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Las misiones de paz de la ONU en el mundo, que hasta ahora se habían librado de la política de recortes que amenaza a todos los organismos de Naciones Unidas, han sufrido ayer la primera andanada de Estados Unidos, empeñado en una cruzada contra el multilateralismo, encarnado en la organización que preside Antonio Guterres.
Y así, Estados Unidos ha impuesto el fin (con fecha 31 de diciembre de 2026) de la misión de cascos azules en el sur del Líbano, la FINUL, que con 10.000 agentes pasa por ser una de las mayores del mundo, y que llevaba en el país árabe, con uno u otro nombre, casi medio siglo, desde 1978.
Fuentes del Consejo de Seguridad confirmaron que los diplomáticos estadounidenses,durante dos semanas, han presionado para poner término a esta misión, frente a la opinión de otros miembros del Consejo -con Francia a la cabeza- de que era prematuro desmantelar la FINUL en un momento de extrema volatilidad en la zona.
De hecho, el representante de China ante el Consejo, Geng Shuang, lo expuso ayer con claridad: según él, fue "la obstinada insistencia de un miembro permanente" (no mencionó a EEUU por su nombre) la que obligó a poner fin a la misión de paz "en perfecto desprecio de las voces de la gran mayoría del Consejo, de la tensión en el terreno y de la preocupación legítima del Líbano".
La diplomacia de Donald Trump, que cada vez se deja sentir con más fuerza en todos los foros de Naciones Unidas, aplica así su narrativa de "eficiencia" exigida a todos los órganos y misiones de la ONU, pues considera que los recientes compromisos del Gobierno libanés de retomar el control de todo el sur del país antes de fin de año y desarmar a Hezbollah y a otros grupos, bastaban para dar por amortizada la misión de la FINUL.
Misiones costosas
Ni Trump ni su secretario de Estado, Marco Rubio, han desvelado aún qué otras misiones de paz tienen en su punto de mira, pero a nadie se le escapa que algunas de ellas, sobre todo las que hacen de 'tapón' en conflictos congelados u olvidados, son el ejemplo perfecto del supuesto derroche de recursos que el gabinete de Trump quiere terminar.
Uno de estos conflictos casi 'dormidos' es el del Sahara Occidental, donde la misión de la ONU (Minurso) llegó en 1991 para organizar un referéndum de autodeterminación en la excolonia española, pero hace años Marruecos se encargó de descartarlo en favor de un impreciso plan de autonomía, quedando la Minurso limitada a vigilar un alto el fuego en una guerra de muy baja intensidad.