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El abastecimiento de gas natural licuado (GNL) para la generación eléctrica en la Argentina entró en una zona de incertidumbre de cara al invierno, en medio del impacto global de la guerra en Medio Oriente. La escalada del conflicto elevó los precios internacionales del fluido —con subas cercanas al 45%— y anticipa un traslado directo a las tarifas durante los meses más fríos.
En este escenario, el Gobierno nacional decidió avanzar con un cambio estructural: dejar en manos privadas la importación de GNL, una tarea que hasta ahora realizaba la estatal Enarsa con fondos del Tesoro. La empresa que resulte adjudicataria deberá hacerse cargo del costo de compra, garantizar la llegada de los cargamentos y luego comercializar el gas en el mercado interno. El esquema ya estaba diseñado antes del conflicto bélico, cuando los precios eran más previsibles. Sin embargo, pese al nuevo contexto internacional, la estrategia oficial se mantiene. El proceso licitatorio prevé la recepción de ofertas el 6 de abril y la adjudicación el 21 del mismo mes.
Más de 20 barcos de GNL
Para este invierno, se estima que serán necesarios más de 20 barcos de GNL para cubrir la demanda, debido a que, pese al crecimiento de Vaca Muerta, la infraestructura de transporte aún no alcanza para abastecer todo el consumo. El costo adicional, a valores actuales, rondaría los US$500 millones.
Desde el Gobierno señalan que ese mayor gasto podría compensarse parcialmente con el aumento del precio del petróleo en los mercados internacionales, lo que alivia las cuentas públicas. Sin embargo, el impacto será directo en los usuarios, que enfrentarán subas tanto en el gas como en los combustibles.
En paralelo, la Secretaría de Energía redefinió el período invernal -del 1 de mayo al 30 de septiembre- para facilitar el traslado de estos mayores costos a las facturas. Además, fijó precios máximos para el gas regasificado y mantuvo la posibilidad de intervención de Enarsa ante eventuales riesgos de desabastecimiento.
Para evitar cortes
La importación de GNL sigue siendo clave para evitar cortes en momentos de alta demanda, especialmente en industrias y estaciones de GNC. Aunque su peso en la matriz energética viene disminuyendo gracias al desarrollo de Vaca Muerta y la expansión del gasoducto Perito Moreno, el país aún depende de estos cargamentos en los inviernos más exigentes.
En el sector energético, la principal incógnita pasa ahora por el precio al que se podrá comprar el GNL en un contexto internacional volátil y cuánto de ese costo terminará trasladándose al mercado interno, en un invierno que ya se anticipa con presión sobre los bolsillos.