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En el juicio por el asesinato de Jimena Salas, los testimonios de sus hijas, que estuvieron presentes el día del ataque, fueron claves en la causa. Las pequeñas, de tres y siete años, vivieron momentos de terror indescriptibles, y sus declaraciones, recogidas por especialistas en un entorno protegido, resultaron fundamentales para reconstruir los hechos ocurridos el 27 de enero de 2017 en su hogar de San Nicolás de Vaqueros, Salta. Estos testimonios están incluido en los fundamentos del juicio.
Una de las menores, quien tenía solo tres años en el momento del crimen, relató de manera angustiante lo que ocurrió esa tarde. Entre lágrimas, la niña expresó: "El señor malo le pegó a mamá con un cuchillo y nos encerró en el baño". Su testimonio dejó en evidencia no solo el nivel de violencia con el que fue atacada su madre, sino también el miedo y la confusión de una niña pequeña que presenció el horror.
La otra hija, de siete años, también relató lo sucedido. Aunque su testimonio fue más complejo, con algunas dificultades propias de su edad, pudo recordar cómo su madre fue atacada y cómo, después del crimen, ellas fueron encerradas en el baño. "Nos metieron al baño, yo no quería, pero mamá no podía ayudarnos", dijo la niña, revelando la angustia y el pánico que vivieron mientras su madre estaba siendo agredida. Ambas niñas, al ser halladas por su padre, Nicolás Cajal Gauffin, presentaban manchas de sangre en sus ropas y mostraban señales claras de haber vivido una experiencia traumática.