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El Complejo Museológico Explora Salta será escenario, desde el miércoles 25 de febrero, de una propuesta artística que promete romper moldes y resignificar una frase instalada en la cultura popular. “Los trapitos sucios se lavan en casa” es mucho más que el título de una muestra: es una declaración de principios, una toma de posición estética y política que invita a poner en escena aquello que históricamente fue relegado al ámbito privado.
Organizada por PD Producciones junto a la profesora y artista Graciela Ocampo y el Taller de Vitrofusión Salta, la propuesta combina exposición y desfile performático en una experiencia que fusiona arte, moda y experimentación material. La apertura será el miércoles 25 de febrero a las 17.30 en La Florida 20, con entrada libre y gratuita, y la muestra quedará habilitada al público desde el jueves 26.
Lo íntimo se vuelve pasarela
La frase popular que da nombre a la muestra (“Los trapitos sucios se lavan en casa”) suele funcionar como mandato de silencio: lo conflictivo, lo diferente o lo incómodo debe permanecer puertas adentro. La exposición subvierte esa lógica. Aquí, lo doméstico se vuelve escenario, lo oculto se visibiliza y aquello que fue callado irrumpe con brillo, fragmentación y transparencia.
La inauguración se concibe como un desfile performático. No habrá maniquíes inmóviles ni vitrinas cerradas: las obras cobrarán vida sobre cuerpos reales, diversos y orgullosos, que recorrerán la pasarela portando piezas creadas por diez expositoras del Taller de Vitrofusión Salta. Son cuerpos de distintas edades, corporalidades e identidades, en un gesto explícito de celebración de la diversidad sexual y de las existencias fuera de la norma.
Las prendas y accesorios no son textiles tradicionales. Están realizados en vidrio float, pasta de vidrio y cerámica. Imitan telas, desafían su rigidez y dialogan con el cuerpo desde nuevas materialidades. Transparencias, brillos y fragmentaciones evocan lo frágil y lo resistente, lo íntimo y lo público, lo estructurado y lo fluido. Cada pieza funciona como un manifiesto visual.
El desfile no es solo una puesta en escena, sino una activación de la muestra: las obras se presentan en movimiento, en contacto con el espacio y con la mirada del público, generando una experiencia sensible que interpela y emociona. De esta manera, el arte sale del hogar para ocupar el espacio público, junto con las historias, identidades y deseos que durante años fueron invisibilizados.
El vidrio como lenguaje político y estético
Detrás de la propuesta está la trayectoria de Graciela Ocampo, referente del trabajo artístico en vidrio en la provincia. Con formación en pintura y grabado en el Instituto Superior del Profesorado de Arte de Salta, Ocampo inició su camino profesional en la restauración mural en espacios emblemáticos como la Basílica de San Francisco y la Iglesia del Buen Pastor, donde consolidó un vínculo profundo con la materialidad y la historia del arte.
A lo largo de los años se perfeccionó en vitrofusión, cerámica y técnicas contemporáneas del vidrio junto a referentes como Andrea Da Ponte y Pablo Sapino. Su interés por la gestión y la curaduría la llevó a capacitarse en la Universidad Nacional de Córdoba y en ESAEDE, ampliando su mirada sobre las prácticas artísticas actuales.
Su obra ha recorrido ferias, museos y centros culturales -desde PURO DISEÑO hasta el Museo Provincial de Bellas Artes de Salta, donde expuso de manera continua entre 2013 y 2016- y ha integrado proyectos colectivos como Vidriarte 2022, El viaje vidriero y Arte y Parte. En los últimos años consolidó una identidad atravesada por el fuego, la transparencia y la alquimia del vidrio, con muestras como Mujeres de Fuego (2024) y Alas de tierra y fuego (2025).
En “Los trapitos sucios se lavan en casa”, esa investigación técnica y conceptual encuentra una nueva dimensión. Una técnica tradicionalmente asociada a lo decorativo o funcional se reconvierte en herramienta expresiva y política. El vidrio, sometido al calor, deja de ser rígido para transformarse en un cuerpo plástico capaz de unir capas, colores y sentidos.
Talleres gratuitos: acercarse al oficio
La propuesta no se agota en la exhibición. Como continuidad natural de la muestra y el desfile, Graciela Ocampo dictará dos talleres gratuitos de vitrofusión, pensados para jóvenes y adultos sin necesidad de conocimientos previos.
El primero se realizará el sábado 28 de febrero, de 17.30 a 19.30, y estará dedicado a la vitrofusión en microondas. Los participantes trabajarán con mufla para microondas y aprenderán a realizar dijes de vidrio, conociendo el manejo básico de esta herramienta accesible y segura. Cada persona creará su propia pieza y podrá llevársela al finalizar la jornada.
El segundo encuentro tendrá lugar el sábado 7 de marzo, también de 17.30 a 19.30, y estará orientado a la realización de portasahumerios en vitrofusión con técnica de esténcil. Se abordará el diseño de superficies, la aplicación de motivos gráficos y el trabajo con capas de vidrio, combinando función y expresión artística.
Ambos talleres cuentan con cupo limitado a 15 personas, incluyen todos los materiales y requieren inscripción previa exclusivamente por correo electrónico a desconocidasperfectas@gmail.com. La iniciativa busca desmitificar la idea de que el trabajo con vidrio es complejo o inaccesible, y promover el acceso a un lenguaje artístico cercano y experimental.
Una invitación abierta
La muestra–desfile “Los trapitos sucios se lavan en casa” se inscribe en una escena cultural salteña que apuesta por la experimentación y el cruce de lenguajes. En el Complejo Museológico Explora Salta, el vidrio dejará de ser objeto estático para convertirse en gesto, cuerpo y palabra.
En tiempos en que lo diverso aún disputa espacios de visibilidad, la propuesta abre una puerta para que lo íntimo deje de ser sinónimo de ocultamiento y se transforme en territorio de expresión. El vidrio, frágil y resistente a la vez, funciona aquí como metáfora de identidades que brillan incluso después de atravesar el fuego.
La invitación es abierta y gratuita: una oportunidad para ver cómo los “trapitos sucios” ya no se lavan en casa, sino que se exhiben, se resignifican y se celebran en comunidad.