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21 de Mayo,  Salta, Centro, Argentina
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VIDEO Un guardia mató de una trompada a un hombre indefenso en la estación de tren, pero sigue en libertad

Ocurrió en la madrugada del pasado 2 de diciembre en una estación de la línea del Belgrano Sur; la víctima se había quedado dormida en un banquito y pese a que quiso retirarse fue golpeado brutalmente. La familia pide justicia.
Miércoles, 15 de mayo de 2024 07:52
Miguel Ángel Morínigo, un albañil de nacionalidad paraguaya, perdió la vida tras recibir una trompada letal .

Miguel Ángel Morínigo, un albañil de nacionalidad paraguaya, perdió la vida tras recibir una trompada letal a manos de un guardia de seguridad que trabajaba en la estación Villa Lugano, de la línea de trenes Belgrano Sur. A cinco meses del hecho, Lucy y Nilda, hermanas de la víctima, piden Justicia por su muerte. Denuncian que el agresor, identificado como Elías Emanuel Coleman, sigue libre. Piden además el cambio de la carátula de la causa.

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Miguel Ángel Morínigo, un albañil de nacionalidad paraguaya, perdió la vida tras recibir una trompada letal a manos de un guardia de seguridad que trabajaba en la estación Villa Lugano, de la línea de trenes Belgrano Sur. A cinco meses del hecho, Lucy y Nilda, hermanas de la víctima, piden Justicia por su muerte. Denuncian que el agresor, identificado como Elías Emanuel Coleman, sigue libre. Piden además el cambio de la carátula de la causa.

Miguel tenía 46 años. Era un migrante legalmente radicado en el barrio porteño de Lugano. Hacía más de 10 años que alquilaba allí. Según contó Lucy, ocasionalmente regresaba a su país de nacimiento para hacer trabajos de siembra junto a su padre. Tras uno de aquellos viajes furtivos, el hombre de profesión albañil regresó a la Argentina en noviembre con la intención de someterse a una operación de cadera -sufría de artrosis-.

Previo a su arribo al país, había costeado la prótesis necesaria para su intervención vendiendo una vaca. Ya en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una prima suya que vivía en Puente La Noria lo invitó a quedarse unos días en su casa hasta el día de la cirugía. Según pudo corroborar La Nación, tenía turno el 13 de diciembre a las 11 de la mañana en el Hospital Genera de Agudos Cecilia Grierson, nosocomio ubicado sobre Avenida General Fernández de la Cruz al 4400.

Sin embargo, nunca llegaría a tomarlo. El sábado 2 de diciembre, Miguel Ángel se levantó y fue a hacer un trabajo de pintura. “Ese día hablé por teléfono con él cerca de las 17. Me dijo que iba a trabajar hasta las 20 y que después tomaría unas cervezas con su jefe en un bar”, rememoró su familiar. A horas de la madrugada, concluida la salida, el hombre de nacionalidad paraguaya se dirigió a la estación Villa Lugano con la intención de abordar un tren con dirección a González Catán.

Aparece en escena al guardia

“Creemos que había tomado una cerveza o dos aquella noche. Y siempre que tomaba, le agarraba sueño. Cuando llegó a la plataforma, parece que se sentó para esperar una formación y se quedó medio dormido”, aclaró Lucy. El registro fílmico coincide con aquella hipótesis. En el video, la víctima aparece sentada, casi dormitando. Mientras aguardaba el transporte, Coleman, un guardia de 34 años que trabajaba para la empresa de seguridad privada Murata, aparece en escena.

Desde el andén contrario, el vigilador le pide al hombre que se retire del lugar ya que la última formación había pasado a las 22.30 -recién a las 4 de la mañana el tren comenzaría su recorrido habitual-. Las palabras de Coleman sacaron al albañil de su estado de sopor. Acto seguido, se levantó y, con cierta renguera, caminó hasta la salida. Aun a pesar de la intención de abandonar el lugar, el guardia cruzó las vías del ferrocarril y empezó a discutir con él.

Casi ignorando la situación, Miguel Ángel continuó su recorrido hacia una de las rampas de salida con el seguridad a su lado. Sin embargo, cuando intento descender por una de ellas, Coleman lo detuvo. Procedió entonces a agarrarlo de sus brazos y lo empujó en dirección al final del anden. Acorralado y sin saber qué ocurriría, Miguel Ángel detuvo la marcha y atinó a golpear al vigilador, que esquivó el ataque. “Fue su último recurso. No tenía escapatoria”, opinó su hermana.

Un golpe letal

En los próximos segundos, como muestran las imágenes, Coleman devolvió la trompada y Miguel Ángel cayó de espaldas contra el suelo. El impacto tanto del golpe como contra el concreto le produjo un traumatismo de cráneo y una hemorragia cerebral. “El cuerpo de mi hermano quedó tendido en el piso por 40 minutos hasta que llegó una ambulancia. Mientras tanto, nadie hizo nada. El guardia charlaba con una oficial y le decía haberlo encontrado así”, lamentó Lucy.

Los últimos momentos del Miguel Ángel

Una vez dentro de la ambulancia, el hombre de nacionalidad paraguaya fue trasladado al Hospital Donación Francisco Santojanni. “Llegó inconsciente. El médico la atendió sin siquiera saber qué había pasado o qué le había ocasionado el golpe en la cabeza. Le limpiaron los coágulos y operaron esa madrugada”, comentaron a La Nación familiares del difunto. Pasaron entre tres y cuatro días hasta que la familia fue notificada sobre el estado de Miguel Ángel.

“Lo buscábamos por todos lados. No teníamos noticias de él hasta que mi prima recibió una llamada del Santojanni. Le dieron el peor de los diagnósticos. Le dijeron que mi hermano tenía muerte cerebral. Un día después lo desconectaron”, indicó. Consultada sobre el avance de la investigación en torno a la muerte de Miguel Ángel, Lucy detalló: “Tardamos cuatro o cinco días en hacer la denuncia. Luego vinieron las fiestas y la feria judicial. Recién en febrero se activó el proceso”.

Recién en marzo se enteraron de la agresión

Fuentes de la Policía Federal Argentina (PFA) precisaron que la causa fue caratulada como “averiguación de ilícito” y recayó en el Juzgado Criminal y Correccional °14, a cargo del Juez Subrogante Dr. Carlos Manuel Bruniard. En marzo, los familiares del albañil vieron por primera vez el video del altercado entre el seguridad. “Recién ahí nos enteramos de que lo habían matado. Nuestro abogado pensó que era prueba suficiente para condenar al asesino”, detalló la hermana.

Durante los meses siguientes, la investigación pasó del Juzgado Criminal y Correccional °14 al Juzgado Criminal y Correccional °13, a cargo del magistrado Gustavo Pierretti. El juez cambió la carátula de a “homicidio preterintencional’”, delito que comete quien realiza una acción con intención de lesionar a una persona pero accidentalmente le causa la muerte, e imputó al agresor. El artículo 81 del Código Penal establece reclusión de uno a seis años de prisión por este crimen.

“A pesar de todas las pruebas, el agresor goza de libertad porque jamás se opuso a la investigación. Nuestro abogado apeló al cambio de carátula ya que creemos que hubo alevosía en el ataque. Pierreti rechazó esa apelación. Estamos esperando otra resolución de otra cámara, que tenía que salir el pasado 10 de mayo, pero nada ocurrió todavía”, sumó Lucy. Y dijo para terminar: “Es inhumana la actuación de este hombre. No nos podemos quedar con los brazos cruzados”.

Fuente La Nación

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