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Mucha confusión y temor fue lo que sintieron, en un primer momento, los más de 80 salteños que se encontraban en el avión. En diálogo con El Tribuno, Oscar Segura, gerente de Aerolíneas Argentinas en Salta, confirmó ayer que el vuelo 2814 sufrió la "despresurización de la cabina" por lo que debió descender y aterrizar en Resistencia.
"Se realizó un procedimiento normal y tal cual lo indica el protocolo de emergencia. Es decir, el avión debe realizar un descenso controlado y aterrizar en el aeropuerto más cercano. Entendemos la situación que les tocó vivir a los pasajeros, pero estuvo siempre controlada y procedimos de la manera correcta", remarcó Segura.
La falta de experiencia en situaciones de emergencias aéreas ante un hecho que pocas veces ocurre fue lo que generó temor en los pasajeros que se expresaron a través de El Tribuno WhatsApp y narraron el hecho. Este el caso de Marcela León, que viajaba con sus tres hijos de 21, 14 y 3 años y le tocó tomar ese vuelo.
"No entendíamos lo que pasaba hasta que cayeron las máscaras y la gente comenzó a gritar. En ese momento se vivieron situaciones de pánico, pero el piloto y todo el personal se comportaron de manera muy profesional transmitiendo en todo momento mucha calma", contó la mujer, que regresaba de Brasil.
También agregó que una vez en tierra los llevaron a un hotel y les dieron de comer. "No nos faltó nada, la atención siempre fue la mejor. El tema fue que no sabíamos cuál había sido el problema y, a raíz del shock que vivimos, tampoco nos concentramos en averiguarlo. Vimos pasar corriendo a las azafatas y eso nos generó más confusión. Había un niño que gritaba "no me quiero morir. Fue un momento muy feo''", dijo Marcela momentos antes de tomar el avión que la traería de regreso a Salta. Los pasajeros habían sido trasladados el jueves desde Resistencia hasta Buenos Aires, donde debieron pasar la noche.
Especialista en seguridad
Ante la situación vivida, El Tribuno también dialogó ayer con Roberto Gómez, piloto y especialista en seguridad operacional.
El profesional fue claro e indicó que ante este tipo de hechos la situación siempre suele estar controlada y describió como totalmente normal el susto de los pasajeros.
"Es algo muy común que una persona sienta, temor y entre en pánico ante este tipo de situaciones. Lo anormal sería que esto no suceda", precisó Gómez, quien explicó lo que sucede en estos casos.
"Cuando se produce una despresurización las máscaras caen automáticamente y depende la altura en que la nave se encuentre, el piloto, debe realizar un descenso controlado hasta los 3 mil metros de altura, que es donde una persona puede respirar sin tener que utilizar una máscara de oxígeno", dijo Gómez.
"La desprezurización es una fuga de aire y provoca que el aire que se encuentra dentro de la cabina salga hacia afuera, por eso es importante descender aterrizar en el aeropuerto más cercano". indicó.
"Los pilotos están preparados para este tipo de casos, se entrenan para poder actuar en esas circunstancias. El temor de ver correr a las azafatas es algo normal, pero lo hacen porque ellas también deben ir a sus lugares para utilizar las máscaras de oxígeno y desde allí colaborar para tranquilizar a los pasajeros", finalizó Gómez y remarcó que un hecho aéreo se complica cuando el piloto "pierde el control de la situación, algo que aquí nunca ocurrió".