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Hubo lluvia, pero lo que sobró fue la emoción de los salteños para recibir a Luciano Benavides, reciente campeón del Rally Dakar 2026, que ayer llegó a nuestra ciudad, junto a su hermano Kevin Benavides, que también disfrutó de la calidez que caracteriza a los fanáticos de nuestra provincia. Los hermanos iniciaron la caravana desde el aeropuerto Martín Miguel de Güemes cerca de las 19.30 y pasada las 20 llegaron al microestadio Delmi, donde los esperó una multitud.
Autoridades provinciales se reunieron con los hermanos Benavides apenas bajaron del avión; el encuentro duró minutos y luego comenzó caravana. Justo con el avión que trajo a Luciano y Kevin llegó la lluvia a Salta, pero no impidió que el plan trazado se cumpliera en cada detalle. Un camión de Defensa Civil esperó al heroico campeón del Dakar y, cumpliendo con todas las medidas de seguridad, comenzaron a recorrer el trayecto que une al aeropuerto en la zona Sur y el estadio en la zona Oeste.
A medida que avanzaba la caravana se multiplicaba la presencia de salteños, primero sobre avenida Banchik, luego por las calles céntricas de nuestra ciudad y sobre el final en avenida Entre Ríos y calle Ibazeta. En el camino ambos pilotos recibieron ramos de flores, una muestra más del amor por los grandes representantes que tiene el deporte motor de nuestra provincia.
Luciano nunca se separó del Touareg, el premio que se le entrega a todos los ganadores del Dakar, la carrera más exigente de rally-raid. Al llegar al microestadio Delmi el menor de los Benavides se reunió con familiares y amigos, que esperaban estoicamente a pesar de la lluvia.
Ya dentro del microestadio se montó una moto KTM sobre el escenario. Se escuchó el rugir del motor como si estuviera en plena competencia en Arabia Saudita. Luego, sonó una vez más el Himno Nacional argentino y hubo palabras de agradecimiento de ambos pilotos hacia el público que se hizo presente desde muy temprano en el recinto deportivo.
Los pedidos de fotos y autógrafos también se multiplicaron, al punto que Luciano y Kevin debieron ingresar nuevamente al microestadio para tratar de cumplir con la mayoría de los fanáticos.