En Vaqueros ya empezó a respirarse carnaval y este año habrá una protagonista que promete robarse todas las miradas. Se trata de La Mantis, un enorme títere de 6 metros -mecanizado- hecho casi en su totalidad con material reciclado, que desfilará por los corsos locales como símbolo de arte, comunidad y creatividad.
El proyecto nació de la mano de un colectivo de artistas plásticos conocido como La Cofradía de La Mantis, con la idea de volver a meter el arte en la calle, como ocurría en los corsos de antaño. Inspirados en la nostalgia de la infancia y en la figura de la mantis religiosa, o mamboretá, se propusieron crear un títere gigante que pudiera interactuar con el público y aportar una impronta distinta a los festejos populares.
La construcción demandó cerca de seis meses de trabajo y está compuesta por elementos que cualquiera puede encontrar en su casa. “Está hecha de botellas, bolsas de súper, bandejitas de comida”, contó a El Tribuno la secretaria de Cultura municipal, Claudia Pastrana Méndez, al describir el proceso artesanal que le dio forma. Además, el muñeco cuenta con movilidad en la cabeza y las alas, lo que le da un efecto impactante al momento de desplazarse.
La historia de La Mantis siguió creciendo con el paso del tiempo. En agosto de 2025, los integrantes de La Cofradía tomaron contacto con el colectivo cultural Juventudes Artistas Salteñas con la intención de donar la obra para que continúe activa dentro de la movida cultural. La entrega se concretó en diciembre, durante el festejo por el segundo aniversario del grupo, en un evento que incluyó música en vivo, candombe, rueda de sikuris y una fuerte participación de la comunidad.
Desde entonces, La Mantis quedó bajo el cuidado de los jóvenes artistas, que la consideran parte del patrimonio cultural del arte salteño. Con su presencia ya participó de distintos eventos y ahora tendrá uno de sus momentos más esperados.
Este jueves 12 de febrero, La Mantis saldrá a escena en el Corso de la Alegría en Vaqueros. Descansará el viernes 13 y volverá a desfilar el sábado 14, justo en el Día de los Enamorados, para regalar una postal distinta entre espuma, música y comparsas.
Quienes la impulsan aseguran que no es solo un muñeco gigante. Es una muestra concreta de lo que se puede lograr cuando el arte, el reciclaje y el trabajo colectivo se juntan. La idea es embellecer los espacios, despertar sonrisas y demostrar que la cultura también puede crecer desde lo comunitario.