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Cherquis Bialo: ?Martínez siempre quiso pelear en Argentina?

Lunes, 08 de abril de 2013 16:04
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El director de Medios y Comunicación de la Asociación Argentina de Fútbol (AFA), Ernesto Cherquis Bialo, se dio un tiempo para atender telefónicamente a El Tribuno. Amable y predispuesto en su oratoria, el experimentado periodista autor de los libros “Carlos Monzón, mi verdadera vida” y “Yo soy el Diego de la gente”, sembró toda su sabiduría en cada una de sus respuestas.

Cherquis Bialo es el vocero de la megavelada que se llevará a cabo el próximo sábado 27 del corriente mes en el estadio de Vélez Sarsfield. En tal sentido, explicó cuál es la actualidad de Sergio “Maravilla” Martínez, el campeón mediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que expondrá su corona frente al inglés Martin Murray.

 ¿Qué tendrá de especial la velada del 27 de abril en Vélez?

Que la convocatoria estará en el orden de las 40.000 personas. En el Luna Park, el templo del boxeo argentino, el máximo aforo fue de 21.000 y un poquito más de personas en la pelea entre Goyo Peralta y Ringo Bonavena (1965). El Luna Park es un estadio cerrado por lo tanto tiene un aforo acondicionado a su estructura, ahora estamos hablando de una cancha abierta.

¿Qué opina sobre el escenario, una cancha de fútbol?

Los hay en todo el mundo. A mí particularmente me ha tocado ir a varios estadios de fútbol para ver grandes peleas. Recuerdo haber estado en el estadio nacional de Kinshasha con Muhammad Ali y Jorge Foreman (1974), por el campeonato del mundo de peso pesado; también estuve en Wembley, cuando peleó Classius Clay (Ali) con Henry Cupper (1963). También estuve, aunque todavía no era periodista, en San Lorenzo, cuando pelearon Pascual Pérez con Dai Dower (1957), casualmente un inglés; en un estadio de todo, de fútbol americano, de béisbol y de fútbol en Nueva Orleans, cuando peleó Galíndez y la pelea de fondo era Classius Clay con Leon Spink (1978). Hay muchos antecedentes en canchas de fútbol en el mundo y en todas las épocas.

¿Usted prefiere los estadios cerrados?

Los estadio ideales para el boxeo son los cerrados, pero Buenos Aires no tiene un lugar para albergar la cantidad de gente que ha despertado esta pelea. Con un estadio a full como el Luna Park, donde entraban poco más de 22.000 personas en veladas con Peralta y Bonavena, donde Nicolino Locche hizo toda su campaña antes del campeonato del mundo. Hoy, no entran más de 9.000 personas por cuestiones municipales. La mejor forma de ver boxeo es estar sentado al lado del ring, como lo hamos los periodistas que transmitimos boxeo.


¿Cómo llegará Martínez con sus lesiones?

La respuesta la tiene en su presentación. Si Maravilla sube a pelear es porque está diez puntos y si no sube es porque no puede pelear y por ahora está respondiendo fenomenalmente bien en todos los aspectos en los entrenamientos.


¿Cómo es la cuestión emocional del campeón?

El siempre quiso pelear en Argentina, es cumplir un viejo anhelo. Ha sido siempre una mística muy importante en los boxeadores argentinos, púgiles que a lo mejor no han llegado a tener el nivel de Maravilla, pero que inevitablemente más temprano que tarde ambicionaron volver a pelear con el marco del público argentino. La constante histórica es que todos ellos, los que fueron y los que no llegaron, volvieron a pelear en Argentina en algún momento. No como en el caso de Maravilla que regresa campeón del mundo. Hay que recordar la larga campaña de Horacio Accavallo en Italia, la campaña de Ernesto Miranda en Italia, la de Eduardo Lauge, de Ringo Bonavena en Estados Unidos.


¿Por qué el público argentino tuvo que esperar tanto para conocer a Maravilla Martínez?

Porque entre el último que conoció y Maravilla no hubo nada, hubo poco en calidad, poco en trascendencia. Muchos muchachos llegaron a pelear por campeonatos del mundo pero eso no significa ser campeón. Maravilla hasta un par de peleas antes de Chávez era un anónimo boxeador, pero cuando le ganó a Macklin y cuando se impuso con Chávez, entre una pelea y otra hubo una gran exposición mediática de Maravilla en los medios que no lo conocían y gentilmente, a partir de haber descubierto al personaje lo empezaron a invitar y cada vez iba a programas más importantes. Eso, sumado a la exposición que implica Bailando por un Sueño y conducido por Tinelli, despertaron el conocimiento de un personaje entrañable y querible a quien nunca habían visto en el ring. Después vino la pelea con Chávez. Entonces primero se enamoraron del personaje, por todo lo que el personaje trasunta, dice y todo lo demás, y después dijeron ’bueno ahora vamos a ver la pelea’. Ahí se profundizó lo que yo creo que es una idolatría incipiente.

¿Cómo es Maravilla como boxeador?

Primero visible, el que esté en el primer asiente del ring side y el que esté a 50 metros, va a tener la misma estética porque todo lo que este boxeador hace se ve. Hay boxeadores visibles e invisibles. Pasa también con los jugadores de fútbol. Están los que hacen todo y la gente aplaude al otro. En el boxeo mi experiencia me indica que hubo boxeadores que solo se brindaron en momentos extremos, daban lo necesario para ganar y nada más, mucho de lo necesario lo sentía el rival pero el público no alcanzaba a percibirlo. Así hubo una gran cantidad de boxeadores en Argentina de una gran eficiencia pero de poca visibilidad técnica. Y hubo otros de una gran visibilidad técnica y de poca exigencia. Martínez es un boxeador visible y ha tomado de lo que yo supongo son sus paradigmas, lo mejor de tres grandes boxeadores. Ya favor de una gran condición física lo puede exhibir.

¿Cuáles son esos grandes boxeadores?

En la pelea de Chávez el movimiento semicircular, cuando entra y sale alrededor del adversario, tiene muchas cosas del joven Classius Clay: el que le ganó a Sonny Liston, a Patterson, Jummy Ellis ese boxeador de puños recogidos a la altura del abdomen, con torso expuesto al rival, los ojos bien abiertos para intimidarlo intelectualmente y un giro semicircular que le permitía entrar, tocar y salir. Eso es parte de Classius Clay. Después tiene una parte de descarga al cuerpo que es espectacular, los golpes ascendentes. Son pequeñas descargas de ametralladoras, de ganchos al cuerpo, para entrar y salir vertical que a eso yo se lo vi a Sugar Ray Leonard en todas las peleas menos en la primera con Mano de Piedra Durán. Después  tiene un golpe de vista que no llega a ser el mismo pero se aproxima al golpe de vista de Nicolino Locche, que podía lucirse con el rival en ataque simplemente moviendo la cintura, llevando los codos a la altura de las rodillas (flexionadas), y elegir un lugar del ring con total conocimiento de lo que estaba ocurriendo. Todo eso es una suma de espectacularidad que le ha agregado un tono de pimienta, porque este muchacho (Martínez) pega fuerte.

¿Cómo describirá el triunfo ante Chávez Jr.?

Martínez a la pelea no la gana por el acumulado de puntos durante 11 rounds, la gana porque cuando cae tiene la actitud de los campeones, de los que tienen el plus. En lugar de agarrarlo, de congelar la pelea, de tratar de neutralizar al adversario con palancas, traerlo contra el cuerpo, dejar que pasen los minutos, acusar un golpe bajo, quejarse por un cabezazo para ganar segundos. Maravilla va y lo pelea, como pelean los campeones. Ahí no hubo ni Classius Clay, ni Nicolino Locche, ni Sugar Ray Leonard ahí el tipo fue al frente y dijo ’me olvido que estoy ganando por puntos’. Estas son peleas ideales para el afano.

¿Cómo es eso, por qué lo del afano?

En los rings donde uno es extraño son ideales para que un referí, cuan científico de la NASA, se acerque, diga alto, lo mire a los ojos y como si fuera el más célebre neurólogo del mundo diga no va más. Y usted ganó 11 round y un referí dijo no, para mí lo importante es preservarle la vida. Y el debate dura 72 horas y nadie se va a acordar después que un referí lo afanó. Yo vi grandes afanos que no son recordados por la historia.

¿Qué nos puede decir del rival, Martin Murray?

Es un clásico boxeador británico. Los ingleses inventaron el 98 por ciento de los deportes en los cuales está incluido el boxeo o sea legalizaron la pelea callejera. Fue recogida por las clases pobres de todo el universo, sobre todo por los chicos que iban a reformatorios, los chicos de las calles y de ahí surgieron los grandes campeones. El inglés pelea con una posición vertical angulada, siempre bien sustentado y tiene una enorme prolijidad para que la nomenclatura de los golpes sean respetadas. El directo, el jap, el cross. Son verticales, trabajan poco con la cintura, Murray trabajo muy poco con la cintura, no sale de situaciones angustiosas hacia atrás para pelear, tiene cierta fragilidad capilar -también la tiene Martínez- sobre todo en el superciliar y en el pómulo derecho, es más alto que Martínez, es incómodo pero Maravilla tiene más condiciones técnicas.

¿De qué manera puede ganar Murray?

Por acumulación de puntos si Maravilla no tuviera respuestas físicas, ahora si Maravilla responde físicamente hay una gran diferencia de calidad entre uno y otro.

En Salta lo tenemos al Potro Abregú, será semifondista de Maravilla

Lo están presentando internacionalmente. Hay una gran expectativa con ese muchacho. Sin dudas que la señal de HBO toma la pelea de él como apertura de la velada para todo el mundo.

¿Cómo va a ser el marco del espectáculo?

Habrá 8 pantallas gigantes para que la gente pueda vivir y sentir la pelea. Habrá un homenaje a los grandes campeones en esas pantallas que irán desfilando en orden cronológico y será una pieza de enorme sensibilidad de generaciones pasadas, con nombres célebres. Ver en acción a Bonavena o Locche en una noche de boxeo puede ser muy interesante. El ring estará emplazado en la mitad del campo de juego. Habrá sorpresas que no se pueden decir.

¿A qué nivel podría usted la velada del 27 de abril?

Esto está a la altura de los grandes show pugilísticos de Las Vegas. Se parece a aquellos combates entre Hagler y Hearns y Classius Clay vs. Larry Holmes. Creo que es más cómodo verlo por televisión, claramente. Pero la vivencia testimonial es completamente diferente.

¿Cuál fue el mejor boxeador de la historia para usted. Nombre mucho a Classius Clay?

Ese fue el mejor. Las categorías tienen mucho que ver, requeriría de una explicación mucho más extensa. Pero cuando un peso pesado se mueve como un mediano, pega como un superpesado, cuando tiene la velocidad de un welter y el desplazamiento de un gallo con 92 kilos de mínimo y recupera la corona del mundo. Además, ganó el campeonato olímpico contra aquellas máquinas soviéticas por entonces, contra toda la AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Amateur) y contra toda la corrupción de los fallos olímpicos. Cuando un tipo no boxeo por un año y medio y vuelve y recupera el título del mundo contra una bestia como Foreman, no hay demasiadas razones que se puedan explicar cómo ese tipo no es el mejor.

¿Y Rocky Marciano?

Fue un campeón mundial extraordinario, de Brooklyn hijos de italianos, es de la época de los pesados chicos. Era un pesado de 88 kilos, que peleaba una vez cada seis meses con una gran condición física, amor propio y mucho coraje. No entendía ningún otro idioma que no fuera el de pelear. A veces daba muchas ventajas con el peso pero ha tenido peleas memorables y ha sido un campeón extraordinario.

¿Cómo ve el boxeo actual en el país?

Con la muerte de Lectoure y el cierre del Luna Park se sumaron dos elementos determinantes en la vida del boxeo argentino. Había un señor decente que amaba el boxeo y tenía un estadio y que conducía con vocación y honestidad a los boxeadores argentinos por el mejor camino posible. Había un gran centro de boxeo como el Luna Park que tenía 25 o 30 centros satelitales que eran el Salta Club, el Mocoroa, el Defensores de Villa Luján, el Salón de los Deportes, el Córdoba Sport. Había una especie de pirámide desde la cual comenzaban a surgir boxeadores de todo el país, que iban decantando hasta llegar a una punta de oro y brillantes que era consagrarse en el Luna Park para partir de ahí a cualquier ring del mundo pero armoniosamente.

¿Qué pasó con el boxeo luego de la muerte de Lectoure?

Tras la muerte de este hombre el boxeo se desmadró y eso significa que han llevado al matadero a chicos que no estaban preparados para pelear por un campeonato del mundo, ha reinado la anarquía, desaparecieron los grandes centros y en consecuencia fueron muriendo los grandes maestros. No hay boxeadores sin grandes maestros. Al no haber ni campeonato de los barrios, ni campeonato de novicios, ni amateur, para después llegar a la representatividad nacional, luego hacerse profesional, pelear en su provincia, en la región y después en el país y en el mundo. Cualquiera salía y peleaba, entonces perdió cotización lo que es la corona del mundo y la razón por la cual es bendecido Maravilla Martínez es porque apareció un boxeador argentino que reivindicó con aire fresco y renovado la esencia de ese boxeo que había desaparecido.
 

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