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Serrano es un policía retirado que brega por la justicia social. Creó la Fundación Azul hace 13 años, tras la crisis económica argentina. Había compartido con los consejos consultivos de los planes jefes y jefas de hogar, en los que vio la gran necesidad de la gente y decidió hacer algo.
"Sigo cumpliendo mi vocación de servir a la comunidad de Salta. Es importante acercarse y conocer la realidad de los que menos tienen. Visitamos comunidades aborígenes de Rivadavia Banda Norte y Banda Sur, donde entre tantas otras cosas hay cantidad de mujeres que padecen de cáncer de útero y salitas que no tienen medicamentos", contó Rodolfo Serrano.
La ONG trabaja a pulmón, no recibe fondos estatales. La voluntad y la solidaridad son su sostén. "Vamos a las empresas, al mercado y a los comercios que conocen de nuestra seriedad y nos donan de todo un poco: mercaderías, pañales, agua, frutas y más", agregó.
La Fundación Azul cuenta con unos 1.200 amigos que colaboran siempre y seis miembros en la comisión directiva. "No es una tarea fácil. Somos policías retirados y personas civiles unidas por el bienestar común. Este reconocimiento es un mérito de todos", añadió Serrano.
Para él es importante que las organizaciones civiles sean una verdadera herramienta para la comunidad porque la necesidad de la gente es grande y cala hondo. "Solo nosotros recepcionamos 32 notas de pedidos de ayuda del norte provincial. Hay que tener en cuenta que una misión aborigen tiene más de 60 familias. Esta es la vocación que necesitamos en la policía", finalizó.