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Realidad y fantasía en el mundo mineral

Lunes, 02 de marzo de 2026 01:31
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Desde muy antiguo el hombre se preguntó por los minerales. Le llamaba la atención el peso, el color, el brillo, las formas geométricas perfectas de algunos de sus cristales, su opacidad o transparencia, sus distintas durezas y en algunos casos su sabor. De manera empírica los fue seleccionado de acuerdo con sus necesidades.

Algunos les sirvieron para crear herramientas defensivas u ofensivas, otros como filos para matar y cuerear animales, ocres para pintar el cuerpo o representar imágenes en cuevas, adornos e incluso descubrió que la sal era un rico, necesario y fundamental alimento.

Los antiguos griegos y otros quizás antes que ellos creían que el cuarzo transparente era hielo petrificado. Y los ocres rojos de la hematita que era sangre fósil coagulada. Detrás de la magnetita se descubrió el magnetismo, la propiedad de ese mineral de atraer el hierro a la manera de un imán. Y también de navegar, ya que las agujas imantadas se orientan siempre hacia el norte magnético. Surgió también el mito de las islas con rocas magnéticas que atraían los barcos hacia ellas y los hacían estrellar.

La piedra magnética

El sabio árabe Ibn Mahmud al Qazwini (aprox. 1203-1283) escribió una cosmografía en el siglo XIII donde aparecen referencias a los minerales y entre ellos a la magnetita y dice: "En el océano Índico existe una isla de este mineral. Cuando los barcos se acercan todo lo que es de hierro vuela como un pájaro y se adhiere al imán". Esta bella imagen fue rescatada por muchos otros escritores, entre ellos Borges, y cito: "...La montaña de piedra imán que hace estallar la nave" ("Metáforas de la mil y una noches", en Historia de la Noche, Emecé, Buenos Aires, 1977, p. 21).

Se cuenta que los antiguos navegantes usaban una piedra imán colgada de un hilo donde una de las puntas del mineral apuntaba siempre en la misma dirección y así cruzaron los mares hasta alcanzar costas lejanas.

La magia de la amatista

Una variedad del cuarzo es la amatista. Ella es de un profundo color violeta y puede presentarse en bellos cristales piramidales de gran perfección geométrica, tal como se los encuentra en los basaltos del Iguazú que se explotan en la mina Wanda, en Misiones. Allí se presenta en el interior de las geodas que son burbujas formadas en la lava incandescente por la presencia de gases. El interior hueco de esas geodas deja ver la perfección de los cristales que, de acuerdo con el elemento químico que los tiñe, dan las distintas variedades tales como amatista y citrino, este último de color ámbar.

En Bolivia se ha encontrado bolivianita, una gema que forma bandas de amatista y citrino y que la hace única en el mundo. Desde muy antiguo la amatista estuvo rodeada de misterio y leyenda. Se decía de ella que era capaz de repeler la embriaguez. Precisamente la palabra amatista proviene del griego en el sentido de "no embriaga". Estaba la creencia de que si un hombre se colocaba debajo de la lengua un cristal de amatista podía beber lo que quisiera sin embriagarse. O que, si bebía en una copa tallada de amatista, el licor espirituoso no causaba efectos.

Hoy podría demostrarse como falsos ambos asuntos. Sin embargo, perduraron milenios en el imaginario colectivo. También se decía que era una piedra que apagaba el fuego cuando se lo introducía en él, lo que también resulta inequívocamente falso.

Los antiguos cristianos usaban anillos de amatista en la creencia de que ahuyentaba al diablo. Se dice que el anillo matrimonial de José y María tenía una amatista. La piedra del anillo papal es una amatista. Cuando el actual rey Carlos III fue investido Príncipe de Gales recibió de su madre, la reina Isabel II de Inglaterra, un anillo de amatista como símbolo de responsabilidad y protección. Lo cierto es que amatista es una piedra bíblica (Éxodo, capítulos 28 y 29) y forma parte de las 12 gemas que componían el pectoral de Aarón. Y todavía hoy se la considera como piedra de varios signos zodiacales, entre ellos, Aries, Leo, Sagitario y Piscis. Se decía que protegía la vida de los que realizaban actividades peligrosas y fue el amuleto preferido de los Cruzados. También se creía que hacía dormir a los insomnes. Y la lista sigue, pero al final, la amatista es sólo cuarzo teñido de violeta.

Talismanes sanadores

Desde antiguo se les fue dando significado a las gemas y piedras semipreciosas en el sentido de que tenían propiedades para proteger de distintos peligros y enfermedades. De allí el hecho de que los collares se hicieran con una variedad de piedras de tipos y coloraciones diversas cada una de las cuales tenía algún significado. Se han encontrado adornos, talismanes y collares con malaquita, azurita, turquesa, ágatas, ónix, lapislázuli, rubíes, zafiros, ámbar, aguamarinas, jade y muchos otros minerales o rocas. Todos tienen leyendas que se remontan a milenios. Se han escrito cientos de

milenios. Se han escrito cientos de libros rescatando esos saberes ancestrales y cuyo análisis excedería ampliamente este espacio. Hildegarda de Bingen, doctora de la Iglesia, las utilizó para curar aprovechando los saberes acumulados por los antiguos. Una de las mayores preocupaciones era el de ser envenenados y muchas gemas se utilizaron para evitar que

esos venenos surtieran efectos. Por un lado, lo mágico, pero por el otro la aplicación de los minerales en el tratamiento de enfermedades viene también desde la antigüedad. A veces equivocado como la aplicación de sales de plomo, arsénico o mercurio cuya potencia toxicológica fue demostrada en tiempos más cercanos. Pero sí tuvieron y tienen gran valor todavía el uso de alumbres, bórax, carbonatos, nitratos y otras sales. La mineralogía y la farmacología tienen así muchos puntos en común.

Y de allí que los antiguos médicos árabes pusieran énfasis en el estudio de los minerales y sus propiedades curativas.

La piedra solar vikinga

Una piedra que sorprende por sus cualidades ópticas es el "espato de Islandia", así llamado por haber sido en ese país donde se encontraron grandes y bellos cristales. Se trata simplemente de carbonato de calcio, el mineral calcita, formando hermosos romboedros. Cuando estos son transparentes tienen la propiedad óptica de la doble refracción o birrefringencia, tan simple como que dividen los rayos de luz en dos haces con direcciones perpendiculares. Si se coloca sobre un escrito cualquiera, las letras se verán dobles. Pura física y nada de magia.

El punto es que se cree que éste era el mineral que usaban los vikingos para navegar en los brumosos mares del norte. Era la "piedra solar vikinga" que les permitía ver la posición del sol en un cielo siempre nublado y borrascoso. No se la ha encontrado aún en naufragios de esos barcos, pero está mencionada en una vieja saga escandinava de mil años atrás. Gracias a esa propiedad óptica de la birrefringencia se la ha utilizado como polarizador en microscopios mineralógicos y en polarímetros de uso para químicos y médicos.

En Argentina hay hermosos ejemplos de estos espatos dobles o espatos de Islandia en las sierras de Córdoba, Mendoza, San Juan y el norte argentino. Otro mineral con una curiosa cualidad óptica es el borato ulexita cuando aparece en capas antiguas como ocurre en California. Se le ha dado en llamar "Ulexita TV" o "Piedra Televisión". En realidad, a diferencia del espato anterior que desdobla las imágenes, la ulexita TV lo que hace es proyectar en la cara superior del cristal las letras o imágenes sobre los que está apoyado. Para lograr y mejorar este efecto se corta y se pule el mineral en pequeños cuerpos geométricos. La imagen sube a través de las fibras paralelas como si estas fueran fibras ópticas naturales. Se utiliza también como piedra semipreciosa en joyería para collares y pulseras, aunque su baja dureza le quita durabilidad.

Plomo

Otro mineral conocido desde la antigüedad es el plomo, aunque rara vez se lo encuentra nativo, sino formando el sulfuro galena. Se sabe que ya Pericles en la antigua Grecia explotaba las minas de Laurión donde se extraían plomo y plata. Ocurre que la galena suele contener plata a veces en varios kilos por tonelada. Los mineros bolivianos tienen toda una terminología para diferenciar galenas pobres y ricas en plata. Más allá de todos los usos del plomo, muchos de los cuales se han reemplazado con el tiempo, tal como el de "embellecer los ojos y frenar el flujo de las lágrimas"; lo cierto es que los cristales de galena escondían un secreto. Podían captar las ondas de radio y con ellos se hicieron las viejas "radios a galena". Fueron equipos de radio muy utilizadas a principios del siglo XX y que no requerían ni pilas ni electricidad. La galena cristaliza en cubos y bellos ejemplos se encuentran en las vetas de baritina del norte argentino. En quechua plomo se dice "titi".

Más allá de lo anecdótico, lo cierto es que las modas pasan también para los minerales. Los usos cambian, se generan reemplazos y se descubren nuevas aplicaciones. Para comprender la filosofía de la minería, basada en la historia de los minerales, hay que recurrir a las lecciones del pasado, para poder entender el presente y así tratar de vislumbrar el futuro.

 

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