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En una mañana habitual de circulación barrial, la escena se interrumpió por una postal que ya no es excepcional en distintas localidades del Valle de Lerma: caballos sueltos avanzando por la vía pública. La intervención tuvo lugar en Villa Los Álamos, en Cerrillos, donde personal de la Sección Caballería detectó a cinco equinos sin control y procedió a su incautación preventiva.
Los animales fueron trasladados a la base de Caballería para su resguardo, conforme a los protocolos vigentes. El procedimiento contó con la intervención de la Fiscalía Penal de Cerrillos, que quedó a cargo de las actuaciones correspondientes para determinar responsabilidades y notificar a los propietarios.
Más allá del operativo puntual, el hecho pone en la agenda la seguridad vial y la responsabilidad de los dueños frente a animales sueltos, un factor que ha estado presente en siniestros graves ocurridos en rutas y calles de la provincia.
Un marco legal más estricto
En Salta, la Ley Provincial 8495 introdujo un endurecimiento de sanciones con el objetivo de desalentar conductas negligentes y reducir riesgos. El régimen contempla multas elevadas, gastos de manutención, y penas alternativas en casos agravados, además de decomiso y subasta cuando no se cumple con el retiro en tiempo y forma.
Entre los puntos clave del esquema sancionatorio se destacan:
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Multas elevadas: la sanción inicial por animal suelto es alta y se incrementa para ganado mayor. En julio de 2025, los montos partieron desde $420.000 por cabeza, a lo que se suman cargos por manutención diaria.
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Arresto o trabajo comunitario: en situaciones con daños o reincidencia, la normativa prevé arresto de 30 a 60 días o tareas comunitarias.
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Gastos de manutención: el propietario debe afrontar alimentación y cuidado durante el secuestro; como referencia, se aplican dos días de multa por cada día de retención.
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Comiso y subasta: si el animal no es retirado dentro de los cinco días hábiles posteriores a la notificación, se habilita el decomiso y la venta en subasta pública.
La motivación central de la ley es preventiva. La circulación de animales sin control incrementa el riesgo de accidentes, especialmente en horarios nocturnos y en corredores con alto flujo.
Al mismo tiempo, el espíritu de la norma apunta a mejorar la convivencia entre áreas rurales y urbanas, promoviendo cercamientos adecuados, control permanente y responsabilidad por parte de los propietarios.
Qué deben hacer los dueños
La ley establece pasos claros ante un secuestro o una infracción:
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Retiro inmediato: el propietario cuenta con cinco días desde la notificación para retirar el animal y abonar multas y manutención.
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Cercamiento adecuado: se insta a asegurar los predios para prevenir fugas y reincidencias.
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Denuncia: se promueve el uso de canales accesibles para reportar animales sueltos y evitar situaciones de riesgo.
El operativo de Cerrillos se suma a una serie de intervenciones que buscan anticiparse al daño y ordenar el espacio público. En una provincia donde lo rural y lo urbano conviven a diario, la aplicación efectiva de la ley aparece como una herramienta clave para cuidar vidas y reducir conflictos antes de que deriven en tragedias.