inicia sesión o regístrate.
La situación en el norte de la provincia continúa siendo crítica a raíz del desborde del río Bermejo, que en las últimas horas volvió a crecer impulsado por lluvias persistentes.
El avance del agua afecta a parajes rurales de los departamentos Rivadavia Banda Sur y zonas cercanas a La Unión, dejando a decenas de familias aisladas, con viviendas anegadas y pérdidas materiales.
En las últimas horas se difundieron imágenes impactantes del paraje El Totoral, cercano a La Unión, donde se concretaron rescates de pobladores y animales.
Allí, muchos vecinos debieron autoevacuarse o recurrir a la ayuda comunitaria para salvar sus pertenencias. En viviendas precarias, camas, colchones y electrodomésticos fueron colgados de los tirantes del techo para evitar que el agua los arruinara, mientras niños y adultos mayores eran evacuados en embarcaciones, junto a animales de granja.
Sin embargo, ese operativo no se replicó en todos los puntos afectados. Hay parajes donde la crecida llegó en las últimas horas y la ayuda oficial todavía no apareció, profundizando el aislamiento y la desesperación de las comunidades que viven en la zona.
Uno de esos casos es San Felipe, una comunidad originaria ubicada a unos 25 kilómetros de Rivadavia Banda Sur y a solo 3 kilómetros del cauce del Bermejo. Allí viven unas 45 familias, que desde ayer permanecen completamente incomunicadas.
"La comunidad San Felipe está aislada totalmente por el desborde del río Bermejo. Ayer -por el lunes- empezó a entrar el agua y hasta ahora no vino nadie del municipio. Para nosotros esto ya es normal: el abandono es de todos los años", relató Dalmiro Acosta, poblador del lugar a El Tribuno.
El único acceso es un camino vecinal en pésimo estado, que queda inutilizable cada vez que el río crece. "Ese camino nunca tiene mantenimiento. Cuando el Bermejo se desborda, San Felipe y La Esperanza quedan aisladas por meses. Se corta todo: salud, educación y la parte económica. No podemos salir ni en moto a buscar mercadería", explicó.
Caminata de 25 km
La falta de asistencia obligó a algunos pobladores a tomar decisiones extremas. "Sabemos que vamos a tener que caminar hasta 25 kilómetros entre caminos totalmente inundados para intentar conseguir ayuda. Es muy triste, pero no queda otra", contó Acosta.
El referente comunitario también cuestionó el contraste con otras zonas. "Los parajes cerca de La Unión sí fueron asistidos, vi las imágenes. Pero San Felipe está más cerca de Rivadavia y siempre queda olvidado. El intendente Leopoldo Cuenca nunca se preocupó por estas comunidades", denunció.
Mercadería y también remedios
Según el testimonio de Dalmiro Acosta, el año pasado el aislamiento se extendió durante seis meses y la asistencia oficial llegó apenas cuatro veces. "Mandaban bolsones con un kilo de harina, uno de azúcar, sémola y un aceite. Eso alcanza para un día, y hay familias con ocho chicos", remarcó.
La situación sanitaria también genera preocupación. Con lluvias intensas —el lunes a la noche se registraron alrededor de 80 milímetros— y viviendas rodeadas de agua, crece el riesgo de infecciones. "Necesitamos mercadería, pero también un botiquín: calmantes, pomadas, algo para atender a la gente cuando empiecen las enfermedades", dijo.
El Bermejo sigue creciendo y el pronóstico mantiene en alerta a la región, la emergencia deja al descubierto una asistencia desigual, con comunidades rescatadas y otras que, una vez más, esperan solas en medio del agua.