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Ayer, desde el Hospital San Vicente de Paúl de Orán y desde la Policía de la Provincia, informaron que aún continuaban internadas 16 personas heridas en la colisión ocurrida a la altura del paraje Solazutti, el domingo a la noche.
Según la gerente del hospital oranense, Liliana Canini, los heridos -más allá de su gravedad- estarían fuera de peligro y evolucionan bien.
En la historia vial de la provincia, el trágico suceso de la ruta nacional 50 -con seis víctimas fatales- es el segundo más grave después del choque entre un colectivo de larga distancia con 44 pasajeros y un camión azucarero en la ruta nacional 34, ocurrido hace trece años, a solo 4 kilómetros de General Gemes. La noche del 6 de enero de 2002, 16 pasajeros fallecieron, muchos de ellos por el impacto de los dos vehículos de gran porte, otros porque terminaron asfixiados, ya que el enorme cargamento del camión cayó sobre el colectivo y el azúcar tapó a varias personas.
La ruta 50, hoy señalada por los habitantes del departamento Orán como la "ruta de la muerte", tiene todos los ingredientes de la inseguridad vial.
Los 72 kilómetros que tiene desde Pichanal hasta Aguas Blancas son un peligro en potencia. Se trata de una ruta angosta, con largos tramos de cinta asfáltica de apenas siete metros de ancho; desbordada en su capacidad de tránsito tanto por los miles de vehículos particulares, taxis y remises, como por colectivos de media y larga distancia y un ejército de camiones de carga, entre los que llevan la delantera los cañeros del ingenio El Tabacal.
La autopista entre Pichanal y Orán, que se planificó para resolver la inseguridad en esos 21 kilómetros, es una obra que está inconclusa hace ocho años. Más todavía: habitantes de las localidades que atraviesa (Pichanal, Tabacal, Hipólito Yrigoyen y Orán) y usuarios frecuentes reclaman que se retome la construcción que está paralizada.
En el tramo de la ruta nacional 50 que sigue hasta la frontera con Bolivia, entre Orán y Aguas Blancas, no hay ninguna obra planificada.
Dos meses de imprudencia
De acuerdo a las estadísticas que lleva la División de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia, en lo que va de este mes ya suman 23 las personas fallecidas en siniestros viales (hubo más de una por día). Es el mismo número que el registrado en mayo, con lo cual ambos períodos son, hasta el momento, los peores de este año.
Para el director de Seguridad Vial, comisario inspector Norberto Pérez, "los últimos dos fines de semana fueron caóticos porque hubo una seguidilla de siniestros y casi todos se originaron en la imprudencia o impericia de la gente".
Pérez insistió en algo que se dice mucho pero que no logra ningún cambio: "La mayoría de los siniestros, por no decir casi la totalidad, están relacionados a la conducta de las personas, a los motociclistas que no se colocan el casco o lo llevan sin abrocharlo como corresponde, a quienes consumen alcohol o sustancias prohibidas y luego conducen un vehículo, a la alta velocidad en la que se circula".
"La gente se está matando (en las rutas) y no solo no tienen respeto por la vida propia sino que también perjudican a terceros que circunstancialmente pasaron por el lugar donde se desencadenan estos hechos; y también perjudican a los familiares que puedan tener cada una de las partes", agregó.
Estadística anual
Hasta el momento, son 154 las víctimas fatales desde el 1 de enero hasta ayer (la cifra incluye a una persona que falleció en un vuelco en la ruta nacional 9, ayer a la madrugada).
"Si miramos la estadística del año pasado, hasta septiembre habían 132 personas fallecidas en siniestros viales en toda la provincia; si comparamos con 2015, hasta hoy martes 22, sin que haya terminado el mes, ya hay 22 decesos más", afirmó.
Hasta diciembre nadie puede predecir qué sucederá, pero si no hay un cambio de conducta vial, todo hace suponer que este año terminará con más víctimas que las 180 de 2014.