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La muerte de un joven gendarme generó conmoción en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán y despertó fuertes cuestionamientos sobre la atención médica que recibió. Se trata del cabo Mauro Ponte, de 26 años, integrante del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional, quien falleció tras presentar un cuadro grave que estaría vinculado presuntamente con hantavirus.
Según información extraoficial difundida por Radio Norte, el efectivo -—oriundo de la provincia del Chaco- murió mientras se encontraba en servicio. El caso provocó preocupación entre familiares, allegados y vecinos, quienes comenzaron a exigir explicaciones sobre lo ocurrido.
Las críticas apuntan tanto a las autoridades sanitarias como a la propia fuerza de seguridad. A través de mensajes difundidos en redes sociales y grupos de WhatsApp, allegados denunciaron un supuesto “abandono de persona” y cuestionaron que el joven no haya recibido una atención médica adecuada.
En esas denuncias también se sostiene que habría otros dos gendarmes internados en terapia intensiva con síntomas compatibles con la enfermedad, lo que incrementó la preocupación en torno a la situación sanitaria dentro de la fuerza.
Además, se plantearon interrogantes sobre por qué no se habría gestionado el traslado de los afectados hacia centros de salud de mayor complejidad en la ciudad de Salta.
Los reclamos también pusieron el foco en las condiciones en las que trabajan muchos efectivos de seguridad. En los mensajes difundidos se menciona la falta de cobertura médica adecuada y los bajos salarios como factores que agravan la vulnerabilidad del personal.
Mientras tanto, se espera la confirmación oficial del diagnóstico por parte de las autoridades sanitarias para determinar si efectivamente el fallecimiento estuvo relacionado con hantavirus. En paralelo, distintos sectores de la comunidad reclaman que se investigue lo sucedido y se esclarezcan las circunstancias del caso.