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Camila es el nombre que le puso su mamá biológica cuando nació en el Hospital Materno Infantil. Dos días más tarde, la dejó en una vereda del barrio Fraternidad, en la zona sudeste de la capital. Pasaron dos meses y la mujer no apareció. Esta semana la Justicia definirá si la beba ingresa en el régimen de adopciones, es decir, si algunos de los miles de argentinos inscriptos en el país se convertirán en su mamá y su papá. Los tiempos legales y obligatorios para buscar a la familia biológica (además de la madre, tampoco aparecieron el padre, abuelos ni tíos) ya se cumplieron.
Un bultito en la vereda
La pequeña nació el 17 de abril de este año. Dos días después, la familia Ibarra Manuele -que vive en el barrio Fraternidad- la encontró en un rincón de la vereda de su casa, envuelta completamente en una manta polar celeste con rayas amarillas y rojas.
Una hermana de Amalia Manuele le avisó ese domingo 19 de abril que en la vereda había un paquetito que se movía. Amalia fue corriendo hasta la vereda y abrió la manta y encontró a la niña de solo dos días de vida. El cielo estaba nublado, hacía frío y corría viento. Inmediatamente entraron en el hogar, le dieron calor, una de las hijas la amamantó y el padre salió a informar a la Policía.
Después de los trámites policiales y del examen médico, la pequeña quedó internada en el hospital donde había nacido. Una semana más tarde y con tres kilos de peso, fue llevada al hogar Casa Cuna hasta que se definiera su futuro inmediato.
La jueza de Familia y la asesora de Incapaces que intervienen en el caso ya tienen elementos suficientes para decidir que la niña pueda ser adoptada.
Camila "se encuentra en muy buen estado de salud, con buen peso y toda duda que podríamos haber tenido sobre posibles secuelas por las horas que pasó abandonada en la vereda están disipadas porque ella está muy bien", aseguró ayer Marcela Guaymás, secretaria de Grupos en Situación de Vulnerabilidad, del Ministerio de Derechos Humanos.
"Pasaron los 60 días y nuestro equipo ya solicitó el pedido de adoptabilidad debido a que no hay acercamiento de la familia", añadió Guaymás.
Una búsqueda intensa
Una fuente de la Asesoría de Incapaces, del Ministerio Público explicó que durante los dos meses que transcurrieron se desplegó una intensa búsqueda de la familia biológica de Camila.
Al principio se siguieron los datos que había aportado la madre al ingresar en el Hospital Materno Infantil para el parto. Sin embargo, con el paso de los días y sin ningún resultado de la búsqueda se supo que ella dio datos falsos en el hospital.
Entonces la Justicia autorizó a revisar las cámaras de seguridad de ese centro asistencial para tener una imagen de la madre. Con esa única información válida, la Policía inició la búsqueda de la mujer. Pero esta nueva estrategia tampoco dio resultado.
Sesenta días después y con el plazo judicial ya cumplido, Camila está en condiciones de adoptabilidad siempre que así lo disponga la Justicia.
En su caso, como ya sucedió en otros, la magistrada y la asesora de Incapaces aplicarán los plazos que establece el nuevo Código Civil y Comercial que oficialmente comienza a regir el 1 de agosto de este año. Según la nueva legislación, la Justicia está obligada a buscar durante 30 días a los padres o familia biológica de un menor abandonado. Ese plazo puede ser prorrogado por otros 30 días, hecho que ocurrió en el caso de Camila y ya está vencido.