamiento de ayer afectó a 12 deportistas, de acuerdo a los últimos reportes, de los cuales uno falleció y otros cinco se encuentran en estado crítico. El fenómeno se produjo en una de las rutas que conectan los campos 3 y 4. Los heridos fueron trasladados en helicóptero a hospitales de Khatmandú, Nepal

 

 

Todos los argentinos están bien

En cuanto a los argentinos en el lugar, el portal Alpinismo Online indicó que están bien, ya que se encontraban en el campamento base al producirse la avalancha. Ellos son Jaime Soriano, Sebastián Aldana, Matías Gómez, Martín Espejo, Pablo Bravo, Marta Marlla, Laura Horta, Tommy Ceppi, Yemil Sarmiento, Gerardo Ciria, German Ballkard y Nicolás Stelbe.

El Manaslu o Montaña de los Espíritus está situada macizo Mansiri Himal, parte del Himalaya en la zona centroccidental de Nepal.

De acuerdo a estimaciones de las agencias informativas, se encuentran cerca de 400 escaladores de todo el mundo en el Manaslu en este momento, con la intención de buscar la cumbre en los próximo días. El gobierno de Nepal emitió 404 permisos. A esto se suman unos 300 guías de escalada, lo que eleva el número de personas en el lugar a unas 700, aproximadamente.

Un enorme desafío

El proyecto al que se enfrenta Soriano, conocido como el “Sherpa salteño”, demandó mucha preparación física, espiritual y mental. El Manaslu es una montaña técnica, totalmente diferente a la que está acostumbrado, pero asegura estar listo.
Este tiempo en Nepal no fue fácil. Requirió de un periodo de adaptación, en el que hubo días duros por el clima y luego la incertidumbre que dejó la avalancha. 

Sin embargo, el montañista local no siente miedo frente a las situaciones complejas en las alturas. Como suele afirmar: “Como originario, pese a haberme criado en una familia cristiana, tengo una relación íntima con la Pachamama y me encomiendo siempre a ella. Le tengo respeto y siento su protección. Le concedí mi vida. Es decir, siento confianza, no tengo miedo. La montaña es mi casa”.

Desde el campamento base de una de una de las montañas más altas del planeta, Soriano expresó: “Personalmente ahora me siento muy bien. Siento que mi espíritu está en calma, siento respeto por la montaña”.
 

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