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29 de Agosto,  Salta, Centro, Argentina
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Thibaut Delmotte: "Sí o sí tenemos que apuntar a la calidad de nuestros vinos"

En su disertación, el enólogo francés ofreció un diagnóstico profundo sobre el presente y futuro del sector vitivinícola
Viernes, 29 de agosto de 2025 02:14
El enólogo de Bodega Colomé, Thibaut Delmotte, ayer durante su exposición. Pablo Yapura
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El enólogo Thibaut Delmotte, de Bodega Colomé, demostró una vez más por qué su mirada es tan valorada en el mundo del vino. En su disertación sobre "Salta en el mundo, viticultura y enoturismo", el francés, con dos décadas de experiencia en los Valles Calchaquíes, ofreció un diagnóstico profundo y sin concesiones sobre el presente y futuro del sector.

Delmotte, quien se presenta con humildad como un "viticultor propietario de Familia Delmotte", abordó la compleja tarea de posicionar a la región en un escenario global. "Yo soy de origen de Borgoña, nací allá, estudié allá, empecé a trabajar en Borgoña, después en Burdeos, y algún día agarré la mochila y me vine por acá y nunca volví a Francia", relató. Su acento, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en la marca de una visión única que fusiona la tradición europea con la pasión y el potencial del terroir salteño.

El enólogo comenzó su presentación con un recorrido histórico, señalando que la vitivinicultura tiene 11.000 años de historia, y que en los últimos 20, Argentina experimentó un "gran giro" que abrió sus vinos al mundo. Sin embargo, el presente global es desafiante. Delmotte reveló que la producción y el consumo mundiales de vino están en una tendencia a la baja. Países como Francia, Italia y España, tradicionalmente grandes consumidores, enfrentan un descenso que, según el experto, podría intensificarse.

"Los principales países productores... primero Italia, segundo Francia... Argentina está en el quinto lugar", repasó Delmotte, graficando la competitividad del mercado. El consumo también se reduce, afectado por factores como una ley en China que prohíbe los regalos empresariales de vino, el COVID-19 y los conflictos en Europa. "La tendencia es que va a seguir bajando", advirtió.

Pero quizás el dato más alarmante para el futuro del sector sea la caída del consumo entre los jóvenes. El enólogo mostró gráficos que revelan un desplome en la franja de 21 a 34 años en Estados Unidos y Reino Unido, un fenómeno impulsado por la "mayor competencia" de bebidas como los seltzer y cócteles enlatados, y una creciente preocupación por la salud que promueve la abstinencia.

Calidad

El expositor fue claro: Salta, que representa solo el 0.01% de la producción mundial, no puede competir en volumen. Su estrategia debe ser la calidad. "Estamos lejos de todos los puntos de la materia, del consumo seco… el costo de nuestro vino es más alto, entonces no puede competir con otras bodegas", explicó. Esta desventaja se convierte en la principal ventaja de la región, que está obligada a producir vinos de alta gama. "Sí o sí tenemos que apuntar a la calidad", insistió, destacando el trabajo colaborativo entre técnicos de distintas bodegas para elevar los estándares de la industria.

"Donald no tenía miedo a nada, fuimos los primeros en plantar y producir vino arriba de 3.000 metros, cuando todos, inclusive nosotros, técnicos, le decíamos que era imposible. Aprendí de él a nunca bajar los brazos y seguir avanzando".

Delmotte puso en valor los atributos intrínsecos de Salta. El primero, y el más poderoso, es su altura. "Salta es una de las regiones más altas del mundo en producción de vino, eso es un argumento muy fuerte para el consumidor extranjero, llama mucho la atención", afirmó. Esta altitud única permite crear vinos que combinan una concentración intensa con una frescura sorprendente, un estilo que el enólogo considera raro de encontrar.

Otro argumento contundente es la historia. "El consumidor busca un vino que cuenta una historia", señaló. Salta, con la bodega más antigua del país, tiene un relato profundo que va más allá del vino. Es un relato de cultura, de arte, de paisajes y de gastronomía.

En su visión, la clave está en el enoturismo. Delmotte no ve el turismo como un complemento, sino como el motor principal para dar a conocer la región. "Hacer venir la gente acá, que conozcan el lugar, que sea una experiencia inolvidable... se la lleva con él, y mejor todavía si se la lleva en una botella de vino también", concluyó.

El enólogo se despidió con una reflexión sobre el futuro, donde la clave será seguir "pateando la calle", comunicando directamente con el consumidor y adaptándose a un mercado que, aunque inestable, está ávido de experiencias auténticas. En ese camino, los vinos de Salta, con su carácter único, están llamados a ser una de las grandes revelaciones del mapa vitivinícola mundial.

 

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