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La investigación judicial por el uso de fentanilo contaminado en hospitales y clínicas del país confirmó hasta el momento 111 muertes vinculadas directamente a partidas adulteradas del potente opioide de uso médico. La causa está a cargo del juez federal de La Plata, Ernesto Kreplak, quien ahora se prepara para profundizar las indagatorias ante la magnitud del daño comprobado.
Según resolvió el magistrado, el Cuerpo Médico Forense analizará un total de 159 casos que presentan coincidencias clínicas, bacteriológicas y farmacológicas. De ese universo, 48 pacientes lograron sobrevivir, mientras que el resto falleció tras desarrollar infecciones graves luego de recibir el medicamento durante internaciones, en su mayoría en terapias intensivas.
El fentanilo investigado fue producido y distribuido por Ramallo SA y HLB Pharma Group, empresas vinculadas al empresario Ariel García Furfaro, quien se encuentra procesado y detenido con prisión preventiva. En la causa también están imputadas otras 13 personas, entre ellas su hermano Diego -también detenido- y su madre, Nilda Furfaro, bajo prisión domiciliaria. Todos apelaron las medidas ante la Cámara Federal.
Partidas adulteradas
De acuerdo a las pericias incorporadas al expediente, las partidas de fentanilo estaban contaminadas con al menos dos bacterias, cuya presencia “incrementó de manera significativa el riesgo de muerte” de los pacientes. El opioide es utilizado habitualmente en procedimientos quirúrgicos y tratamientos de alta complejidad, por lo que su adulteración generó consecuencias severas en personas ya vulnerables.
Hasta el momento, los acusados enfrentan cargos por adulteración de sustancias medicinales, en concurso con la modalidad peligrosa para la salud pública. Con la actualización de las cifras, la expectativa de pena podría ubicarse entre 10 y 25 años de prisión, según confirmaron fuentes judiciales.