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Desde al año 2015, todos los 30 de noviembre celebramos el Día Internacional del Mate en conmemoración al nacimiento del caudillo guaraní Andrés Guaçurarí y Artigas -conocido como "Andresito"-, que además de haber sido el único gobernador indígena de la historia argentina, fomentó la producción y distribución de la yerba mate. Pero nuestra historia no se centralizará en la gesta de este general que supo combatir junto a Belgrano y Artigas, sino en un insólito suceso que -precisamente- se desarrolló para la época del nacimiento de Andresito, en 1778, cuando el Virreynato del Río de la Plata daba sus primeros pasos.
En 1777 llega a nuestras costas, con toda, pompa nuestro primer virrey Don Pedro Antonio de Cevallos, "Cavallero de la Real Orden de San Genaro, Comendador de Sagra, y Senet en la de Santiago, Gentil-Hombre de Camara de S. M. con entrada, Capitan General de los Reales Egercitos, Gobernador, y Comandante Gral. de Madrid, y su distrito del Consejo de S. M. en el Supremo de Guerra Comandante General de las Fuerzas de tierra y Mar, destinadas a la America Meridional Virrey, Gobernador y Cap. Gral. de las Provincias del Rio de la Plata, Bu. Ayres, Paraguay, Tucuman, Potosi, Santa Cruz de la Sierra, Charcas, y de las Ciudades y Pueblos de Mendoza y de S. Juan, Superior Presidente de la Real Audiencia de Charcas, y Superintendente General de la Real Hazienda en todos los Ramos, y Productos de ella". (Como vemos en esa época no se conocían los Curriculum abreviados).
La llegada de Don Pedro estuvo a la altura de sus ostentosas titulaciones; su impresionante arribo implicó más de 120 buques y 9000 hombres (recordemos que toda la población de Buenos Aires, para esa época, no alcanzaba las 25.000 personas). Fue la mayor expedición militar española enviada a América hasta ese momento.
Estuvo poco más de un año en esa función, pero fue suficiente para ser considerado uno de los virreyes más progresistas de los doce que tuvimos. Quizá, intuyendo su cercana muerte (diciembre de 1778), dictó numerosas normas de ordenamiento del nuevo virreinato. Al mes de haber llegado ya había dictado una de las primeras legislaciones laborales en nuestro territorio: el Bando N° 39.
Mate y siesta
En escasos doce artículos se sintetizaban cuestiones de jornada, descansos, remuneración, anticipos, condiciones laborales, etc. De alguna manera, puede considerárselo un pionero de la legislación laboral porque allí otorgaba dos insólitos derechos: el derecho a la siesta y el derecho al mate.
El bando regulaba el trabajo en el campo y en su artículo cuarto disponía que los peones: "4. Se han de levantar a las quatro de la mañana p. beber mate y entrar inmediatamente al travajo y a la hora y media q. esten en el, se les dará otro mate y media hora despues el Almuerzo, y a la hora de este otro mate—y de ay en adelante hasta que salgan del travajo toda la agua fria q. quiciesen."(*)
Pero, ahí no se acababan las mateadas, porque continuaba diciendo en su artículo quinto:
"A las once y media se retiraran a la Casa, donde descansaran media ora, y a las doce se les dará de Comer para que duerman la siesta hasta las dos que se les dispertará dándoles mate, y bolveran sin demora otra vez a la faena: Alli con igual distribucion de tiempo se les serviran otros dos Mates, y despues toda la agua fria hasta que del todo dejen el travajo que será una ora después deentrado el Sol: De modo que en todo el discurso del dia se les daran seis Mates con los dos que en las Casas tomaran mañana, y tarde, antes de ir al Sembrado." (Esto demuestra que los españoles no solo trajeron la burocracia, sino también un control horario suizo para la mateada. El Virrey no solo te daba el mate, te cronometraba hasta la última bombilla).
En otro artículo establecía: "A los mejores Peones que trabajen en dhas. Faenas, nó se les dé mas que quatro reales al dia, y a los muchachos dos reales, y lo que mas tres durmiendo aquella siesta que se acostumbra y irá declarada en los demas puntos q. menudam. se explicaran en la distribucion de su travajo, pero los dias que nó tengan siesta, como son los de trilla y otros en que es preciso aprovechar el viento para limpiarlo se les aumentará vn real mas cada dia".
Quizá una motivación de tanto mate fuera la crisis en la rentable producción de yerba a raíz de la expulsión de los jesuitas. Ese "yuyito verde" (como la soja actualmente) era crucial para nuestra economía. Era el producto de mayor volumen de comercio después de la plata del Alto Perú (Potosí) y el cuero. El Virrey Cevallos y su sucesor, Vértiz, pasaron la década de 1770 intentando, sin éxito total, reactivar la producción para estabilizar los ingresos fiscales y el mercado.
Anticipos o fumar
Los anticipos de sueldo son un problema ahora y lo eran hace doscientos años. Y no se andaban con chiquitas a la hora de sancionar el osado pedido, como podemos ver: "8° Por ningun motivo ni pretexto se les pague adelantado, ni puedan los Peones pedirlo con la boluntariedad que acostumbran amenazando, y aun efectivamente yendose sino les dán todo lo que piden pena de cien azotes por las Calles, y un año de destierro a los Presidios, si fuese Indio, Mulato, ó Negro, y si fuese Español dos años de destierro, por que deviendo dár estos buen exemplo, son por lo común los que pervierten las demas gentes con sus malos consejos y operaciones".
Otra conducta severamente sancionada era fumar en los campos: "Asi mismo nadie tomará tabaco de humo ni yendo P. los caminos Reales, pues es mui facil que el viento conduzga a los Sembrados el fuego de los mismos Sigarros encendidos que sin precaucion arrojan los Pasageros, o de las chispas que se desparraman al tiempo de fumar, lo q. se executará de vajo de pena Capital, si se averiguase ser malicioso el incendio; y si és solo por contravencion a este mandato de doscientos azotes por las calles, y de cinco años de destierro a los Precidios de S. M., si fuese Indio, mulato ó negro, y si Español por el exemplo que deve dar diez años de destierro." Curiosamente, en estas normas se da un ejemplo de lo que modernamente llamamos discriminación positiva dándole un trato más benigno a los más desamparados (indio, mulato o negro).
Si la reforma laboral con la que nos amenaza el gobierno se concreta y autoriza a que un jefe niegue un descanso o pida apurar la hora del almuerzo, habrá que recordarle que el Virrey Pedro de Cevallos, ya había sentado jurisprudencia en 1777. Dos siglos antes que el estrés laboral se hiciera famoso, él ya había establecido un decreto de cumplimiento obligatorio: la siesta es sagrada y el derecho al mate es irrenunciable (al menos seis veces por jornada). íUn verdadero visionario del bienestar laboral!
*En este nota se respeta la grafía de los texto antiguos.