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Cansado de los robos, un cura se defendió a las trompadas de un violento asalto en su vicaría

El sacerdote y el ladrón se encontraron dentro de la casa parroquial en el Bº La Loma, una vez que este último ingresó por la fuerza después de romper las rejas y la puerta de madera.  
Viernes, 28 de julio de 2023 20:36

La vicaría Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, fue víctima del cuarto hecho de inseguridad en menos de un año. Esta vez el sacerdote pudo impedir el robo a las trompadas, cuando se enfrentó al ladrón dentro de la casa parroquial, una vez que el malviviente ingresó por la fuerza, después de romper las rejas de ingreso y la puerta.  

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La vicaría Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, fue víctima del cuarto hecho de inseguridad en menos de un año. Esta vez el sacerdote pudo impedir el robo a las trompadas, cuando se enfrentó al ladrón dentro de la casa parroquial, una vez que el malviviente ingresó por la fuerza, después de romper las rejas de ingreso y la puerta.  

El vicario Juan Eduardo Jotayan contó a El Tribuno en detalle cómo fue el violento suceso, el pasado miércoles a la madrugada. 

"Fue alrededor de las 3 y yo estaba en mi dormitorio casi dormido mirando las noticias. En un momento sentí un ruido en la puerta de la entrada de la casa. que tiene las rejas y después un ruido en la puerta. Me levanté de inmediato porque es la cuarta vez que me entran a robar y uno ya vive alarmado", sostuvo. 

El cura se mantuvo en silencio y puso en mute el televisor para poder escuchar con mayor claridad. "Me puse las ojotas, abrí despacio la puerta de mi habitación y fui por el pasillo hasta donde empieza la cocina-comedor.  Allí prendí de golpe la luz y me encontré de golpe con un tipo en la casa. Él ya había roto las rejas y la madera". 

A las piñas

Tras el encuentro entre la víctima y su victimario, se trenzaron a golpes de puño. "El chico habrá tenido unos 25 años, tenía una gorra y una capucha. Seguramente estaba muy drogado. Nos agarramos a las trompadas limpias, fue una cosa tremenda", reconoció a este diario.

Después de haber recibido varias trompadas en la cara (una le aflojó una muela) y en las costillas, el sacerdote se defendió con lo que tuvo a mano. "Le partí una silla en la espalda pero él se equilibró para no caerse, así que saqué otra y se la partí en la cabeza". Tras el segundo golpe que terminó con las sillas despedazadas, el ladrón logró caer al suelo.

"En ese momento aproveché para salir corriendo a la habitación y buscar un rifle de aire comprimido que era de mi hermano militar y que ya falleció. En ese momento le apunté y le grité: 'Si no te vas de acá, te perforo la cabeza a tiros'. Todavía no puedo creer la barbaridad que le dije, él estaba paralizado y también tratando de normalizarse después del ataque con las sillas. Cuando logró recomponerse se asustó y salió corriendo por las escaleras. Luego salió por la cancha y huyó. Yo me fui por detrás para corroborar efectivamente que se haya ido" sostuvo.

El vicario no sabe si se durmió profundamente o si se desmayó, pero se levantó varias horas después del episodio, ya durante la tarde del jueves. "Cuando logré recuperarme, me revisó un médico y me colocaron inyecciones. Afortunadamente no me fisuró las costillas pero tuve mucho dolor muscular. Luego radiqué la denuncia en la comisaría de Grand Bourg. 

El trabajo en comunidad

Antes de este violento intento de asalto, la vicaría Nuestra Señora de Guadalupe había sufrido otros tres robos en tan solo un año. "Cuando llegué no estaba cerrado el predio entonces me robaron todo. Luego, gracias al trabajo en comunidad con los vecinos, pudimos cerrar. Sin embargo eso no impidió este nuevo hecho. Ahora un herrero tuvo que venir a reforzar la puerta", cerró.

El barrio La Loma es una de las denominadas zonas calientes de la capital salteña y tanto la iglesia como los pobladores han sufrido diferentes robos, especialmente en los últimos años y solicitan mayor seguridad.

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