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Apurémonos a cambiar el mundo

Jueves, 12 de marzo de 2026 01:32
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Este país nuestro nunca deja de sorprendernos. O de espeluznarnos.

Durante el receso estival, el gobierno siguió con el silencioso recambio de funcionarios. Algunos aquejados por denuncias de corrupción; otros por la implacable interna entre la hermana presidencial y Santiago Caputo "ingeniero del caos", y por la purga disciplinaria que conlleva la no sumisión absoluta al dogma oficial. "La lealtad no es una opción; es una condición", dijo –hace tiempo– la secretaria general. "A los proyectos del Ejecutivo, primero se los vota y después se los lee", habría dicho a sus legisladores; haciendo gala de una rusticidad que prescinde de toda aspiración intelectual y que elude toda vocación democrática.

El ritmo de recambio se aceleró en enero y, en pocos días se acumularon despidos en áreas como Transporte, Energía, la UIF y empresas públicas estratégicas. No son hechos aislados, sino que es una dinámica que atraviesa toda la gestión. Entre los últimos funcionarios en dejar el barco libertario se cuentan los casos de Marcos Lavagna -del INDEC; por su desacuerdo a postergar la implementación del nuevo mecanismo para medir la inflación-; de la historiadora María Inés Rodríguez Aguilar -del Museo Histórico Nacional; por su desacuerdo por el traslado del sable corvo de San Martín-; o de Sebastián Amerio, quien se enteró de su salida mientras presidía un plenario de las comisiones del Consejo de la Magistratura.

Así, en 800 días de gestión, se han alejado más de 230 funcionarios de alto rango seleccionados y nombrados por el actual gobierno; uno cada tres días y medio de gestión; dos por semana. Pero si la talibanización es la única opción, entendamos que los recambios nunca serán para mejor. El tamiz es implacable: si sólo quedan los que se subordinan; al final sólo se tiene un universo de talibanes fundamentalistas y de talibanes conversos. No sé decidir cuál es peor.

Un caso emblemático es la designación de Andrés Vásquez como cabeza de la ARCA para reemplazar a Juan Pazo: a la cabeza del ente recaudador quedó una persona con causas abiertas por evasión impositiva, presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. O sea, el titular de la ARCA es alguien con prontuario judicial. No es razonable. En pocos lugares del planeta designar a alguien sospechado de evasión impositiva, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero como cabeza del organismo encargado de la recaudación impositiva nacional es "normal". Esto sólo sucede acá donde, cada vez más, hacemos gala del "Argentina, no la entenderías"; o al más popular "Fingimos demencia y seguimos para adelante".

Cambios

En la misma línea, el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, removió de su puesto a Daniel Vítolo; la cara visible del Gobierno en la embestida contra la AFA, alguien que había solicitado incorporar veedores en la entidad de fútbol. Mahiques también resolvió el reemplazo de los titulares de la Unidad de Información Financiera (UIF), de la Oficina Anticorrupción (OA) y de la Secretaría de Derechos Humanos. Más reemplazos por sobre los 230 contabilizados antes.

Pero, a esta altura del partido libertario, nada debería sorprendernos. No después del ya olvidado contubernio inconstitucional entre el mileísmo y el kirchnerismo para las designaciones y jura –entre gallos y medianoche– de los auditores de la AGN. O después de las negociaciones por el Presupuesto 2026; por el perverso "Principio de Inocencia Fiscal"; luego de las discusiones falaces por la baja en la edad de imputabilidad de los menores y la aprobación de la desacertada "Ley Penal Juvenil". O luego de la tullida "Reforma Laboral", esa que pasó del vociferante "al proyecto no le vamos a tocar ni una coma" hasta el apretón de manos de MIlei con la más rancia casta sindical; las 28 modificaciones concedidas antes de las sesiones; y el papelón del artículo referido a las licencias médicas. No después de ver cómo el juez Ariel Lijo, "investigará" y llevará adelante la causa por la presunta corrupción en la Andis; o que otro "juez amigo" intervendrá en la causa $LIBRA. Ahora vendrán las negociaciones por las reformas declamadas por Milei entre gritos, chicaneadas e insultos –un horror institucional irreparable– en el discurso ante la Asamblea Legislativa. "Fingimos demencia y seguimos para adelante".

"En Argentina, todo lo provisorio termina siendo definitivo. Lo que pretende ser radical e irreversible dura lo que dura un suspiro".

En el colmo de la paradoja, el economista anti-sistema y anti-casta se encuentra disfrutando hoy de su mejor momento político tras haber negociado con toda la "inmunda casta", pero debilitado económicamente por sus resultados. Más después de que seis bancos internacionales advirtieron sobre la extrema fragilidad financiera argentina ante cualquier shock externo; algo casi seguro en un mundo en guerra.

Tenía razón Quino cuando le hizo decir a Mafalda: "¡Apurémonos a cambiar el mundo antes de que el mundo nos cambie a nosotros!". Claro, eso pensando bien y asumiendo que alguna vez Milei quiso cambiar algo. Si no era él, incluso en ese momento, más "casta" de lo que quisimos ver. O si no deberíamos asumir un todavía más descorazonador gatopardismo y entender que cuando gritaba "que todo cambie" era porque sabía que nada iría a cambiar. Es sabido que, en Argentina, todo lo provisorio termina siendo definitivo y lo que pretende ser radical e irreversible, dura lo que dura un suspiro. Fin.

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