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A 21 años de su apertura, el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) reafirma en cada temporada de verano por qué se convirtió en uno de los grandes atractivos de la capital salteña. "Es un encanto que no lo pierde con el tiempo; al contrario, se va reforzando año a año", sintetizó su director, el ingeniero Mario Bernaski, al describir el flujo constante de turistas y visitantes que se detienen frente a su vereda.
El MAAM nació a partir del hallazgo del Llullaillaco y, con el paso del tiempo, amplió su relato y su recorrido museográfico. Hoy propone una experiencia que combina investigación científica, respeto patrimonial y una forma particular de "contar" el pasado: no sólo preservar, sino difundir y explicar —con recursos de mediación, textos, guías y formatos digitales— la cultura incaica y su persistencia en prácticas contemporáneas, desde la cosmovisión de las montañas y los "apus" hasta hábitos y alimentos.
En una entrevusta a Radio Salta, Bernaski recordó que el sistema de preservación que permitió mantener a los Niños del Llullaillaco en condiciones controladas surgió de un trabajo interdisciplinario y de una idea inicial vinculada al "encapsulamiento" y la modificación de la atmósfera. El proyecto se consolidó con el aporte de equipos técnicos de distintas áreas del Estado, entre ellos INVAP. "Es un orgullo, porque no tiene que ver con una cuestión personal: es un trabajo de muchos grupos de argentinos", subrayó.
Los Niños del Llullaillaco se exhiben de manera rotativa, aproximadamente cada seis meses, en función de la acumulación de horas de exposición lumínica. El criterio de conservación es estricto.
Esa lógica atraviesa la identidad del museo: la conservación y la investigación no se separan de la tarea de mediación cultural. "En su silencio te cuentan", citó el director, al referirse a la experiencia de encontrarse —en un marco de respeto— con un antepasado de 500 años.
La visita al MAAM tiene un recorrido definido y un dato que sorprende a más de uno: la temperatura. En las salas se mantienen 18 grados constantes durante todo el año, como parte de las normas internacionales de conservación de ajuar. En verano, cuando afuera el termómetro supera los 30 grados, el contraste se siente con fuerza.
En el segundo piso se encuentra la sala principal asociada al Llullaillaco, mientras que en el primer piso se recorren espacios vinculados al Camino Inca y a otras capacochas, con características distintas a la de alta montaña. El museo trabaja además en la incorporación narrativa de un tercer caso, que no puede exhibirse pero sí contarse, para completar el panorama de estas ceremonias rituales.
El MAAM fue pionero en Salta en ofrecer una experiencia inmersiva, con iluminación, sonido y climatización controlada que acompañan el relato histórico y científico.
Residentes salteños tienen entrada gratuita
Hasta el 1 de marzo, los residentes salteños tienen entrada gratuita al MAAM y a todos los museos de la red provincial. En el marco del programa "Vacaciones en Cultura 2026", el museo ofrece además la actividad "Los colores de los incas", los miércoles y viernes, de 15 a 18, sin costo y por orden de llegada, en el patio del edificio. La propuesta está pensada para las infancias, aunque convoca también a adultos interesados en la cosmovisión andina.
Horarios
El MAAM abre de martes a domingo, de 11 a 18.30, y permanece cerrado los lunes. Ubicado frente a la plaza 9 de Julio, en un edificio histórico de estilo neogótico, el museo vuelve a consolidarse este verano como una puerta de acceso a una de las herencias culturales más profundas del noroeste argentino.