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27 de Enero,  Salta, Centro, Argentina
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Un gallego con alma de poeta y corazón salteño

Martes, 27 de enero de 2026 02:22
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Quiero evocar al querido amigo, el poeta Antonio Vilariño, nacido en Galicia, España, en 1931. Radicado en Salta, en la década del 50, primero en Buenos Aires y luego en la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, donde tenía el restaurante 'El Quijote', adonde solía visitarlo a finales de la década del 60.

En 1971, en San Justo, provincia de Buenos Aires, me designaron director del semanario literario 'De la mano con el arte', que editaba el periódico 'Oeste Semanal', donde publicaba a muchos escritores, entre ellos a Antonio Vilariño y otros destacados de esa época como Hugo Alarcón, José Gallardo, Ariel Petrocelli, Jorge Díaz Bavio.

Me brindó su amistad desde siempre, por eso en La Gauchita número 1, de abril de 1993, se le hizo un homenaje por todo lo compartido. Importante poeta. Incluido en 'Historiadores y Escritores del Valle de Zenta', Ediciones Río Bermejo, Orán, Salta.

Autor de obras de teatro, con los siguientes títulos: 'El monólogo de las vocales', 'El niño y el vigilante', 'El hombre, el revólver y yo', '¿Estuvo Ud. en la guerra?', 'En mi vientre una paloma', 'Yo, el cuñado de mi señora', 'El cura andaluz', 'Tape y don Jacinto se pelean por un tinto'.

Compartí el afecto de su casa, de su esposa Elba y sus hijos Sandra y José Antonio, cuando todavía eran niños. Estos chicos bailaban las danzas españolas con sus castañuelas.

De Orán, vino a vivir a Salta a la calle Jujuy entre San Luis y San Juan, frente al pasaje Cabral, donde vivía Manuel J. Castilla, a quien lo invitábamos a compartir momentos, cuando lo veíamos salir de su casa. Después se fue a vivir a la calle Lavalle, entre Caseros y Alvarado, donde ofrecía a sus amigos paellas que hacía en una parrilla, con gran fragancia. Luego de saborear esa exquisitez, aparecían las canciones de la guerra civil española, que nos enseñaba a interpretar, como un mitin del recuerdo.

Después le adjudicaron un departamento en el barrio Docente, donde le presenté al amigo Daniel Toro, que también vivía en ese barrio y juntos trabajaron para brindarnos un racimo de canciones. En ese lugar me pidió que fuera asesor de su hijo José Antonio, cuando lo nombraron ministro de Bienestar Social.

Invertimos muchas horas tomando café y pregonando la cultura. Figura en 'Antología Poética en La Gauchita 2019'. Sus libros: "Burbujas y eslabones", 1956. "La vida en traje de calle", prosa poética, 1959. "Los Adanes Negros", 1961. "Poemas", 1966, con Hugo Alarcón y Martín Adolfo Borelli. "Baladas para el Adán Astral", aparecido en Salta, el 20 de junio de 1969, con la llegada del hombre a la luna. "Algos", poemas, 1977. "Algos II", poemas, 1983. "Amoralgos", poemas, 1987, con prólogo de mi autoría, ilustrado por Santiago Javier Rodríguez, Ediciones del Instituto Cultural Andino. Luego la muerte se fue llevando a toda la familia, el poeta, su esposa, sus hijos Sandra y José Antonio.

Quedó el recuerdo, el mensaje de su poesía, con formas revolucionarias, para demostrar que la poesía cuestionaba sus propios andamiajes. En su último libro encontrará un profundo rechazo a las injusticias sociales.

Hay que ganarle al olvido, para que su mensaje llegue a la memoria de los pueblos y que descubra que en sus versos hay un espejo, donde cada lector se encontrará con sus circunstancias. Gracias Antonio en tu paso por la vida, por tu amistad y tu arte que venía de tu sangre soñando un mundo mejor.

* "Queda su poesía, con formas revolucionarias, con la que cuestionaba los mismos andamiajes poéticos"

 

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