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¿Cuesta $75 millones, $100 millones, $40 millones, $20 millones, $68 millones o $130 millones? La pregunta, que debería tener una respuesta concreta, sigue en el aire. Primero prometieron terminar la obra en 2010, después en 2011, luego en 2012, posteriormente en 2013 y ahora en 2014. La autopista sobre la ruta nacional 50 que une Pichanal con Orán -en el norte salteño- no solo es escandalosa por su demora de más de seis años, sino también porque hay inexplicables inconsistencias entre los fondos que se le asignan y el valor real de la construcción, que está a años luz de quedar claro.
Tal como informó El Tribuno en varias oportunidades, la obra no cuenta con un solo centavo previsto en el esquema plurianual del Presupuesto nacional 2014, lo que implicaría que los 68 millones de pesos que el Gobierno incluyó en un anexo de la ley de leyes servirían para terminar la obra el año próximo.
Sin embargo, tal como viene sucediendo, las contradicciones entre lo presupuestado y lo que realmente ocurre están a la orden del día: el ministro de Gobierno, Julio César Loutaif, había informado la semana pasada que en 2014 llegarían “130 millones de pesos” para terminar ese tramo, pero en el Presupuesto del año que viene hay 62 millones menos de lo que prometió el funcionario. Una de tres: o se miente en el Presupuesto apoyado por seis de los siete diputados nacionales por Salta, o se miente desde el Gobierno provincial que reivindicó el proyecto oficialista, o se miente desde ambos lugares.
La evolución
Además de eso, también llama poderosamente la atención la evolución presupuestaria que la obra tuvo en los últimos ocho años, poniendo sobre ella muchas más dudas que certezas. La ruta 50 que une Pichanal con Orán que hoy tiene solo un 40% de avance y 14 muertos en nueve meses por accidentes de tránsito, aparece por primera vez en el esquema plurianual del Presupuesto 2007 con un total de 75 millones de pesos.
En los presupuestos de 2008 y 2009 la obra continuó en el esquema plurianual al igual que todas las que duran más de un año, pero por un valor final de 100 millones de pesos, un 25 por ciento más que dos años atrás. Luego, sin ninguna explicación, en 2010 desaparece el tramo del esquema plurianual y la Casa Rosada promete que terminará la construcción ese mismo año, pero ahora por un valor cinco veces menor -20 millones de pesos-, situación que se repite en el Presupuesto 2011.
La construcción no solo no terminó, sino que un año después los salteños volvieron a recibir la promesa del Gobierno nacional de que en 2012 culminaría la obra, solo que en este caso el Presupuesto le asigna 40 millones de pesos, el doble de lo informado en 2011.
En el Presupuesto 2013, increíblemente, se vuelve a señalar que el tramo Pichanal-Orán va a estar finalizado antes de diciembre de este año, pero ahora -sin ningún detalle que aclare el panorama-, la obra ya cuesta la mitad que doce meses antes: casi 20 millones de pesos.
Es de tal nivel de improvisación y discrecionalidad el avance de la ruta 50 -al igual que de muchas otras obras- que ninguno de los legisladores que votaron a favor del Presupuesto 2014 reparó en preguntar qué garantías habría el año próximo de que sí se terminará la obra luego de tantas promesas incumplidas.
Queda claro: levantar la mano argumentando que el Presupuesto beneficia a la Provincia es mucho más sencillo que levantar la voz para pedir precisiones sobre las iniciativas que le importan a la gente y que avanzan a paso de hormiga. Esto último sería pedir explicar sobre porqué se profundiza la postergación.
OPINIONES SALTEÑAS
| Juan Carlos Romero (Frente Salteño) “El presupuesto 2014 es un dibujo espectacular. Ha perdido trascendencia como instrumento y como programa de gobierno. Se sobreestima el crecimiento y se subestiman los gastos y la inflación. Salta está entre las provincias que menos recursos recibirá, con casi 11 mil pesos por habitante, en comparación con Santa Cruz que recibirá 27 mil, Río Negro 19 mil y la Ciudad de Buenos Aires 90 mil pesos. Si no fuera porque los gobernadores están domesticados, estarían reclamando entre nosotros. Sin hacer ninguna distinción, está claro que no hay una política de compensación”. Sonia Escudero (Frente Salteño) El Presupuesto se ha vuelto un cheque en blanco para que el Ejecutivo Nacional haga cualquier cosa a través de los superpoderes y la subestimación de la inflación (que se calcula en un 10% y se sabe que rondará los 25 puntos), lo que significa subestimar recursos que después se gastan discrecionalmente. Vuelve a postergar a los salteños tanto en obra pública -donde además los números no cierran-, como en los recursos para salud (recibirá $126 por habitante contra $406 del promedio nacional) y educación. Otra vez el Presupuesto profundiza las desigualdades geográficas. Agustín Pérez Alsina (PRS) “En el Presupuesto 2014 el federalismo es afectado cada vez más y las provincias van a profundizar su dependencia de una manera alarmante, ya que el porcentaje de los recursos a las mismas no superará el 25%. Es inexplicable que algunos gobernadores no se opongan a esto. Peor porque el año próximo vencerá el Programa Federal de Desendeudamiento y las situaciones provinciales se agravarán. Además, solo hay un aumento del 17,3% del total de la obra pública nacional y, en el caso de Salta, vamos a ver que el avance de obra será ínfimo”. |