PUBLICIDAD

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
19°
23 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
PUBLICIDAD

Luciano Benavides, a solas con El Tribuno: la entrevista completa con el ganador del Dakar

El piloto salteño habló de su extensa carrera deportiva, pero también de su vida abajo de las motos. Esta es la nota completa.
Viernes, 23 de enero de 2026 00:28
Luciano Benavides a solas con El Tribuno. Javier Rueda
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

Diez años atrás, Luciano Benavides viajó al autódromo de Termas de Río Hondo para sacarse fotos con los protagonistas del Rally Dakar que admiraba. Se moría de ganas de estar en competencia, pero tenía 20 años y era piloto de enduro. Una década más tarde acaba de llegar a Salta con el Tuareg en sus manos y todavía no lo puede creer. Ganó el Dakar más apasionante de la historia (en la última etapa le recortó los más de tres minutos que le llevaba Ricky Brabec y ganó por dos segundos), pero el costo previo que tuvo que pagar fue muy alto: en su debut se fracturó cinco vértebras dorsales y estuvo muy cerca de quedar en silla de ruedas. 

Luciano sabe lo que es caer y levantarse: quiso dejar de correr cuando las cosas no salían, mientras su hermano Kevin ganaba los nacionales de enduro, pero redobló la apuesta y también fue campeón; cuando pasó de KTM a Husqvarna pensó que al finalizar su contrato iba a terminar su carrera, pero se quedó con el título del Mundial de Rally Raid y, ahora, con los ligamentos cruzados rotos ganó la carrera más extrema del mundo. En una entrevista exclusiva con El Tribuno habló de su extensa carrera deportiva, logros, lesiones, sus proyectos personales, las comparaciones que tuvo que soportar por ser hermano de... Y también de un tema tabú: el riesgo de muerte.

¿Cómo estás viviendo este momento después de todo lo que te pasó? Fue tan épico que hasta el recibimiento en Salta fue bajo una lluvia torrencial...

Sí, estoy muy muy feliz de este sueño hecho en realidad, de haber vuelto a Salta y de haber traído el título para casa. También de vivir todo lo que estoy viviendo, todo lo que me está tocando en este momento, que era mi sueño, el que lo busqué tanto, hace muchos años.Y que se dio así, con el final de película, no lo podría haber pedido de mejor manera, la verdad que no me lo hubiese imaginado nunca así. Y encima con la recibida también que me hicieron acá en Salta, con toda la gente que, a pesar de la lluvia, estuvo. Pensé que no iba a haber nadie y decía por dentro: "No creo que haya ninguno tan fanático como para esperarme ahí bajo la lluvia", y la verdad que me sorprendió la cantidad de gente que hubo y también la que fue al Delmi.

Las tapas de Luciano Benavides en El Tribuno. Javier Rueda

Hace 10 años Kevin debutaba en el Dakar y fuiste como espectador: de aquel Luciano fanático a hoy, parece que pasó un montón de tiempo y a la vez no, ¿qué sentís de todo lo que ocurrió?

La verdad que lo veía como una señal, porque antes de irme al Dakar también lo pensé: dije que si ganara esta edición sería justo a los 10 años de que Kevin empezaba en el mundo del rally y también 10 años que, por así decirlo, me retiré del enduro. En 2016 fue mi último año que hice el campeonato argentino, logré salir campeón y desde entonces ya empecé con todo el mundo del rally. Creo que mucho tiempo, pero me llena de orgullo ver cómo fui cambiando la mentalidad. De ese Luciano, a hoy, como se fue dando todo, es lo más lindo para mí.

Antes veías los logros de Kevin y pensabas que vos no podías hacerlo, pero hiciste un click entre 2011 y 2012, ¿en ese momento comenzaste a creer en vos?

Sí, ahí comenzaba a creer en mí, pero muy poquito todavía. La realidad es que empecé a crecer bastante en cuanto a la confianza arriba de la moto, en cuanto al manejo y las técnicas en sí y empecé a dar un salto de calidad de piloto, pero todavía creo que en la parte mental me faltaba muchísimo. Estaba en un nivel en el que siempre me estaba comparando o analizando mucho los resultados. En ese momento Kevin era el referente a nivel nacional y yo estaba simplemente más en la sombra. Cuando uno empieza a pensar cómo te mira el resto y empezás a tomar esa percepción que al final vos no lo podés controlar, tenés que estar bien con vos mismo y el resto no te tiene que importar.

Cuando yo era más chico me costaba, porque no es fácil haberlo tenido a Kevin al frente. Creo que es difícil haber salido de esa sombra. Aparte tiene 6 años y medio más que yo y él tuvo logros mucho más grandes. Yo siempre era el pichón que iba por detrás, pero fue cambiando.

¿Hoy pensás que eras la sombra de Kevin o que él era el espejo a seguir?

Hay algo que mi papá nos dice siempre y, tiene razón, es que yo en lugar de Kevin no hubiese llegado a ser campeón, pero si yo era el mayor, quizás Kevin no hubiese llegado, porque por su forma de ser no hubiera bancado ser el segundo.

Por como somos cada uno, estuvimos en el momento adecuado donde teníamos que estar. Él al ser el mayor y yo el menor. Creo que al final los dos nos complementamos y los dos crecemos mutuamente. Y yo con él tuve siempre el ejemplo a seguir en todo sentido: las cosas buenas para copiar y las cosas malas para no hacerlas. Y Kevin conmigo también, creo que ha aprendido cosas de mí y así sucesivamente y por algo creo que somos los únicos hermanos en haber logrado la carrera más difícil del mundo. Creo que no es casualidad y no es fácil. No es suerte, son un montón de cosas, un montón de años y está bueno.

Luciano Benavides mira el diario del domingo, tras su histórica victoria. Javier Rueda

Hace diez años, al igual que ahora, también se distanciaban: vos te quedabas en el enduro y él se iba al rally (este fue el primer Dakar sin ser rivales porque el mayor de los Benavides se fue a autos)...

Sí, aquella época fue algo parecido y la verdad que hay varias coincidencias. En 2016 me separaba también de Kevin en el enduro y él se pasaba al Dakar. Quedaba yo como el Benavides encargado de seguir corriendo en el enduro y logré ganar cuando Kevin se fue. Ahora pasó algo muy parecido: en el 2025 Kevin dejó de correr en motos y en 2026 logré mi primer Dakar, mi primer podio encima, así que creo que el retiro de Kevin a mí me ayudó. En enduro también fue un poco parecido el ejemplo, obviamente a menor escala o nivel, pero no tenía más la presión o esa mochila de donde estaba él.

En el rally, sobre todo, por el riesgo que implica tener un hermano en carrera y estar pendiente de eso y que no pase nada, ese miedo protector de hermano que lo tenía, creo que es muy bueno. Ahora que se retiró lo pude ganar y él también lo disfruta de su lado y los dos estamos muy felices.

En 2017, cuando comenzabas a dudar de nuevo sobre tus condiciones, llegó el momento de desembarcar en el rally, pero no fue fácil...

Sí, tal cual, creo que fue increíble como se ven las cosas, ahora que me lo decís, empiezo a pensar cómo fue. Después de haber ganado el campeonato de enduro en 2016, yo quería algo nuevo, una motivación nueva como piloto y surgió lo de probar a hacer rally. Kevin venía a hacer un gran debut y obviamente entrar en un equipo oficial no es fácil, casi imposible siendo argentino. Es muy difícil que te busquen, te llamen, etc. Kevin tuvo esa gran entrada en el equipo de Honda y KTM lo buscaba, ya era tarde porque él no podía firmar porque tenía un contrato vigente y él le respondió un e-mail a KTM que yo quería pasar a rally y que estaba libre. Yo lo vi como algo imposible, pensé que la fábrica no me iba a contratar por ser hermano de Kevin y porque todavía no había demostrado nada en un rally. El enduro es diferente.

 

Después del Dakar 2017 fuimos a probar las motos con Kevin a Chile y nos llegó un correo. Me dijeron que me querían contratar para ser piloto junior oficial de KTM, un contrato profesional directamente, aprovechando nuevamente que en ese momento el Dakar estaba en Argentina, que yo podía entrenar acá en el desierto, que lo tenía Kevin como una gran ayuda para aprender, entonces creo que analizaron toda esa parte y me contrataron. Hicieron realidad ese primer sueño de llegar a ser piloto factory, pero así como me llegó "fácil", eso fue después una parte muy difícil que tuve que pasar, porque de ahí comencé con la presión de que tenía que demostrar que yo también era bueno, y ahí empecé con caídas, me quebré la clavícula en la primera carrera.

El 77 y Luciano Benavides. Javier Rueda

¿Y en el Dakar 2018, en tu debut, tuviste una de las peores lesiones de tu vida?

Me la acuerdo porque me sacaron en Belén en helicóptero. Sin cobertura, me rompí la espalda y estuve muy cerca de quedar en silla de ruedas. Y encima de eso no me tenían ningún resultado, entonces tenía todo el tiempo ese pensamiento de decir: "Bueno, me contrataron, pero me van a echar, no le estoy devolviendo nada al equipo, no estoy en el nivel". No estaba ni cerca de estar en la punta o en la pelea, entonces ahí empecé a volver a dudar de mí, me cuesta eso.

Sin embargo, en Marruecos 2019, fui campeón mundial junior. Creo que después de las lesiones con Kevin volvemos más fuertes. De hecho este Dakar que terminé ganando gracias a la lesión. Y en 2019 pasó lo mismo, después de ese Dakar 2018, volví con muchas más ganas y 2019 tuve un gran año, logré el campeonato del mundo junior y de ahí fue todo un poco más en subida. Ya logré demostrar que también lo podía hacer, que tenía una buena calidad como piloto. Después tuve muchos altos y bajos en mi carrera, pero ese fue también un año que hice un gran cambio.

Entre los cambios, pasas de KTM a Husqvarna, la segunda marca y entiendo que un poco te golpea ,porque querías estar en el equipo principal, pero llega el título mundial y, de paso te pregunto: ¿Qué tiene de similar y qué tiene de diferente aquel logro de ser campeón del mundo a ganar el Dakar?

Tiene mucho de similar, pero creo que ese año yo llegué a ser campeón del mundo, al límite. Se me terminó dando, lo terminé definiendo el último día, muy parecido a lo que pasó en este Dakar también. Fue un gran año en el que ahí maduré muchísimo. También no estuvo Kevin porque estuvo lesionado y ese año estuve muy sólido arriba de la moto, con una muy buena sensación. Me demostré a mí mismo de que podía ganar y que podía ganar un Dakar, que era un sueño todavía más grande. 

Luciano y Kevin Benavides en la intimidad de su taller, con El Tribuno. Javier Rueda

¿Soñaste con Messi antes de ganar el Dakar?

Sí, soñé con Messi tres o cuatro días antes de que termine el Dakar, durante la etapa 9. Tuve un sueño muy claro de que Messi me daba el trofeo del Dakar, me saludaba, charlábamos y no sé qué más, pero me desperté con esa imagen tan clara que lo tomé como una señal y elegí creer que así iba a ser. Y bueno, terminó pasando que gané el trofeo.

Se habló mucho de la estrategia de Honda en la etapa 11, ¿te dolió lo que hicieron para quedarse con el Dakar?

Eso también fue una clave por la cual logré ganar el Dakar, porque estaba tan enfocado en hacer lo que yo tenía que hacer que no me interesaban los demás, en sus tiempos, ni en la estrategia del equipo. Inclusive cuando se estaba definiendo la carrera, los últimos días yo seguía en la mía. 

Yo sabía que los otros iban a hacer todo para que yo no gane, y de hecho lo intentaron hacer. Ricky (Brabec) se frenó y es entendible también. No me gustó que se haya escondido para que yo no lo vea y terminara atrás mío, pero bueno, fue cosa de ellos. 

Ocurrió algo similar en la etapa 12, que era la que definía la carrera prácticamente. Largaban dos pilotos de Honda abriendo pista (Skyler Howes y Adrien Van Beveren) y las huellas no estaban muy claras. Lo pasé a mi compañero de equipo (Edgar Canet) y una vez que abrí pista, lo hice en una etapa muy difícil. Y bueno, Ricky salía de atrás ese día y me recortó tiempo. Si hubiese sido el Luciano del año pasado o de los Dakar anteriores, me hubiese dado por vencido. O sea, hubiese empezado a sacar cuentas matemáticas, probabilidades de que no, ya está porque mañana larga delante mío y a 3 minutos 20 y no hay forma. Yo me hubiese negado y no lo hubiese ganado de ninguna manera. Creo que la mentalidad que tuve, la fe y la esperanza que tuve hasta el final es lo que me hizo ganar. Eso es lo que más rescato de este Dakar.

En este Dakar no me pasó de "regalar" la primera semana, inclusive con la lesión de las rodillas, que debería haber comenzado mucho peor. Porque antes de largar el Dakar me caí haciendo unas fotos y no lo sabía nadie. Me sacaron cinco jeringas de sangre, tenía la rodilla hinchadísima. El equipo pensaba ni que podía llegar ni siquiera al día de descanso. Y terminé enfocándome tanto en hacer lo que mejor podía, que terminó siendo mi mejor semana, que iba tercero en el día de descanso. 

Y fue mejor también porque no miré tanto a los demás, no miré los tiempos. No me interesaba qué hacía el resto. Estaba muy ordenado con mis cosas, con lo que tenía que hacer. Y la segunda semana empecé ganando dos etapas seguidas, abriendo pistas las más largas. Durante toda la carrera hice un gran trabajo en esa parte mental.

¿Nos podés adelantar que se viene ahora?, ¿había una operación programada de tu rodilla? 

A la operación de la rodilla la tengo que hacer sí o sí, pero ahora cambié un poco las cosas, porque gané y estoy líder en el campeonato mundial. Me encantaría volver a repetirlo como en el 2023. Y las fechas son muy cercanas, entonces si me opero ahora, chau mundial. Y si la rodilla me aguantó todo un Dakar, puedo aguantar dos fechas más. Pero después, pensándolo bien, gané el Mundial y gané el Dakar, no hay nada más que eso. Entonces, ya lo logré.

Todo lo que venga aparte de esta victoria, para mí, es un extra en mi carrera deportiva, porque logré lo que más soñaba. Fueron nueve años, nueve Dakars que la peleé, la peleé, y lo terminé logrando. Ojalá que pueda tener otro. Voy a correr el año que viene, no me voy a retirar ahora, tengo 30 años, tengo mucha experiencia y todavía me siento bien, me siento fuerte, pero no sé si estiraría mi carrera muchísimos años más. Iremos viendo cómo van las cosas, cómo va también el cuerpo. Hasta donde yo me sienta competitivo y vea que pueda volver a ganar.

¿En el corto tiempo te gustaría casarte y tener hijos? Muchos dicen que los pilotos pierden segundos de velocidad una vez que son padres y sus carreras no vuelven a ser las mismas...

Yo tengo muy claro que el día que quiera formar una familia no voy a andar más en motos. Eso lo sé muy bien, porque no van de la mano. El riesgo que tiene esto es demasiado alto.  Yo sé que si decidiera formar una familia, no podría arriesgarme como me arriesgo ahora. Entonces, claro que hasta que no me retire las motos, formar una familia para mí es impensado. No hay manera, pero obviamente sí me gustaría en un futuro.  Tampoco alargaría demasiado la carrera, iría viendo cómo me voy sintiendo y dejarme sorprender por lo que me traiga la vida.

Luciano Benavides con el Tuareg en sus manos. Javier Rueda

¿Pensás en las consecuencias físicas post retiro y si también pensás en los riesgos de muerte o el temor a que suceda?

Respecto a las lesiones, obviamente es parte de este deporte y estamos acostumbrados a lidiar con eso. Y por más fuertes que sean, siempre uno quiere volver con más fuerza. Eso es lo que me ha hecho a mí también mejorar como piloto. Y esta última lesión de la rodilla y el hombro, me hizo ganar. 

Y con respecto a los riesgos y el miedo, yo creo que miedo a la muerte no le tengo, porque creo que cuando te toca, te toca. Y puede ser, o sea, en cualquier situación no hace falta que sea arriba de la moto. El riesgo arriba de la moto es altísimo, nos vamos jugando la vida. Pero yo creo mucho en el destino y que cuando es tu hora, es tu hora. Tuve ese miedo mucho tiempo, en muchas ediciones de Dakar,  a que me pase algo. Pero te soy sincero, ahora no tengo para nada ese miedo.  Yo voy muy seguro conmigo mismo y corro en paz conmigo mismo, entonces no tengo miedo.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD